| SOCIEDAD
La alimentación cubana:
represión y corrupción (II y final)
María Elena Alpízar, Grupo Decoro PLACETAS, febrero
(www.cubanet.org) - Tres días después de lo ocurrido en la ciudad
de Santa Clara, efectivos militares y paramilitares del régimen reprimieron
a los ciudadanos que frecuentaban la feria dominical agropecuaria del municipio
Placetas. Cerca de diez policías uniformados y otros tantos inspectores
ocuparon el área de la feria, la cual era menor de 30 metros. Los agentes
represivos impusieron grandes multas a los cuentapropistas, no así a los
vendedores estatales. Además, registraron de manera arbitraria los paquetes
de los asistentes a la feria. Se suscitaron varias discusiones, cuyos protagonistas
eran los militares o los paramilitares contra ciudadanos comunes (cuentapropistas
y compradores). Esta corresponsal presenció una violenta polémica
entre un vendedor y dos inspectores, porque éstos le habían confiscado
el carné de identidad después de imponerle severas multas. El
público congregado comentaba en alta voz que el verdadero objetivo de los
gendarmes y los inspectores era llenar gratuitamente sus jabas de comestibles,
utilizando para ello la extorsión o el chantaje contra los cuentapropistas
o vendedores particulares. Lo mismo que sucede en Placetas. Según
ha trascendido, los representantes de la ley y el orden llenan gratuitamente sus
jabas de comidas, escudados en sus uniformes y en sus posiciones. También
se comenta que las autoridades de San Diego del Valle llenan sus bolsillos a través
de transacciones comerciales fraudulentas, encaminadas a desviar hacia otros lugares
los comestibles de los pobladores de la ciudad. Según residentes
del área, los camiones de las dependencias estatales de San Diego del Valle
son alquilados por los dirigentes de las entidades a los campesinos de la zona,
que pagan altas sumas de dinero para que les transporten los productos agrícolas
que cosechan y sean enviados a las provincias centrales y occidentales, lo que
causa un serio perjuicio a los consumidores de la zona. El opositor Rafael
Padilla Chaviano, vecino de la localidad, dijo que sus coterráneos han
elevado quejas relacionadas con el asunto a otras instancias gubernamentales,
que han hecho caso omiso a estos reclamos, pues continúan los trasiegos
de comestibles (yuca, boniato, plátanos, habichuelas) hacia otras regiones
del país. También continúa el desabastecimiento de
alimentos a la población, debido a que el gobierno local no le oferta nada
que supla los productos mencionados, ya sea por la libreta de abastecimiento,
o en venta libre en las placitas estatales. La
alimentación en Cuba: represión y corrupción (I)
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