PRENSA INDEPENDIENTE
Febrero 4 , 2005
 

SOCIEDAD
Un buen café aquí

Tania Díaz Castro

LA HABANA, febrero (www.cubanet.org) - Un verdadero ejército callejero y nada invisible de jubilados asume la venta de café en taza a todo lo largo y ancho de Cuba. En hospitales, funerarias, centros de producción, y en ocasiones, a escondidas, pueden verse a estos hombres y mujeres pertenecientes a la tercera edad, y en su totalidad "ilegales".

Se trata de una pelea a la que muchos le ven un buen fin, porque a la corta o a la larga el pueblo vencerá. Un pueblo que se enfrenta cada día a la política represiva del gobierno de Fidel Castro, pues se trata de casi un millón de personas viviendo de la venta ilícita.

Las razones para que esto suceda son muchas: situación económica, con su consabido "período especial", un alto índice de egresados de las prisiones que no pueden optar por buenos empleos, y algo que, al parecer, no tiene solución: los salarios humillantes que ofrece el estado.

Es por eso que esta mujer que conozco desde hace algunos meses, jubilada por enfermedad, con más de sesenta años, no tiene otra elección que hacer lo que hace cada día, cuando se levanta con la luz de las estrellas en el cielo para vender dos termos de café en lugares siempre distintos, con el fin de evadir a la policía. A un peso cada taza.

Para ella, como para el resto de la población, conseguir alimentos es su preocupación principal. Se lleva la mano al vientre y me pregunta si se puede controlar esa sensación de vacío en las tripas. Es por eso, dice, que no pierde el coraje.

De nada vale que el gobierno, de Pascuas a San Juan, apriete las tuercas, reparta inspectores por las calles para aplicar multas, firme resoluciones para suspender licencias a determinados trabajos por cuenta propia, y oriente a los agentes del orden para que adviertan a los ancianos que competir con el estado es una desobediencia civil.

"¡Pero, quién vive hoy de su trabajo o de su retiro!", exclama esta mujer achacosa, con una pierna enferma, diabética desde muy joven.

Su ganancia diaria oscila entre veinte y veinticinco pesos, menos de un dólar, según el cambio a moneda convertible. Debe comprar el café en bolsa negra donde la libra, ya molido, tiene un costo de treinta pesos.

Desciende, me aclara, de una familia de trabajadores. Ni en sueños concibió alguna vez convertirse en comerciante. Ahora ha aprendido hasta a pregonar, aunque ya apenas lo hace. Muchos la conocen y le celebran la calidad de su café, algo que la hace sentir bien, complacida. La gente la quiere. En ocasiones le avisan cuando se acerca un policía. Entonces, rápidamente, esconde sus termos y se pasea como si nada.

Así la vi alejarse, pregonando en voz baja, sonriendo un poco, medio encogida por el cansancio, y como un nido de pájaros sus cabellos blancos.

"¡El buen café aquí! ¡El buen café aquí!"


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster