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RELIGION
Conmemoran coronación de la Virgen de Regla
LA HABANA, 25 de febrero (Miguel Saludes / www.cubanet.org)
- Este 24 de febrero el santuario de la Virgen
de Regla se vistió de gala para recordar
el 49 aniversario de la coronación de la
patrona de este pueblo al que todavía se
le llama ultramarino debido a su ubicación
al otro lado de la bahía habanera.
La misa solemne estuvo presidida por el presbítero
Mariano Arroyo, quien desde hace pocos meses fue
nombrado párroco de esta parroquia. Le
acompañaron en la celebración el
fraile capuchino Raúl Pérez y el
sacerdote diocesano Sayulis, jóvenes que
han recibido recientemente el ordenamiento como
ministros de la Iglesia Católica cubana.
También participó en la celebración
eucarística el diácono Ángel
Pérez.
La homilía del padre Arroyo estuvo centrada
en el recuerdo de aquella jornada en que Nuestra
Señora de Regla fue coronada por el entonces
Cardenal Arteaga. Culminaba así la misión
emprendida por Monseñor Ángel Varela,
quien había solicitado al Papa esta especial
distinción para la figura de la madre del
Señor. Las peripecias de aquellas gestiones,
los numerosos actos de fe y la procesión
majestuosa que acompañó a María
por toda la capital cubana en 1956, fueron revividas
en esta ocasión. Sin embargo, la eucaristía
no contó con la asistencia del protagonista
de aquel evento. El estado de salud del anciano
Monseñor Varela impidió su presencia
física en lugar tan querido. Pero todos
recordaron agradecidos y llenos de amor al hombre
que se mantuvo a tiempo completo con la sotana
puesta en los peores años de prueba, demostrando
su condición de sacerdote católico
por las calles de La Habana.
Las palabras de Mariano Arroyo se refirieron
a la devoción que despierta la pequeña
figura de la virgen, a la que el sincretismo religioso
identifica con el nombre de Yemayá. Al
templo acuden diariamente cientos de personas,
católicos practicantes, devotos y personas
de religiosidad popular, que reflejan el amor
de la fe, a veces distorsionada, que reconoce
a Dios en definitiva. La unidad de la Iglesia
y el trabajo transformador de los cristianos católicos
hacia estos hermanos, acotó Arroyo, serán
necesarios para la evangelización correcta
de estos hermanos a fin de proporcionarles el
conocimiento de Cristo, propósito fundamental
del actuar de María.
Recordó finalmente el párroco Arroyo
que la joven de Nazareth fue una mujer de pueblo.
"Seguramente ella estaría sentada
en los bancos con ustedes", dijo el sacerdote.
Y realmente la Virgen de Regla, de la Caridad,
de la Merced o como se le denomine a la Madre
de Jesús, a pesar de los ropajes que los
hombres le han puesto, lejos de coronas y diademas,
es la señora humilde que acompaña
el dolor de la gente que acude a sus pies. Lo
ha hecho desde que se presentó en nuestras
tierras, recogida por manos esclavas y nunca nos
ha abandonado a lo largo de nuestra historia,
en las luchas del 68 y la comenzada precisamente
un 24 de febrero de 1895, en nuestro caminar como
nación, en situaciones de luto, injusticias,
frustraciones, preocupaciones, añoranzas,
desamparos, y también en las alegrías
y esperanzas, tanto en la vida individual de los
cubanos como en su impronta nacional. Ese es el
verdadero reinado donde brilla la corona que mejor
adorna y exhibe la Virgen, la caridad hacia la
Humanidad, en este caso la que puebla esta Isla
del Caribe y muy particularmente al pueblo reglano.
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