|
RELIGION
No
olvidan a San Lázaro
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Increíble lo que la devoción y
la fe pueden. Cada año son miles y miles
de peregrinos los que marchan hacia el villorrio
del Rincón desde la madrugada, todos los
17 de diciembre. Y cada año, los ómnibus
de la ruta 31 La Habana-Santiago de las Vegas
salen cada 10 minutos de la parada cabecera en
la Víbora con su carga de peregrinos de
San Lázaro. ¡Un verdadero milagro
en este momento!
Y para esta marcha multitudinaria no hacen falta
carros altoparlantes, ni convocatoria política.
Aquí sí que es a puro corazón.
Según varios residentes en el Rincón
interrogados durante mi caminata del 17 por la
mañana para ir a visitar al "Viejo
Lázaro", como se dice popularmente,
este año la caminata se inició el
domingo 11.
Característica de una buena cantidad de
peregrinos es caminar descalzos. Una forma de
significar que deja atrás toda vanidad
y marca con ello un signo de humildad. Otra manera
de significarlo puede ser también el de
ir de rodillas o a rastras, y hasta amarrarse
una piedra grande al tobillo y andar kilómetros
halando la pesada carga en busca de alivio.
Abundan los peregrinos vestidos con prendas de
yute y adornos de color violeta y que portan una
especie de enseña del santo sobre su cuerpo.
También el humo de tabaco perfuma la carretera,
porque fumar un puro al tiempo que se hace el
trayecto, o delante del altar, es otro de los
ritos que la más estricta tradición
popular ha establecido para esta ocasión.
A diferencia de otros días de devoción
religiosa dedicados a un santo o a una santa en
particular, a visitar a San Lázaro acuden
familias enteras. Padres y madres con niños
en brazos, algunos enfermos crónicos, en
sillas de ruedas, con la enfermedad marcada en
el rostro o en algún miembro. Realmente
hay que ir preparado para observar cuadros tristes.
Para los habitantes del Rincón es un día
de fiesta y también de ganancias. Es lo
que les ofrece el santo patrón del pueblo
por albergarlo y adorarlo. Las aceras a ambos
bordes de la vía que conduce al santuario
sirven de muestrario de abalorios, imágenes
y estampitas de santos católicos y sincréticos,
como una tribu de indios piel roja de yeso.
A la entrada del Rincón me recibieron
varias mujeres que ofertaban a un Cristo fosforescente
para cuando que cuando llegue el apagón,
se vea. Creo que no había casa en que no
vendieran algo, y en la que no tenían nada
que vender, un letrero de BAÑO UN PESO,
colgado en la cerca del jardín o en la
puerta, anunciaba la posibilidad de aliviar las
urgencias.
Tanto a la ida como al regreso no es necesario
hacer el recorrido a pie. Para eso están
los carretones de caballos que cobran a 10 pesos
desde Santiago de las Vegas, y también
hay bici taxis, pero a precio más alto:
60 pesos, me dijo un conductor de uno de ellos.
Nadie regresa del Rincón disgustado. Hasta
el más cansado sonríe seguro de
que cumplió su deber con el Viejo Lázaro.
|