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HISTORIA
¡Ay, Carlota! (III)
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- En 1975, baterías antiáreas cubanas
estuvieron a punto de derribar en Bié al
avión donde viajaba Sabimbi. África
del Sur, informada de la decisión cubana
de enviar más batallones a Antola, envía
una fuerte columna, que avanza rápidamente
más allá de las fronteras de Namibia.
La caída de Gonzalves en Portugal pone
en serio peligro el apoyo que Neto venía
recibiendo del mando portugués en Angola.
Eso, más la entrada de la columna surafricana
en Cunene, que avanza sin encontrar seria oposición,
pone a Castro en la disyuntiva de retirarse a
tiempo o involucrarse más aún en
un conflicto que se torna cada vez más
peligroso, en una tierra situada a miles de millas
de La Habana. Opta por un notable desplazamiento
de fuerzas y medios, y la URSS aprueba el envío
de más logística.
A inicios de octubre, en viejos aviones Britania,
comienza el recalo de tropas. El 6 de octubre,
unidades de la División 50, agrupación
élite cubana, sostienen un sangriento encuentro
en Norton de Matos con los sudafricanos. En el
mes de noviembre, comienzan a arribar las Tropas
Especiales del Ministerio del Interior, con el
objetivo de detener a la columna surafricana a
las puertas de Luanda hasta el arribo de los refuerzos
de Cuba.
El 3 y el 12 de noviembre tienen lugar combates
de envergadura en Benguela y Novo Redondo entre
surafricanos y tropas cubanas comandadas por Raúl
Díaz Argüelles. La efectividad de
la defensa cubana demuestra a los surafricanos
que tienen ante sí a una tropa experimentada,
y que el desarrollo de las acciones no será
fácil para ellos.
Durante la primera semana de noviembre varias
columnas provenientes de Cabinda (al norte) y
de Lobito (al sur) avanzan hacia Luanda. El mando
cubano alista la defensa, ubicando en posiciones
adecuadas la cohetería reactiva. Castro
envía desde La Habana más unidades
de Tropas Especiales del MININT y especialistas
en artillería pesada.
El ejército cubano está compuesto
por una oficialidad formada, en buena medida,
en las mejores academias militares soviéticas.
Muchos de estos oficiales tienen una amplia experiencia
por su participación en las aventuras militares
guerrilleras en Africa y América Latina.
La tropa ha sido adiestrada con severidad, y está
fuertemente adoctrinada. La dictadura castrista
ha empleado cuantiosos recursos en su entrenamiento
y mantenimiento. Su arsenal está compuesto
por lo último de la técnica militar
soviética. Las Tropas Especiales están
integradas por militares escogidos por su destreza
militar, pero sobre todo por el fanatismo. Son
la élite, la guardia pretoriana del dictador.
La operación Carlota es una maniobra meticulosamente
cronometrada con los comunistas portugueses. El
Partido Comunista Portugués prepara un
golpe de estado para el 25 de noviembre. Quieren
repetir la suerte de los bolcheviques rusos en
1917. El Lenin portugués se prepara, y
Castro se apresura en apoyarlo.
Una unidad del ejército cubano, auxiliada
por tanques, abre fuego sobre las tropas de Holden
Roberto. La sorpresa es total, los soldados de
Holden Roberto van en orden de marcha rumbo a
Luanda, y se encuentran con un nutrido y certero
fuego. Una lluvia de proyectiles incendiarios
diezma su vanguardia y los tanques destrozan a
la tropa atenazada por el pánico. La masa
sin orden se retira, dejando sobre el campo miles
de cadáveres. La retirada es una odisea,
sobre los hombres en franca carrera dispara la
cohetería reactiva, y los Mig se ceban
en la masa aterrorizada. Es una verdadera cacería:
los aviones bajan en picada y disparan a los fugitivos
a lo largo de 20 kilómetros. Se desata
la carnicería. Los cadáveres están
destrozados, prácticamente partidos en
dos por los disparos de los tanques, quemados,
fragmentados por los cohetes de 122 milímetros.
Las tropas mercenarias que avanzaban desde el
norte en apoyo de Holden Roberto llegaban en son
festivo. El jefe de la columna conducía
las operaciones sobre un Honda deportivo acompañado
de una actriz rubia. No cuidaron de enviar patrullas
de reconocimiento. La cohetería cubana
los destrozó. El auto deportivo voló
en pedazos.
Desde septiembre se encuentran en Angola los
generales cubanos Leopoldo Cintra Frías,
Del Pino, Colomé Ibarra, Rogelio Acevedo,
López Cubas y Románico Sotomayor.
En La Habana, el general vietnamita Vo Nguyen
Giap y varios altos oficiales soviéticos,
acompañados del miembro del Buró
Político del PCUS Mijail Suslov, asesoran
al Estado Mayor cubano, y analizan la posible
reacción norteamericana a la escalada de
la presencia militar cubana en Africa.
A lo largo de diciembre y enero se incrementan
las operaciones. Las tropas cubanas crecen de
12 a 22 mil, y en marzo alcanzan los 37 mil soldados.
La UNITA sufre duros golpes y pasa a la lucha
irregular en las selvas. Las unidades cubanas
progresan en su avance al sur. El FLEC en Cabinda
muerde el polvo de la derrota.
Mientras, en Cuba, las madres, las viudas lloran
a sus muertos, y los huérfanos a sus padres
caídos. A las tropas selectas les siguen
las unidades de la reserva y los bisoños
soldados del Servicio Militar Obligatorio. Padres
de familia y jóvenes recién salidos
de la enseñanza media parten a dar su vida
por satisfacer las ansias mesiánicas de
un líder y los sueños hegemónicos
de una superpotencia.
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