| POLITICA
Cuando las paredes hablan
Oscar Mario González, Grupo Decoro LA HABANA, febrero (www.cubanet.org)
- Los letreros antigubernamentales que se escriben en paredes, muros y otros lugares
públicos, representan una forma de expresar la indisposición ciudadana
hacia el poder político. Tal recurso se hace reiterativo bajo gobiernos
que conculcan los derechos humanos de sus pueblos y conminan a una falsa unanimidad,
como es el caso de los regímenes totalitarios. Resultaría
absurdo pensar en un cartel contra los gobiernos republicanos de Alfredo Zayas,
Grau San Martín o Carlos Prío. Bajo tales mandatos la oposición
política no sólo tenía derecho a ejercer la crítica,
sino que podía acudir a la calumnia sin riesgo de represalias por parte
del gobierno. Del mismo modo serían inútiles los letreros contra
Bush o contra el señor Fox, presidente de México. Estos mandatarios
son objeto de las más variadas críticas por parte de los más
diversos sectores de la sociedad. A veces son cuestionamientos mordaces, injustificados
y hasta calumniosos. Así y todo, ello es preferible al temor bien fundado
de sufrir represalias por el derecho a hablar y pensar libremente. Durante
las dictaduras de Machado y Batista la oposición utilizó el letrero
como medio de lucha, pintando los muros y paredes de las esquinas más concurridas
y de otros lugares públicos y mejor expuestos a la vista del ciudadano. La
actual coyuntura política, marcada por la presencia de un gobierno totalitario
generador del descontento y la frustración, y que por demás obliga
a una falsa unanimidad, crea terreno propicio para la aparición de letreros
y carteles. Se trata de una acción espontánea, que brota de la voluntad
más genuina, y cuya intención, entre otras, es la expresión
de una necesidad interna, motivada por el deber cívico. Probablemente
durante los años 1993 y 1994 aparecieron más letreros contra el
actual gobierno que los escritos contra Batista en los siete años de su
dictadura. Ellos aparecían en los más apartados rincones de las
ciudades y en los más olvidados pueblos y caseríos del país. Por
su parte, la grey revolucionaria comprometida con el totalitarismo, entra en pánico
por la presencia de un letrero, y acude a borrarlo con un aparatoso despliegue
de agentes policiales y de la Seguridad del Estado. Se moviliza, además,
a la técnica criminalística; con perros, con expertos en caligrafía
y en huella digitales. La dictadura anterior no hacía mucho caso de estos
letreros, y aún hoy, a medio siglo de los sucesos, se conservan consignas
antibatistianas en algunas paredes frente a la Universidad de La Habana. ¿Pudiera
interpretarse que la dictadura anterior se sentía más segura que
la actual? Tal vez. ¡Vaya usted a saber! Es evidente que las autoridades
tienen mucha preocupación por los letreros y los apedreamientos que suelen
producirse al conjuro de los apagones. Aún así, se reporta la aparición
de letreros en toda la geografía cubana. Algunos son hasta ocurrentes y
chistosos, lo cual pone de manifiesto el buen humor del cubano aún para
las cosas más serias, y que no hay que identificar con el pretendido choteo. Por
ejemplo, durante la celebración del 26 de julio en el cementerio de Santa
Clara, apareció un letrero que decía: ESTA ES TU CASA, FIDEL. En
el Cobre, municipio Santiago de Cuba, otro cartel afirmaba: COMIDA SÍ,
BASTIÓN NO. Meses atrás otro cartel decía: FIDEL, DEJA A
BUSH TRANQUILO Y PONTE PA LA LUZ. No se puede negar que nuestro pueblo tiene
en el humor un maravilloso medio de defensa, aún en las peores adversidades.
Y aunque el régimen borra los letreros, otros vuelven a aparecer a veces
en el mismo sitio. Con el cubano no hay quien pueda, y cuando se lo propone, hace
hablar hasta las paredes. |