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EDUCACION
En busca de la caligrafía perdida
José Manuel
Caraballo Bravo, APLA
CIEGO DE ÁVILA, diciembre (www.cubanet.org)
- "Tiene letra de médico", se
escuchaba a menudo en boca de nuestros abuelos,
cuando querían significar que la letra
de alguien era casi ilegible. Hoy, esa frase sólo
es usada por nuestros mayores, y otros que como
yo no olvidan las riquísimas enseñanzas
de abuelos, tías y primos.
El sistema educacional cubano es "muy eficiente",
según el gobierno. Claro está, la
exigencia en cuanto al aprendizaje de los alumnos
ha caído al precipicio del olvido, y lo
que importa es la promoción, y sobre todo,
la instrucción política como factor
elemental para continuar dominando a los sectores
influyentes de la sociedad cubana.
En mis estudios sobre la educación en
Cuba, como pedagogo que soy, he comprobado que
la mayoría de los estudiantes de nivel
medio (Secundaria Básica) no saben escribir,
al menos en cuanto a ser legibles, lo que indica
que la caligrafía es prácticamente
nula.
Hace más de cinco años que dejé
de ejercer mi profesión. Para el gobierno
mis ideas pueden "confundir" a los educandos.
Hace más de cinco años que busco
un estudiante recién graduado del nivel
medio, que no haya asistido a clases particulares,
ni practique religión alguna para darle
la medalla de "escribano" como premio
a su aceptable caligrafía. Todavía
estoy esperando.
Un ex colega de Educación Superior, quien
me llamó "optimista", me confesó
que en la Universidad donde él imparte
clases la mala caligrafía y las faltas
de ortografías llueven a cántaros,
porque el mal viene de fondo y el globo no acaba
de explotar. Según él, algunos estudiantes
no prefieren al cantautor Ricardo Arjona porque
no le entienden, aunque Arjona canta en perfecto
español. Por el contrario, se deleitan
escuchando un simple raegeton cuyos estribillos
reiterativos están repletos de palabras
obscenas.
Si tuviera el presupuesto necesario crearía
las bases para un concurso de Caligrafía,
a sabiendas de que los premios en metálico
debe ser por todo lo alto para conseguir un candidato,
pero no de los de la tercera edad, sino de los
recién graduados de nivel medio.
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