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RELIGION
Un Siglo de Luz Lasallista en Cuba
Jorge Ramón Castillo, ICD Press
SANTIAGO DE CUBA, febrero (www.cubanet.org) -
La Congregación Religiosa Hermanos de La
Salle está cumpliendo cien años
de su entrada a Cuba, aunque su labor se vio interrumpida
el 1 de mayo de 1961, cuando el gobierno revolucionario
intervino sus once colegios, congeló sus
cuentas bancarias, tomó militarmente sus
inmuebles y confiscó sus terrenos y propiedades.
A partir de esa fecha, la situación se
tornó insostenible; el ambiente se fue
caldeando de tal manera, dado el carácter
anticlerical que adoptó la llamada revolución
de 1959, que la Congregación Católica
terminó siendo extirpada alevosamente de
la sociedad civil cubana.
Los milicianos registraban a los hermanos de
La Salle cada vez que salían o entraban
en sus colegios, y se mantenían apostados
con armas largas enfrente de sus habitaciones,
dormían, en ocasiones con "milicianas",
dentro de los edificios-escuelas. De esa forma,
los 104 hermanos residentes en la Isla no tuvieron
otra opción que exiliarse en Republica
Dominicana, Puerto Rico, México y Estados
Unidos por temor de ser, cuando menos, apresados.
Cuentan que los encargados de la intervención
del Colegio santiaguero no creían en las
cifras que arrojaban los libros de contaduría.
Los interventores esperaban una jugosa cantidad
de dinero y se toparon con que el colegio estaba
en bancarrota. Los fondos apenas alcanzaban para
pagar el salario del mes a los maestros y trabajadores.
La Salle había continuado con su trabajo
a pesar de que muchos padres no podían
pagar ya las cotizaciones porque habían
sido igualmente despojados de sus propiedades
y dineros. Por otro lado, más del 50% del
alumnado recibía los servicios gratuitamente.
Sin embargo, nadie se percató jamás
de ello, ni antes, ni en medio del caos, puesto
que seguían entregando a todos los alumnos
el comprobante de pago como si estuvieran al día.
Un delicado gesto de la dirección del colegio
para evitar posibles diferencias entre sus discípulos.
Pero a pesar de todos estos avatares, la impronta
lasallista no pudo borrarse completamente de la
sociedad cubana como se pretendía. Un grupo
de antiguos alumnos, sin el mínimo contacto
con los Hermanos residentes en el exterior, fundaron
el Movimiento de Ex Alumnos Lasallistas, y se
reunían periódicamente en un intento
de no dejar apagar la luz de la Orden.
Los SIGNUM FIDEI (en latín: signo de fe)
como se denominó el grupo recibieron, por
sorpresa, en 1989 al Hermano Osvaldo Morales,
último director que tuvo el colegio santiaguero,
quien pudo retornar a la patria luego de 28 años
de ausencia, con la Congregación a sus
espaldas. Un mes después, otros dos Hermanos
arribaron, pero no fue hasta 1995 que otros tres
pudieron establecerse en Cuba para tratar de reiniciar
su misión religiosa-pedagógica.
Pudieron conseguir donde vivir, y con el apoyo
incondicional del Arzobispo de Santiago, Monseñor
Pedro Meurice Estíu comenzaron a retomar
alguna que otra labor propia de su misión
y carisma religioso.
En 2002 abrieron al público el Centro
de Promoción y Cultura "La Salle"
en Santiago de Cuba, instalado en su propia casa-vivienda.
Desde entonces imparten cursos de computación,
marketing, promoción humana, doctrina social
de la Iglesia, catequesis y atención espiritual
a parejas y brindan un servicio de biblioteca,
entre otras actividades. En Ciudad de La Habana
también funciona un Centro de este tipo.
Pero las autoridades cubanas impiden cualquier
tipo de educación fuera de la concepción
atea y la regencia del Estado, lo que imposibilita
a La Salle disponer de escuelas donde brindar
su enorme potencial pedagógico, que otrora
iba desde la educación primaria hasta la
universitaria. Estos Centros son una especie de
soporte intermedio entre lo que debe ser un verdadero
colegio y un espacio para la formación
y adoración religiosa.
De este modo, han ido imponiéndose dentro
de la sociedad, como lo hicieron en 1905, ganándose
el respeto y la admiración de un número
creciente de personas por su exquisita manera
de ejercer el magisterio y por el respeto a la
dignidad humana que le imprimen a su obra.
Actualmente no alcanzan a atender la cantidad
de solicitudes que reciben para ingresar a sus
cursos por falta de espacio físico, entre
otros factores, aunque centenares de cubanos se
han estado alimentando de la savia lasallista
dentro de estos espacios de libertad.
En los Hermanos existe una auténtica y
sana cubanía; sin nacionalismos exacerbados,
ni patriotismos manipulantes; sin distinción
de edad, raza, religión o afiliación
política. La razón que les mueve
es la fe en Dios y el servicio a los que necesitan
crecer humanamente para convertirse en mejores
personas, mejores padres, mejores hijos, mejores
hermanos, mejores ciudadanos, mejores cristianos;
mejores cubanos.
Así las cosas, las celebraciones programadas
por el centenario comenzaron, en Santiago de Cuba,
el domingo 30 de enero con una presentación
efectuada ante 120 personas en el salón
de conferencias de la Catedral a cargo del Hermano
Osvaldo y de uno de sus antiguos alumnos, el actual
Director del Museo Arquidiocesano Licenciado Antonio
López de Queralta Morcillo, especialista
en historia.
Un recuento del trabajo lasallista desde la misma
llegada en septiembre de 1905 a La Habana y su
posterior a Santiago en 1908 dejó atónitos
a los más jóvenes, desconocedores
de la intensa labor pedagógica de esta
institución religiosa en Cuba durante 56
años ininterrumpidos. Una treintena de
ex alumnos del Colegio de la ciudad se dieron
cita también e intercambiaron con los conferencistas
en lo que devino en una amena y fructífera
tarde dominical.
El Hermano Luis Franco, con su verbo ardiente
y su pasión lasallista abrasadora, comparó
la perseverancia de la Congregación con
una obstinada oruga que pretendía llegar
arrastrándose desde la ciudad de Santiago
hasta la Loma del Espejo en el Cobre. Una distancia
considerable que a puro tesón podría
cumplir. Todos los insectos, decía Luis,
criticaban a la afanosa oruga, que se vio obligada
a detenerse en una parte del camino sorprendida
por la oscuridad, y tuvo que tejer su propio capullo
para guarecerse en aquella fría noche.
Las cucarachas convocaron a los demás insectos
a hacer de aquel capullo el símbolo de
la insensatez. Al día siguiente, salió
del caparazón una hermosa mariposa, que
voló directamente hasta la cima de la montaña.
Los cien años de La Salle en Cuba, con
la larga noche de por medio, se está, más
que celebrando, viviendo intensamente. El programa
de actividades se extiende hasta el mes de septiembre
e incluye una peregrinación nacional el
2 de abril al Santuario del Cobre, conferencias,
talleres de intercambio, presentaciones y celebraciones
eucarísticas.
El reto en lo adelante supera cualquier expectativa.
La Congregación de Hermanos, fundada por
San Juan Bautista de La Salle en 1680 en la ciudad
francesa de Reims, está llamada a servir
al pueblo cubano en su reencuentro con la Fe,
la Esperanza y la Caridad; tres pilares indisolubles
en la búsqueda de la reconciliación
y del bien común que tanto necesita la
nación cubana.
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