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POLITICA
Días después
Amarilis C. Rey, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Fue un día después que el mundo
conmemoró el Día de los Derechos
Humanos. La calle se llenó de personas
frente a la estación policial. Un carro
patrullero podía verse atravesado en la
vía, impidiendo la circulación.
Varios hombres vestidos de verde olivo aparecían
apostados en el segundo piso del recinto policial.
Y en medio de la calle, una extraña comedia.
Supuestos delincuentes eran doblegados por la
policía.
Los hechos ocurrieron en Managua, Ciudad de La
Habana, los días 10 y 11 de diciembre,
decretados como "días de la defensa
nacional". Nada se habló de derechos
humanos en los medios.
De acuerdo con la versión de personas
que presenciaron el ejercicio desde sus inicios,
los arrestados habían gritado consignas
antigubernamentales como ¡Abajo la revolución!
y ¡Queremos libertad!
Después de algunas demostraciones de artes
marciales por parte de los policías, combatiendo
al enemigo, que vestían camisetas blancas,
todos se retiraron en vehículos patrulleros,
sonrientes, al parecer, por la victoria alcanzada.
Las decenas de personas que se encontraban en
la presentación también se retiraron,
algunos sorprendidos ante lo inédito; otras,
curiosas, atemorizadas, y muchas que se burlaban.
Pero el mensaje estaba implícito y no era
difícil de captar.
En medio de aquel ajetreo, una vecina buscaba
por el barrio alguien que tuviera un huevo para
dar de comer a su hija inválida. Y en medio
de su disgusto comentó: "Ellos tienen
que meterle miedo a la gente porque ya esto no
se puede aguantar más".
Dos mujeres, espectadoras de aquel circo, narraron
de forma jocosa cómo un anciano, en el
momento de la trifulca, intervino para defender
al que supuestamente recibía los golpes,
y afirmaron que los policías se vieron
en apuros para sacar al abuelo del espectáculo
sin causarle daño.
Durante ese fin de semana, y en concordancia
con esos llamados días de la defensa, se
sintieron explosiones y vuelos rasantes de aviones.
Mientras tanto, la gente deambulaba por los mercados
de los trabajadores por cuenta propia, buscando
alguna oferta, aunque a elevados precios, pues
en los comercios estatales el surtido era escaso
o nulo, como casi todos los días del año.
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