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SOCIEDAD
Censo demorado y contradictorio (II y final)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Un tema controvertido en las cifras del Censo
de Población y Viviendas de 2002 es el
racial. El porcentaje de población mestiza
publicado con respecto al total es de un 24.9%.
Un incremento del 3% respecto a igual indicador
del censo de 1981 (ver Cuadro 3). Este porcentaje
parece poco creíble si se observa con detenimiento
la composición étnica de los habitantes
de la Isla en las calles, plazas, escuelas y centros
de trabajo.
Cuadro 3
POBLACION CUBANA POR COLOR DE LA PIEL EN
POR CIENTOS
|
RAZA
|
CENSO
1981
|
CENSO
2002
|
DIFERENCIA
|
|
Blanca
|
66.1
|
65.0
|
-1.1
|
|
Negra
|
12.0
|
10.1
|
-1.9
|
|
Mestiza
|
21.9
|
24.9
|
+3.0
|
FUENTES:
Censos de 1981 y 1982.
Además, hay que subrayar que a partir
de 1959 se produjo una fuerte corriente de emigración,
fundamentalmente de personas de raza blanca, tendencia
que ciertamente ha variado en alguna magnitud
en los últimos tiempos con el incremento
de emigrantes negros y mestizos.
El principal polo de recepción de ciudadanos
cubanos ha sido Estados Unidos de América,
donde en la actualidad reside una población
de origen cubano de alrededor de 1.4 millones
de personas, un 85% de las cuales se estima que
son blancas, según cálculos basados
en las estadísticas de esa nación.
Esta situación podría haber estado
compensada por un alto índice de natalidad
de la población blanca superior a la de
negros y mulatos, pero eso no es real. De acuerdo
a datos del propio censo de 2002, la natalidad
del sector poblacional mestizo es superior, lo
cual hace más inverosímil los indicadores
raciales presentados.
La incertidumbre sobre los datos del censo se
incrementa con el análisis de las cifras
relativas a la desocupación de la población
económicamente activa declarada en el censo
de 2002 (ver Cuadro 4), de 303.6 miles de habitantes
con respecto a la existente en 1989, hecho contradictorio
cuando la población total, la comprendida
entre 15 y 60 años y la de 15 y más
años es superior en 2002.
Cuadro 4
POBLACION CUBANA POR CATEGORIA DE EDAD Y
PEA (miles)
|
AÑO
|
TOTAL
|
Entre
15 y 60 años
|
15
y más años
|
Población
económicamente activa
|
|
1989
|
10,468.7
|
6,795.2
|
8,106.1
|
4,728.2
|
|
Censo
2002
|
11,177.7
|
7,242.2
|
8,881.4
|
4,424.6
|
FUENTES: Censo 2002, CEPAL,
Anuario Estadístico 1989.
En cuanto al estado educacional de la población,
los datos del censo de 2002 confirman lo ampliamente
conocido: existe un relativo alto porcentaje de
personas con relevantes cotas de instrucción,
alcanzándose en general un nivel significativo
a escala regional.
Los ciudadanos que han terminado estudios de
educación superior son 712,672, y con formación
técnica y profesional 1.503,443. Estas
cifras dan por resultado índices de 80.2
y 169.3 especialistas por mil habitantes con más
de 15 años, respectivamente. En el caso
de las Ciencias Agropecuarias, el país
tiene 41,724 graduados de nivel superior y 180,755
en educación técnica y profesional.
La nación pudiera sentirse orgullosa y
confiada en el futuro con ese significativo capital
humano que tantos recursos materiales, financieros
y humanos ha costado para formarlo. No obstante,
los resultados económicos y sociales obtenidos
en modo alguno se corresponden con la fuerza técnica
y profesional disponible, por existir una espectacular
subutilización de este valioso factor productivo.
La considerable fuerza técnica disponible
en las Ciencias Agropecuarias resulta una real
acusación a la pésima utilización
de los recursos humanos, pues en vez de incrementos
en la producción de alimentos lo que existe
es mayor escasez, y la oferta disponible, esencialmente,
proviene del exterior cuando, además, enormes
extensiones de tierra cultivable permanecen ociosas
o con rendimientos agropecuarios ridículamente
bajos.
Mucha de la información recogida en el
censo de 2002 lamentablemente permanece sin publicar.
Por ejemplo, la tenencia de los equipos electrodomésticos
en los hogares, los principales padecimientos
físicos de la población, y detalles
más precisos sobre el estado constructivo
de las viviendas. Debe tenerse en cuenta que ya
han transcurrido más de tres años
desde la fecha de toma de datos, y si continúa
pasando el tiempo, las cifras perderán
validez y sólo podrán poseer valor
testimonial.
En resumen, el censo de 2002, además de
ser uno de los más demorados en la historia
de Cuba, muestra gran variedad de contradicciones
que le restan legitimidad. Las estadísticas
parecen no escapar a la crisis general que durante
años se ha evidenciado en la vida nacional.
El descrédito de la información
estadística oficial ha alcanzado niveles
internacionales. Ya prestigiosas entidades de
la Organización de Naciones Unidas (PNUD,
CEPAL) no publican datos provenientes de las autoridades
de La Habana.
El demorado censo de 2002, al parecer, merecerá
también esa carencia de credibilidad. Es
una lástima que el trabajo y el esfuerzo
realizados por tantas personas tengan ese destino.
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