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SOCIEDAD
El aguinaldo de los cubanos
Marilyn Díaz Fernández
CAMAGUEY, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Para los cubanos el día 25 de diciembre
es una fecha como otra cualquiera, a pesar de
que hace ocho años el gobierno de La Habana
decidió declarar feriado ese día,
a raíz de la visita a Cuba del Papa Juan
Pablo II, con la clara intención de congraciarse
con el Sumo Pontífice y la opinión
pública internacional.
Desde hacía más de tres décadas
la palabra Navidad había sido excluida
del léxico de los cubanos. Aunque no hubo
ningún decreto oficial o resolución
que lo estableciera, al comenzar la persecución
del cristianismo en la Isla a todos les quedó
claro que la celebración del día
del nacimiento de Jesús quedaba prohibida.
Con la Navidad desaparecieron los dulces, las
manzanas, las peras y los manjares que se ponían
a la mesa la víspera, el día de
Nochebuena.
Generaciones de cubanos desconocen el sabor de
los turrones de yema, alicante y jijona. Sólo
los han visto en las vidrieras de las tiendas
recaudadoras de divisas, al precio de cuatro dólares.
Millones de habitantes de este país sueñan
con ese día para paladear, si el bolsillo
lo permite, los dulces mencionados. Mientras tanto,
se conforman con contemplarlos.
La Navidad, para los cubanos, en muchos casos
consiste en no tener qué comer, porque
la fecha coincide con los días finales
de mes, cuando ya se han agotado los víveres
que el gobierno vende por la libreta de racionamiento.
Y es también no estrenarse "un trapo
nuevo", como era la tradición.
La Navidad le pasa por encima a los cubanos como
otro día cualquiera del calendario, sin
gloria y con muchas penas. De esto se excluye,
por supuesto, a los miembros de la clase dirigente,
integrada principalmente por los dirigentes de
las altas y medianas esferas gubernamentales.
Sin embargo, este año 2005, considerando
demasiado injusto no vender nada especial por
la Navidad, Castro, en su delirante y torturadora
manera de dirigir la nación, decidió
dar al pueblo un regalo, lo que se puede considerar
un aguinaldo: el aumento desmesurado de la tarifa
eléctrica, y el recrudecimiento de la represión,
la persecución y la vigilancia, que impiden
a los ciudadanos buscarse los "quilitos"
extras que les ayuden a paliar la pobreza.
Parece que el comandante le regaló a su
pueblo este nuevo problema, para que le sea imposible
celebrar la Navidad.
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