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SOCIEDAD
Inaugurada la Feria del Libro Habana 2005
LA HABANA, 7 de febrero (Miguel Saludes / www.cubanet.org)
- El viernes 4 de febrero quedó abierta
al público la entrada a la feria del Libro
en la Fortaleza de la Cabaña. Desde horas
tempranas numeroso público esperaba a que
las manecillas del reloj marcaran las 10 a.m.
Las quejas de años anteriores volvieron
a escucharse sobre esta espera innecesaria hasta
la media mañana para poder acceder a las
áreas de la feria. Si la apertura se produjera
una hora antes, al menos la acumulación
de la gente sería menor, pues en el lapso
de tiempo de una hora se agrupan cientos de personas
ansiosas por ingresar a las galerías habilitadas
en el antiguo recinto carcelario, convertido en
zona turística. Una vez que se produce
la apertura la estampida es inevitable, ya que
todos quieren ser los primeros para alcanzar algún
título de difícil adquisición.
Hay que tener en cuenta que ésta es la
única ocasión del año en
que se pueden comprar libros que normalmente no
aparecen en las librerías del país.
Los más buscados son los infantiles, en
especial los cuentos o los de colorear. Además
de ser los más asequibles de acuerdo al
precio, éstos no reaparecerán hasta
la próxima edición de la feria.
Los otros títulos más solicitados
son los de autores del patio, como Eduardo Padura
(una vez más ausente en los estantes de
moneda nacional) o las últimas novelas
de Daniel Chavarría. De este último
reapareció la novela Joy y una de sus más
recientes creaciones, desaparecida de los anaqueles
a los pocos minutos de comenzar la venta en la
galería de ediciones nacionales este primer
día.
Junto a repeticiones y reediciones, aparecieron
algunas nuevas portadas. Virgilio Piñera
y todos sus cuentos fue una de ellas, pero alguien
me aclaró posteriormente que ya el año
pasado estuvo. Algo parecido ocurre con muchos
otros libros. Las obras de Estorino, el Indio
Naborí- a los que está dedicada
esta cita- algunos textos de Carpentier, así
como la literatura internacional, han sido publicados
en Cuba en su mayoría. Al parecer las sorpresas
no son las que van a predominar en la presente
edición de la feria.
De las muestras extranjeras se destaca la del
país invitado, Brasil. Las cuatros galerías
que acogen a la representación del gigante
latinoamericano exponen el alto nivel que tiene
la industria del libro en esa nación sudamericana.
Diversos volúmenes, destinados sólo
para la exhibición, dejan a los amantes
de la lectura con los deseos de poseer estos tomos
de variadas temáticas y bellamente encuadernados.
Además de la literatura brasileña,
se encuentra presente la música carioca,
que puede escucharse a través de los equipos
de multimedia a disposición de los visitantes.
Estos llevan para sus casas las banderitas auri
verdes, afiches y otras propagandas que se reparte
al público en la instalación.
El siempre frecuentado stand de la Grijalbo Mondadori
ha encontrado algunos serios competidores. El
de China logra la atracción con libros
para niños y alguna artesanía. A
su lado la exportadora Antana de Perú,
consigue el éxito con sus ventas de artículos
de fantasía -pulsos, collares, cintillos-
y afiches con personajes de ficción y del
mundo del arte. Shrek y Ricky Martin están
entre los más solicitados. Frente a otro
local se mantiene una larga cola, que habrá
de mantenerse durante estos días, pero
ella se hace fundamentalmente para comprar rompecabezas
o puzzles.
A la salida numerosos autobuses esperan a la
gente para devolverlos a dos puntos vitales de
la ciudad: El Capitolio y la parte Este de La
Habana. Este servicio especial es imprescindible
para garantizar el acceso y descongestionar la
alejada plaza en que se celebra la feria. A diferencia
de años anteriores, ahora los que salen
para Alamar deben ir a buscar el ómnibus
en un punto relativamente alejado de la entrada
principal. La gente debe optar entre caminar una
distancia de casi un kilómetro o ir hasta
la parada situada en la entrada del túnel.
La nueva idea ha traído como consecuencia
la aglomeración de quienes esperan las
rutas normales para regresar al Este de la ciudad,
mientras el servicio especial destinado para esa
zona habanera se mantiene en espera del pasaje.
Todos se preguntan el por qué de este cambio,
que trae más molestias que beneficios a
la población que acude a la feria del libro,
muchos acompañados de niños pequeños.
Aún la exposición es joven. Ojalá
se arreglen sobre la marcha estos desajustes y
que en los días venideros aparezcan en
venta novedosas ediciones. No es mucho pedir.
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