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RELIGION
Donde está prohibido orar
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Alamar es un reparto costero de La Habana donde
viven más de 100 mil personas. Una gran
parte de la población pertenece a instituciones
religiosas como la Iglesia Católica, la
Pentecostal, la Bautista, la Metodista y Testigos
de Jehová.
La Iglesia Pentecostal, por ejemplo, organizada
en casas culto por carecer de una iglesia propia,
considera que en Alamar hay miles de hombres y
mujeres que practican esta religión.
Hace algunos meses se propusieron construir un
pequeño templo junto al viejo puente de
la zona 5 de Alamar, donde vive precisamente una
de las personas más queridas, el pastor
Harold Ibáñez. Todos aportaron pequeñas
cantidades de materiales como cemento, viejas
ventanas en desuso, cerraduras para las puertas;
todo lo que pudiera servir para levantar un sencillo
templo donde los vecinos de esa zona, situada
a la entrada de Alamar, pudieran orar una vez
a la semana.
El día que colocaron la primera piedra,
hace más de dos meses, constituyó
motivo de alegría para todos. Decenas de
hombres y mujeres, acompañados de sus pequeños
hijos, contemplaron la escena muy emocionados.
Alamar tendría su templo para orar a Dios,
creador y dueño del universo y los destinos
humanos.
Así, comenzaron a levantarse las paredes,
a base de cemento y piedras, porque ladrillos
no se consiguieron.
Cada metro de pared que se levantaba era una
alegría más para los que orarían
en el templo. Estaban seguros de poder lograrlo,
aunque la construcción avanzaba no con
la rapidez que se deseaba.
Se sabía que la Iglesia Católica
había comenzado la construcción
de un nuevo edificio en las afueras de la capital
habanera, donde podrán estudiar los jóvenes
católicos procedentes de todas las diócesis
de Cuba, y que la financiación de la obra
se debe a donaciones hechas a la iglesia.
Las iglesias pentecostales son instituciones
cristianas. Se caracterizan por la creencia en
la experiencia de lo sagrado o de la perfección
cristiana, y sólo tienen como fin rezar,
estudiar la Biblia y practicar fielmente sus enseñanzas.
La Conferencia Mundial Pentecostal es la sociedad
que ayuda a coordinar las actividades de las iglesias
adscritas a este credo en todo el mundo.
En el poco tiempo que llevo viviendo en Alamar
he tenido la suerte de conocer a numerosas personas
que pertenecen no sólo a la Iglesia Pentecostal;
también son bautistas y Testigos de Jehová.
Son, a todas luces personas honradas, decentes,
empeñadas en defender su fe a toda costa.
Es por eso que vieron resignados, pero no derrotados,
cuando autoridades del gobierno, específicamente
agentes policiales y miembros del Poder Popular,
demolieron en un santiamén las paredes
del templo, argumentando que se trataba de una
construcción ilegal.
No importaron las súplicas, las peticiones
de niños y mujeres. La orden había
venido de arriba, de acuerdo a un nuevo reglamento
del gobierno aprobado a mediados de año,
con el objetivo de restringir la libertad religiosa.
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