PRENSA INDEPENDIENTE
Febrero 7 , 2005
 

AGRICULTURA
Se acabó lo que se daba

Alejandro Tur Valladares, Cubanacán Press

CIENFUEGOS, 5 de febrero (www.cubanet.org) - Allá por los años 80, cuando en Cuba se puso de moda la política de "Rectificación de Errores", promovida por el gobierno cubano para rectificar supuestos desaciertos cometidos en la construcción de la Sociedad Comunista, el estado totalitario implementó disímiles medidas, entre las que se encontró la suspensión definitiva -según se dijo en su momento- del Mercado Libre Campesino.

Este mercado estaba conformado por infinidad de establecimientos a lo largo y ancho de la isla, donde campesinos independientes y pequeños agricultores asociados a cooperativas estatales podían comercializar sus productos, con la aprobación de las autoridades. Hacer cualquier gestión de venta fuera del radio de control de estos mercados, era considerado ilícito y si el vendedor era sorprendido en estos lances, se le sancionaba, teniendo que abonar cuantiosas multas y sufrir el decomiso de toda la mercancía.

La excusa que utilizó el régimen para decapitarlo fue la aparición del llamado intermediario. Este agente económico hace trato directo con el campesino, comprando su mercancía al por mayor, que vende luego a precios superiores.

La administración cubana, que todo lo controla, vio con gran preocupación el surgimiento de un nuevo ente económico independiente, capaz de amasar riquezas y con capacidad para emplear a otras personas y suplantar como empleador -al menos en pequeña escala- al Estado. La cúpula de poder, que nunca ha tolerado la competencia, conoce que tras las libertades económicas, aparecen las políticas, por lo que extirpó el tumor antes de que se hiciera metástasis.

El nombre del Mercado Libre Campesino desapareció de los medios de comunicación del país por muchos años, por lo que no pocos se sorprendieron cuando en la década el 90 las autoridades giraron sobre sus talones y desenfadadamente anunciaron el restablecimiento de esta actividad comercial, por considerarla apropiada en el objetivo de intentar paliar la escasez de alimentos, específicamente los productos agrícolas. Fue así que bajo promesas tentadoras y una atmósfera de expectación los campesinos, aún no escarmentados, volvieron sin reconocer la trampa.

Ahora el pasado 22 de enero, se hizo efectiva una resolución emitida hace más de un año por los Ministerios de la Agricultura y de Comercio Interior, que afecta entre otros a agricultores asociados a Cooperativas Estatales de Crédito y de Servicios e intermediarios, pero por sobre todo a la población, quien ha acogido con reservas y temores estas medidas, pues opinan que la misma acarreará el desabastecimiento.

A diferencia de los mercados estatales, donde se venden los productos a precios fijos, en los Mercados Libres Campesinos los precios fluctúan según la ley de la oferta y la demanda, lo que deja mayores dividendos a quienes laboran en él, si se toma en cuenta que en nuestro país por más de 46 años la balanza de la oferta y demanda siempre ha favorecido a esta última. Por ello, los campesinos prefieren como destino de sus mercancías al mercado libre y no al estatal.

Los Mercados Estatales de Productos Agropecuarios surgen en correspondencia con una supuesta reactivación de la esfera agrícola del país -al menos eso dijeron los medios de información, que en su totalidad están controlados por el estado-, y fueron concebidos como alternativa del mercado campesino y el mercado informal o negro. En estos mercados los ciudadanos podrían palpar una oferta rica en variedad y bajos precios.

Sin embargo, lo que ha acontecido es que aquella iniciativa que surgió como proyecto loable ha ido degenerando poco a poco y en el presente, cuando se visita el Mercado Estatal, se encuentra gran escasez y poca diversidad de productos, hecho que incidió para que se hiciera efectiva la menciona Resolución Ministerial.

Ella establece que los campesinos asociados a cooperativas solamente podrán vender sus productos en los Mercados Estatales, y limita las ventas de éstos al tipo de producto que cosechen; de esta manera, si siembran frijoles, no pueden vender maíz.

Además de ello, la resolución impone nuevas regulaciones a la hora de alquilar un área de venta en los mercados libres, permitiendo sólo acceso al pequeño agricultor, lo que de plano elimina al intermediario, tolerado hasta la fecha. Este hecho obliga al agricultor a vender personalmente lo que siembra, práctica que los campesinos consideran inapropiada, puesto que si venden no pueden sembrar.

La legislación fue aplicada de manera abrupta, sin que se tomaran medidas paliatorias que contribuyeran en el proceso de reacomodo de las nuevas normas. Como resultado, los mercados libres que existen en el municipio de Cienfuegos se han visto seriamente afectados.

Nada, como dijera mi vecino Pedro: ¡Se acabó lo que se daba!


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster