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SOCIEDAD
Limosneritos
Félix Reyes Gutiérrez, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, febrero (www.cubanet.org) - En el
argot popular del cubano de hoy se dice que "los
niños nacen con los ojos abiertos",
pues desde edades muy tempranas salen a la calle
a "luchar" por la vida.
A muchos se les ha privado de jugar a los carritos,
bolas, muñecas o a las casitas, y muy someramente
conocen el significado del Día de los Reyes
Magos.
En enero, en la ciudad de Santa Clara, observé
a los pequeños acercarse no sólo
a cubanos, sino a extranjeros, para pedir algunas
monedas. Los niños, como miembros de la
sociedad, no están ajenos a los precios
del pan en la llamada "Cadena ideal";
del litro de yogur en la bolsa negra, o del par
de zapatos para la escuela en las tiendas recaudadoras
de divisas.
Ahora recuerdo lo aprendido en la escuela; dentro
de los objetivos del Dr. Castro cuando tomó
el poder en el año 1959, y en los lineamientos
que él mismo trazó en el programa
del Moncada (además del desarrollo agroindustrial,
la salud y la educación), se propuso la
eliminación de la mendicidad, fundamentalmente
la infantil.
Pero ni los ingentes esfuerzos internos, ni los
"regalos" del exterior han podido cumplir
lo prometido. Hoy, la fraseología "no
hay nada más importante que un niño",
que divulgaban cotidianamente los medios de difusión
masiva, no es más que una utopía.
Es por ello que a los chicos los vemos frecuentando
"shopins", cafeterías, terminales
de ómnibus y trenes, parques o bulevares,
pidiendo dinero -y también rebuscando en
un basurero- con el único propósito
de adquirir un refresco, una pizza, un pan con
croqueta u otros alimentos, utilizando la frase:
"Señor, ¿me regala un peso?"
En esta diaria rutina infantil, unos cuidan de
los otros, detrás de las paredes, columnas
o bancos, para evitar ser reprimidos por la policía.
Los que están en vigilancia, cuando ven
al que viste uniforme verde olivo, o a algún
sospechoso, transmiten inmediatamente señales
de aviso para evitar ser multados o conducidos
a una penitenciaría de reeducación
de menores, acusados de "asedio a turistas
extranjeros", después de concluido
un penoso proceso judicial.
A pesar de desconocer el significado de la palabra
inflación, ellos están conscientes
de que la economía familiar no complementa
las necesidades elementales de sus hogares, porque
los salarios de sus padres son extremadamente
bajos, y los precios están tan altos como
las estrellas.
Como resultado de esta situación, muchos
niños tienen a sus progenitores tras las
rejas, acusados de robo, sacrificio de ganado
mayor, o venta ilícita de carne de res.
Razón más que suficiente por la
que muchos niños piden limosna en cualquier
rincón de la Isla.
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