|
HISTORIA
El 4 de julio en Cuba y en el mundo
Oscar Mario González, Grupo Decoro
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Durante
los 57 años de vida republicana, y dentro
del marco de la festividad por el Día de
la Independencia de Estados Unidos, cada cuatro
años se rendía homenaje a la amistad
entre Cuba y ese país.
Para perpetuar la unión y amistad entre
ambas naciones se había erigido un monumento
frente al Malecón habanero, como recordación
a los 266 marines norteamericanos que perecieron
durante la explosión del buque Maine, ocurrida
el 15 de febrero de 1898.
Cada año, nuestro pueblo, representado
por los veteranos de la guerra de independencia,
rendía tributo de recordación no
sólo a los que murieron a raíz de
la explosión del Maine, sino a todos aquellos
militares norteamericanos que ofrendaron sus vidas
junto a los mambises por ver a nuestra patria
libre del dominio español. Por ver a los
cubanos marchar por sendas de libertad y progreso.
La alegría de los estadounidenses se fundía
con la nuestra en un abrazo de mar y bajo un cielo
que fue testigo del esfuerzo mutuo.
Sobradas razones para brindar por la amistad.
Los lazos que unían a ambos pueblos y gobiernos
surgieron al calor de propósitos comunes,
desde aquellos días en que los patriotas
norteños luchaban por liberarse del yugo
británico. Entonces, cuenta la historia,
nuestras damas se privaban de joyas y prendas
para donarlas a la causa de la independencia norteamericana.
Y así se hubiera seguido festejando la
fecha, si no fuera por aquellos guerrilleros que,
en nombre de una ideología extraña,
nos impulsaron a la solidaridad con la lejana
potencia soviética. Porque los gobernantes
cubanos enseñaron a dos generaciones a
repudiar la bandera de las barras y las estrellas,
y a rendir pleitesía a la de la hoz y el
martillo, como falso emblema de los humildes y
desposeídos. Y como no hemos podido divorciarnos
de la mentira con la que nos casaron hace casi
medio siglo, sigue en pie, para algunos, el silencio,
para que no se nos tache de "amigos"
del imperialismo.
Demostrar admiración hacia Estados Unidos
y sus instituciones es ganar el estigma de mercenario;
y manifestar la gratitud hacia el esfuerzo realizado
en pro de nuestra independencia es traición
al Comandante, y por extensión, a la patria.
La tergiversación y manipulación
de la historia ha sido tal, que se pretende mostrar
a cubanos y españoles como aliados en la
contienda bélica de 1898, y víctimas
del imperialismo yanqui.
Pero nada de ello podrá borrar la realidad
histórica expresada aquella tarde del 4
de julio de 1938 en el monumento al Maine por
el coronel mambí Cosme de la Torriente,
a la sazón presidente de la Asociación
de Veteranos de la Independencia y de su Consejo
Nacional. Expresó de la Torriente en su
discurso: "Cuando luchábamos fieramente
y nos desangrábamos sin que ningún
otro país acudiese en nuestro auxilio para
ayudarnos a poner fin a la feroz tiranía,
la nación americana, por la voz de su congreso
y con la sanción de su presidente, en la
Resolución Conjunta del 20 de abril de
1898 declaró que el pueblo de Cuba es y
de derecho debe ser libre e independiente".
Refiriéndose a las víctimas del
Maine, de la Torriente declaró: "Esos
hombres cuyos nombres leemos en la tarja tienen
tanto derecho a figurar en nuestro martirologio
como los que murieron en San Juan, en el Caney
y en la batalla naval en que fue destruida la
escuadra del bravo almirante Cervera".
Aludiendo a la celebración del 4 de julio,
dijo: "Los veteranos que figuran en la asociación
que presido, declararon que veían con grandes
simpatías cuantos actos de confraternidad
se celebrasen en honor al pueblo de los Estados
Unidos, y especialmente en este glorioso día
del 4 de julio, sin preguntar a los organizadores
de los diferentes festejos cuáles son sus
ideologías".
Cuando Cuba deje de ser un feudo particular y
se imponga la verdad histórica; cuando
los errores y perjuicios causados por la poderosa
nación vecina no sean pretextos para fundar
la animosidad; cuando no se oculten los inmensos
beneficios que para Cuba se derivaron de sus relaciones
con los Estados Unidos; en fin, cuando en nuestro
país no sea un riesgo la sinceridad, rescataremos
el 4 de julio como fecha de amistad entre dos
pueblos que el destino histórico juntó
para que el hombre fuera respetuoso del tal decisión.
|