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SOCIEDAD
Cosas de mi país
Fidel Lorenzo
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Lo más normal en cualquier parte del
mundo es que a alguien se le rompa un zapato,
lo más normal también es desecharlo
y comprarse un par nuevo. Pero mi país
es la regla de la excepción.
Tengo dos pares de tenis y un par de zapatos.
Los tenis fueron traídos del extranjero,
los zapatos fueron comprados aquí. Uno
de los pares de tenis es de la marca Adidas, llevan
conmigo por alrededor de cuatro años y
fueron traídos de España; el otro
es de una marca común, traído de
Estados unidos por mi esposa un julio del 2004.
Ambos, a pesar de ser más resistentes que
los de producción nacional, están
despegados por varios lugares. La falta de transporte
obliga a caminar grandes distancias por calles
en mal estado y llenas de salideros, así
que no es extraño que sucedan estas roturas
con bastante frecuencia.
Los dos pares están en casa de un zapatero
remendón desde hace algo mas de 15 días
(imposible comprar nuevos por falta de recursos),
por lo que me vi impelido a usar los únicos
zapatos de salir de que dispongo o de lo contrario
quedarme tranquilito en casa. Esos los compre
hace unos 6 meses y los he usado solamente en
tres ocasiones.
Pero al ponérmelos para una salida de
emergencia me quedé con la hebilla en la
mano.
Tomé un alambre y amarré la hebilla
como mejor pude, y salí corriendo para
casa del zapatero. La idea era ponerme uno de
los pares de tenis arreglados y dejarle los zapatos
para su reparación. Fracaso total, nuevamente
los logros de la revolución salen a relucir
en el asunto: no hay pegamento para zapatos.
¿Qué hago? ¿Cómo
salgo? Descalzo no puedo, sería perder
los pies en el empeño. ¿Será
un nuevo tipo de táctica del gobierno para
mantener al pueblo dentro de sus casas? Por lo
pronto, y para no perder el tiempo mientras espero
me reparen alguno de los pares de calzado, escribo
para matar el tiempo, si es que aun vive aquí
dentro.
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