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POLITICA
Historia conocida
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Alguien dijo que la historia se repite, una
vez como tragedia y después como comedia.
Quizás éste sea el caso de las conversaciones
exploratorias entre representantes de los guerrilleros
izquierdistas colombianos del Ejército
de Liberación Nacional (ELN) y el gobierno
constitucional de Colombia, en La Habana, al amparo
de la hospitalidad y el buen oficio del régimen
de Fidel Castro.
Ser juez, parte e incluso verdugo, no constituyen
roles desconocidos para las autoridades cubanas.
Han demostrado una peculiar habilidad, tanto para
crear conflictos como para sofocarlos cuando se
hace necesario. No es poca la experiencia acumulada
en el terreno de la mediación y de la intriga
internacional o palaciega. Se aprendió
mucho y bien de la lucha en unos casos y de la
colaboración en otros, en el trato con
las súper potencias. Ya fuere el mega enemigo
del norte (el imperio democrático) o el
hermano mayor bolchevique (el imperio del mal).
Lo que nadie puede negar es que se juega mucho
en estas negociaciones. Están en la artesa
el futuro de la discutible revolución bolivariana
y la supervivencia de la dictadura castrista.
No hay otra salida que la solución negociada
y la paz a todo trance. Con ello, se preservará
la continuidad democrática de Colombia,
el futuro del delirio bolivariano y ganará
un muy ansiado tiempo la dictadura castrista.
Pero, como en todo habrá un costo. El
peón a sacrificar será Marulanda
"Tirofijo" y sus veteranas Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia, FARC, los grandes
ausentes de la cita de La Habana.
Tirofijo -salvando las distancias ideológicas-
guarda muchas semejanzas con Jonás Savimbi,
el finado líder de Unión Nacional
para la Independencia Total de Angola (UNITA)
y con el también finado comandante Marcial,
Salvador Cayetano Carpio, de la guerrilla comunista
Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional FMLN, de El Salvador. Ambos nadaron contra
la corriente política de sus tiempos y
fueron barridos por ésta.
El primero murió en una oscura escaramuza,
y con su muerte allanó el camino para la
paz en Angola. El segundo se suicidó luego
de un sórdido episodio que involucró
un asesinato. Su ausencia posibilitó los
Acuerdos de Esquipulas y la paz en El Salvador.
El objetivo perseguido por La Habana fue la consolidación
de la llamada revolución sandinista.
Las conversaciones exploratorias transcurren
en medio de una cerrada discreción. Pero
existen elementos que no deben ser pasados por
alto. Por la parte cubana, están presentes
José Remires Estenoz, un súper espía
con amplia experiencia en la arena internacional,
y José Arbezú, que no le va a la
zaga.
El mero hecho de que estos top model de la "diplomacia
segurosa" castrista estén al tanto
del evento marca el creciente interés del
régimen por estar en el ajo de todo este
asunto.
No es para menos. Al cabo de más de cuatro
décadas, Castro se ha percatado de que
la eminencia represiva no basta para conservar
y dar continuidad más allá de su
muerte al régimen que encabeza. Necesita
aliados y una tregua para ganar tiempo. Lo principal
es asegurar a su discípulo amado, Hugo
Chávez, en el poder. Para ello se hace
necesario apagar con carácter definitivo
el fuego del conflicto colombiano.
Una situación de guerra entre Venezuela
y Colombia a partir de la presencia rebelde y
el accionar combinado del ELN y las FARC es impensable
en estos momentos. Todo parece indicar que la
historia va a repetirse. Una vez desarmado el
ELN, las FARC enfrentarán el brazo de acero
de uno de los ejércitos mejor preparados
del continente. Sin las lineas de suministro venezolanas,
los días de Tirofijo y de sus FARC están
contados. Deberán negociar la paz o afrontar
el exterminio.
Las necesidades políticas actuales así
lo demandan. El triunfo electoral de Evo Morales
abre nuevas perspectivas. No puede confiarse la
supervivencia de la dictadura de Fidel Castro
y su hija bastarda la revolución bolivariana
a la inspiración histriónica de
Chávez o al entusiasmo cocalero de su protegido
del altiplano. La ausencia del régimen
de La Habana en el proceso es impensable.
Como una pincelada de farándula política,
que sin dudas aportará sazón y ritmo
a tanta aridez, vaya lo siguiente: Se conoció
en La Habana que el escritor y recadero oficioso
de Fidel Castro Gabriel García Márquez,
se reunió en su residencia habanera con
Antonio Hernández, jefe militar del Ejército
de Liberación Nacional (ELN). Hernández
se encuentra al frente de la delegación
de su grupo. Se ignora si García Márquez
es portador de algún mensaje o se trata
simplemente de no quedar fuera de cámara.
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