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POLITICA
Algo sobre la Constitución de 1976
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, febrero (www.cubanet.org) - En 136
años, Cuba ha tenido siete constituciones.
Cuatro durante el tiempo de lucha armada para
lograr la emancipación de España;
una en la época de la intervención
norteamericana, y dos desde que fue creada la
república.
La última es la Constitución
socialista de 1976 que, como sabemos, es la
que está vigente. Esa que en su preámbulo,
más o menos asegura que representa a toda
la historia de Cuba.
En el acto de proclamación de esa Constitución,
Raúl Castro afirmó que las masas
(la población) debían conocer todo
lo relativo a la estructura y mecanismos del Estado,
y destacaba "que dominen el contenido de
la Constitución y de las leyes. Que conozcan
perfectamente cuáles son sus derechos y
cuáles son las vías de expresarlos".
Y enfatizaba: "No debe bastar a este propósito
la publicidad que reciban nuestras leyes en la
prensa, sino que deben organizarse de manera sistemática
áreas de estudio para que las masas profundicen
en el conocimiento de la Constitución y
de las leyes. Estos deben ser documentos que se
incorporen a los correspondientes programas de
estudios del sistema nacional de educación".
Eso que proponía, orientaba o disponía
Raúl Castro, nunca se hizo. Claro, tampoco
dentro de las esferas oficiales o semioficiales
jamás se ha preguntado públicamente
por qué no se llevó a la práctica
esa "recomendación".
Hoy por hoy, es casi imposible encontrar en una
librería un ejemplar de esa Carta Magna.
A ella se le menciona nada más que de manera
genérica, y eso a veces, en algún
acto oficial o en la prensa oficialista.
Quizás eso se deba a que en el artículo
uno se establece que: "Cuba es un Estado
socialista de trabajadores, independiente, organizado
con todos y para el bien de todos, como república
unitaria y demócrata, para el disfrute
de la libertad política, la justicia social,
el bienestar individual y colectivo y la solidaridad
humana".
Tal vez sea porque el artículo 40 reglamenta
que todos los ciudadanos "reciben asistencia
médica en todas las instituciones de salud,
se domicilie en cualquier sector, zona o barrio
de las ciudades, y se alojan en cualquier hotel,
son atendidos en todos los restaurantes y demás
establecimientos de servicio público; disfrutan
de los mismos, playas, parques, círculos
sociales y demás centros de cultura, deportes,
recreación y descanso".
Puede ser porque el artículo 56 establece
que "El domicilio es inviolable", o
porque el artículo 58 especifica que "el
detenido es inviolable en su integridad personal".
Parece evidente que la Constitución no
se divulga porque algunos de sus artículos
son violados en la letra y el espíritu
por las autoridades gubernamentales. De todas
formas, no existe un tribunal de garantías
constitucionales; no hay legalmente en esa materia
a quién solicitarle que exija a los poderosos
respeto a la Carta Magna que ellos mismos pusieron
en práctica.
Esa propia Constitución asegura en su
artículo 63: "Todo ciudadano tiene
derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades,
y a recibir atención o respuestas pertinentes
y en plazo adecuado, conforme a la ley".
Cuando las peticiones no son de su agrado, las
autoridades se olvidan de responder.
Cuando fue puesta en vigor un 24 de febrero,
se anunció que al fin se había logrado
el anhelo de José Martí: "Yo
quiero que la ley primera de nuestra república
sea el culto de los cubanos a la dignidad plena
del hombre".
A 29 años de haber sido proclamada, la
Carta Magna socialista no es conocida por los
ciudadanos. Los pocos derechos que encierra para
la población no son divulgados. Ese documento,
al parecer, no es más que propaganda sin
sustancia constitutiva.
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