PRENSA INDEPENDIENTE
Febrero 14, 2005
 

RELIGION
Un Siglo de Luz Lasallista en Cuba

Jorge Ramón Castillo, ICD Press

SANTIAGO DE CUBA, febrero (www.cubanet.org) - La Congregación Religiosa Hermanos de La Salle está cumpliendo cien años de su entrada a Cuba, aunque su labor se vio interrumpida el 1 de mayo de 1961, cuando el gobierno revolucionario intervino sus once colegios, congeló sus cuentas bancarias, tomó militarmente sus inmuebles y confiscó sus terrenos y propiedades.

A partir de esa fecha, la situación se tornó insostenible; el ambiente se fue caldeando de tal manera, dado el carácter anticlerical que adoptó la llamada revolución de 1959, que la Congregación Católica terminó siendo extirpada alevosamente de la sociedad civil cubana.

Los milicianos registraban a los hermanos de La Salle cada vez que salían o entraban en sus colegios, y se mantenían apostados con armas largas enfrente de sus habitaciones, dormían, en ocasiones con "milicianas", dentro de los edificios-escuelas. De esa forma, los 104 hermanos residentes en la Isla no tuvieron otra opción que exiliarse en Republica Dominicana, Puerto Rico, México y Estados Unidos por temor de ser, cuando menos, apresados.

Cuentan que los encargados de la intervención del Colegio santiaguero no creían en las cifras que arrojaban los libros de contaduría. Los interventores esperaban una jugosa cantidad de dinero y se toparon con que el colegio estaba en bancarrota. Los fondos apenas alcanzaban para pagar el salario del mes a los maestros y trabajadores. La Salle había continuado con su trabajo a pesar de que muchos padres no podían pagar ya las cotizaciones porque habían sido igualmente despojados de sus propiedades y dineros. Por otro lado, más del 50% del alumnado recibía los servicios gratuitamente. Sin embargo, nadie se percató jamás de ello, ni antes, ni en medio del caos, puesto que seguían entregando a todos los alumnos el comprobante de pago como si estuvieran al día. Un delicado gesto de la dirección del colegio para evitar posibles diferencias entre sus discípulos.

Pero a pesar de todos estos avatares, la impronta lasallista no pudo borrarse completamente de la sociedad cubana como se pretendía. Un grupo de antiguos alumnos, sin el mínimo contacto con los Hermanos residentes en el exterior, fundaron el Movimiento de Ex Alumnos Lasallistas, y se reunían periódicamente en un intento de no dejar apagar la luz de la Orden.

Los SIGNUM FIDEI (en latín: signo de fe) como se denominó el grupo recibieron, por sorpresa, en 1989 al Hermano Osvaldo Morales, último director que tuvo el colegio santiaguero, quien pudo retornar a la patria luego de 28 años de ausencia, con la Congregación a sus espaldas. Un mes después, otros dos Hermanos arribaron, pero no fue hasta 1995 que otros tres pudieron establecerse en Cuba para tratar de reiniciar su misión religiosa-pedagógica.

Pudieron conseguir donde vivir, y con el apoyo incondicional del Arzobispo de Santiago, Monseñor Pedro Meurice Estíu comenzaron a retomar alguna que otra labor propia de su misión y carisma religioso.

En 2002 abrieron al público el Centro de Promoción y Cultura "La Salle" en Santiago de Cuba, instalado en su propia casa-vivienda. Desde entonces imparten cursos de computación, marketing, promoción humana, doctrina social de la Iglesia, catequesis y atención espiritual a parejas y brindan un servicio de biblioteca, entre otras actividades. En Ciudad de La Habana también funciona un Centro de este tipo.

Pero las autoridades cubanas impiden cualquier tipo de educación fuera de la concepción atea y la regencia del Estado, lo que imposibilita a La Salle disponer de escuelas donde brindar su enorme potencial pedagógico, que otrora iba desde la educación primaria hasta la universitaria. Estos Centros son una especie de soporte intermedio entre lo que debe ser un verdadero colegio y un espacio para la formación y adoración religiosa.
De este modo, han ido imponiéndose dentro de la sociedad, como lo hicieron en 1905, ganándose el respeto y la admiración de un número creciente de personas por su exquisita manera de ejercer el magisterio y por el respeto a la dignidad humana que le imprimen a su obra.

Actualmente no alcanzan a atender la cantidad de solicitudes que reciben para ingresar a sus cursos por falta de espacio físico, entre otros factores, aunque centenares de cubanos se han estado alimentando de la savia lasallista dentro de estos espacios de libertad.

En los Hermanos existe una auténtica y sana cubanía; sin nacionalismos exacerbados, ni patriotismos manipulantes; sin distinción de edad, raza, religión o afiliación política. La razón que les mueve es la fe en Dios y el servicio a los que necesitan crecer humanamente para convertirse en mejores personas, mejores padres, mejores hijos, mejores hermanos, mejores ciudadanos, mejores cristianos; mejores cubanos.

Así las cosas, las celebraciones programadas por el centenario comenzaron, en Santiago de Cuba, el domingo 30 de enero con una presentación efectuada ante 120 personas en el salón de conferencias de la Catedral a cargo del Hermano Osvaldo y de uno de sus antiguos alumnos, el actual Director del Museo Arquidiocesano Licenciado Antonio López de Queralta Morcillo, especialista en historia.

Un recuento del trabajo lasallista desde la misma llegada en septiembre de 1905 a La Habana y su posterior a Santiago en 1908 dejó atónitos a los más jóvenes, desconocedores de la intensa labor pedagógica de esta institución religiosa en Cuba durante 56 años ininterrumpidos. Una treintena de ex alumnos del Colegio de la ciudad se dieron cita también e intercambiaron con los conferencistas en lo que devino en una amena y fructífera tarde dominical.

El Hermano Luis Franco, con su verbo ardiente y su pasión lasallista abrasadora, comparó la perseverancia de la Congregación con una obstinada oruga que pretendía llegar arrastrándose desde la ciudad de Santiago hasta la Loma del Espejo en el Cobre. Una distancia considerable que a puro tesón podría cumplir. Todos los insectos, decía Luis, criticaban a la afanosa oruga, que se vio obligada a detenerse en una parte del camino sorprendida por la oscuridad, y tuvo que tejer su propio capullo para guarecerse en aquella fría noche. Las cucarachas convocaron a los demás insectos a hacer de aquel capullo el símbolo de la insensatez. Al día siguiente, salió del caparazón una hermosa mariposa, que voló directamente hasta la cima de la montaña.

Los cien años de La Salle en Cuba, con la larga noche de por medio, se está, más que celebrando, viviendo intensamente. El programa de actividades se extiende hasta el mes de septiembre e incluye una peregrinación nacional el 2 de abril al Santuario del Cobre, conferencias, talleres de intercambio, presentaciones y celebraciones eucarísticas.

El reto en lo adelante supera cualquier expectativa.

La Congregación de Hermanos, fundada por San Juan Bautista de La Salle en 1680 en la ciudad francesa de Reims, está llamada a servir al pueblo cubano en su reencuentro con la Fe, la Esperanza y la Caridad; tres pilares indisolubles en la búsqueda de la reconciliación y del bien común que tanto necesita la nación cubana.


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