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SOCIEDAD
Se están viendo horrores
Jesús Hernández Medina, Cubanacán
Press
MANICARAGUA, febrero (www.cubanet.org) - Cuando
en San Mateo 16:21 Jesús anuncia su muerte,
aseguró a sus discípulos que resucitaría
tres días después. Algunos de ellos
le preguntaron cuál sería la señal
de su regreso, a lo que Jesús contestó:
"Cuidado que nadie se engañe, vendrán
muchos haciéndose pasar por mí y
engañarán multitudes. Tendrán
noticias de guerras por aquí y por allá.
Habrá hambres y terremotos, se traicionarán
unos a otros. Vendrán falsos profetas.
Habrá tanta maldad que la mayoría
dejará de tener amor hacia los demás.
Vendrán falsos Mesías, habrá
grandes señales y lograrán engañar
hasta a los que Dios mismo escogió".
En otras palabras, como decimos nosotros los
cubanos ¡se verán horrores!
Este pasaje bíblico aunque no está
escrito fielmente como aparece en las Sagradas
Escrituras nos sirve de preámbulo para
comentar ciertos hechos que son cotidianos en
la estresante vida del ciudadano cubano.
Es un verdadero horror que en mi pueblo, Manicaragua,
el correo no cuente con sobres para la correspondencia
desde hace varios meses, situación que
se extrapola a otros municipios de las provincias
centrales, lo que ha obligado a comprarlos en
la capital de la República o a elaborarlos
artesanalmente.
Es sin duda un horror el caso de la doctora Hilda
Molina, la que espera el permiso de salida del
país para ver a su hijo y los nietos que
no conoce, en la Argentina. Una vez más
el gobierno cubano no muestra el mínimo
gesto de humanismo y hace oídos sordos
a los reclamos de la comunidad internacional,
en particular de los gobernantes argentinos y
españoles, quienes interceden a favor de
la reunificación familiar. Por casi medio
siglo en Cuba se manipula la vida de todos los
seres humanos, como si fuésemos una especie
de "medios básicos" en las manos
de un poder déspota y totalitario.
En los días 19 y 20 del pasado mes de
enero fueron practicados varios registros en diferentes
viviendas del montañoso municipio manicaragüense.
La policía local infligió duros
golpes a personas que ejercían algunas
actividades dentro del mercado negro, como la
venta de bebidas alcohólicas, de dulces,
pizzas y otros productos considerados como ilegales,
pero que suplen en gran medida las necesidades
de los cubanos.
Es un horror el aumento de tales prácticas,
pero el mayor de ellos ocurrió al matrimonio
de Alex y Odalys, a quienes les decomisaron tres
ventiladores, un fogón de gas, un auto
soviético marca Lada, y un juego de sala.
Según las autoridades, estos artículos
están por encima de las posibilidades económicas
del matrimonio. No es menos cierto que el salario
de ningún cubano alcanza para adquirir
un auto o una moto, indicativo de que todo aquél
que tenga estos equipos u otros de menor cuantía
se expone a que caiga sobre él todo el
peso de la ley.
Aunque parezca un horror, nosotros los cubanos
tenemos que vivir como mendigos, y además
de no poder poseer medios de transporte, nos privan
del derecho de adquirir una computadora, un video
u otros efectos electrodomésticos que son
considerados aquí un lujo. Poseerlos significa
recibir remesas desde el exterior o salirse de
la ley y si es así, en el mejor de los
casos, los pueden decomisar o imponer una multa.
Son razones más que suficientes para que
si fuésemos a editar una Biblia cubana,
en el lenguaje popular tendríamos que conmutar
la frase "Señales antes del fin"
por otra muy cubana: "Se están viendo
horrores", justificada por la terrible situación
de pobreza del pueblo cubano.
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