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ECONOMIA
CUC versus CUP (I)
Ariel Delgado Covarrubias, UPECI
LA HABANA, febrero (www.cubanet.org) - Después
de un espectacular proceso de desdolarización,
donde la pregunta fue por qué no se había
realizado antes, Francisco Soberón, Presidente
del Banco Central de Cuba (BCC), expresó
en la Mesa Redonda del 16 de noviembre que algunos
consideran que la moneda es la tarjeta de presentación
de cada país.
Aceptado el enunciado como cierto, entonces la
tarjeta de presentación de Cuba muestra
plenamente las características de una economía
muy lejana de la recuperación necesaria
para poder ser considerada como satisfactoria.
Se eliminó la circulación del dólar
norteamericano, pero continúa el efecto
de una economía dolarizada, ahora con el
peso cubano, reconocido por las siglas CUP en
documentos bancarios y financieros, y el llamado
peso convertible, sustituto de la moneda norteamericana,
identificado en el mismo argot como CUC.
Cuando en 1994 por medio de la Resolución
# 357 del entonces Banco Nacional de Cuba (BNC)
surgió esa nueva "moneda nacional",
la realidad obligaba a su aparición: pocos
meses antes se había despenalizado la tenencia
de dólares y otras divisas extranjeras
en manos de la población, y los billetes
norteamericanos iniciaban una rápida circulación.
La incapacidad del gobierno cubano de poder disponer
de todas esas divisas, pese al monopolio en la
comercialización de bienes y servicios
para la población, llevó a su surgimiento,
con la esperanza de que ésta sustituyera
a los dólares en las actividades monetarias
nacionales. Pero tal expectativa parecía
lejana, ya que como condición se requería
una rápida recuperación de la economía
nacional.
Aunque los CUC o "chavitos" eran reconocidos
oficialmente como equivalentes del dólar
americano, muchos no los aceptaban en los cambios,
conocedores de que en la práctica no tenían
el respaldo financiero adecuado en las arcas de
los bancos. Cientos de millones de dólares
permanecían en manos de la población
como medida de resguardo económico y ante
la obcecada posición del gobierno de no
poner a la venta legal vehículos ni viviendas
que hubieran provocado un rápido desembolso
de los consumidores.
Con una economía en deterioro y la necesidad
siempre creciente de disponer de divisas por parte
del gobierno, primero se dictó la Resolución
# 65 del Banco Central de Cuba de julio de 2003,
que prohibía las operaciones con la moneda
americana entre las empresas cubanas, y posteriormente
la total desdolarización, cuyo basamento
legal y económico se sustenta en el recargo
impositivo del 10 % a la moneda que se decidió
eliminar de la circulación.
Pese haber sido alcanzada la tan preconizada
soberanía monetaria, lo cierto es que continúa
la dualidad, reflejo de una sociedad económicamente
dividida que provoca diferencias sociales importantes
y otras de carácter técnico financiero
no menos grave.
En primer lugar se introduce una gran deformación
de los precios, que afecta cualquier operación
en el mercado. Para algunos cálculos se
toma en consideración la paridad absoluta
entre ambas monedas, lo que de hecho es falso
por su propia cotización nacional. Y se
calcula que sólo el 65 % de la población
tiene acceso a los convertibles por diferentes
vías.
Por ello muchos especialistas y otros no tan
especialistas ven con lógica fundamentada
que el próximo paso a seguir sea la unificación
de la moneda nacional, quizás no tanto
para eliminar o atenuar las desigualdades generadas
durante todo el proceso, sino para hacer más
factible el manejo de la economía nacional.
De ser posible tal proceso, las ventajas serían
muchas. Inclusive ya hay quienes hablan de comisiones
que estudian las mejores vías para lograrlo,
con el objetivo de proponer un proyecto, con sus
ventajas y riesgos. Pero con certeza no se conoce
de estos trabajos, que si se están realizando
contarían con tanto secreto como el realizado
entre octubre y noviembre del pasado año.
CUC
versus CUP (II)
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