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Después
de Cuba y Venezuela, ¿Bolivia?
Andres Oppenheimer. El
Nuevo Herald, 4 de diciembre de 2005.
La peor pesadilla de Estados Unidos en América
Latina pronto podría convertirse en realidad:
la llegada al poder en Bolivia de un régimen
izquierdista apoyado por Cuba y Venezuela, que
aboga por la nacionalización de las empresas
petroleras extranjeras y la legalización
de la coca.
Evo Morales, el líder de los indígenas
cocaleros y diputado de la izquierda pro-cubana,
está encabezando las encuestas para las
elecciones presidenciales del 18 de diciembre,
con cerca del 33 por ciento de los votos, seguido
por el ex-ejecutivo de IBM, Jorge ''Tuto'' Quiroga,
con 27 por ciento, y el magnate del cemento, Samuel
Doria Medina, con 14 por ciento.
En los círculos diplomáticos estadounidenses
hay una creencia muy difundida de que incluso
si Morales pierde las elecciones, es muy probable
que llegue al poder en un futuro próximo.
Según esta línea de pensamiento,
Morales sacaría su gente a la calle, y
Quiroga tendría que renunciar, así
como fueron obligados a renunciar por sucesivos
''golpes de calle'' los recientes presidentes
bolivianos Gonzalo Sánchez de Losada y
Carlos Mesa.
La semana pasada, el senador Román Loayza,
un líder indígena del movimiento
de Morales, llego a decir públicamente
que si Morales no es democráticamente electo,
asumirá por la fuerza. La campaña
de Morales tomo distancia de tal declaración,
pero muchos bolivianos piensan que representa
el verdadero sentir de los partidarios de Morales.
La ley electoral boliviana hace relativamente
fácil influenciar las elecciones presidenciales
mediante disturbios callejeros. Bajo la ley boliviana,
un candidato debe obtener el 50 por ciento más
un voto para ser electo. Si ninguno llega a obtener
esta cifra, la elección es decidida en
el Congreso, donde los legisladores son libres
de apoyar a quien quieran. En esa situación,
si un grupo saca su gente a la calle y amenaza
con paralizar el país, puede intimidar
al Congreso a que nombre a su candidato.
Hay varios escenarios muy probables, y ninguno
de ellos es bueno para Washington, ni para los
bolivianos que creen que su país, al igual
que su vecino Chile, necesita insertarse en la
economía global para reducir la pobreza.
Entre los escenarios que más se escuchan:
o Quiroga gana por un pequeño margen,
gracias a una campaña publicitaria centrada
en el argumento de que una victoria de la izquierda
radical provocara una enorme fuga de capitales,
cierres de miles de empresas, y despidos masivos.
La elección va al Congreso, donde los seguidores
de Doria Medina le dan su apoyo a Quiroga. Sin
embargo, los partidarios de Morales toman las
calles, y Quiroga es forzado a renunciar.
o Morales gana por un pequeño margen,
y la elección va al Congreso. Los legisladores
partidarios de Quiroga y Doria Medina no se unen
en contra de Morales, temiendo que tal postura
llevaría a la violencia. Asimismo, puede
que Doria Medina espontáneamente apoye
a Morales, a cambio de protección para
sus intereses cementeros.
o Morales gana por un margen mayor del esperado.
Caso cerrado. Aun si Morales no llega al 50 por
ciento de los votos, el Congreso se sentiría
forzado a nombrarlo presidente de inmediato.
Manuel Rocha, un ex-embajador de Estados Unidos
en Bolivia a quienes los críticos acusan
de haber pedido a los bolivianos en el 2002 que
no votarán por Morales, y de haber propiciado
de esa manera involuntariamente la elección
del líder cocalero al Congreso, está
entre quienes que creen que Morales llegará
al poder muy pronto. (Por cierto, Rocha dice que
sus palabras fueron tergiversadas por la prensa
boliviana, porque nunca se refirió a Morales
por su nombre en sus declaraciones).
''El escenario más probable es que Morales
llegará al poder dentro de los próximos
doce meses'', me dijo Rocha en una entrevista
telefónica desde Pekín. "El
que el duo cada vez más beligerante de
Cuba y Venezuela se convierta en un trío
no sería una noticia que caería
muy bien en Washington''.
¿Cómo va a reaccionar Estados Unidos?
Charles Shapiro, un alto funcionario del Departamento
de Estado, me dijo en un correo electrónico
el 21 de octubre que "la naturaleza y alcance
de nuestra cooperación con el próximo
gobierno boliviano dependerá de nuestros
intereses comunes: el fortalecimiento de la democracia,
el fomento del desarrollo económico, y
el combate a las drogas ilegales, además
del compromiso de ese gobierno con sus obligaciones
internaciones".
Mi conclusión: Bolivia, que tiene un 65
por ciento de población indígena,
deberá tener tarde o temprano un gobierno
de mayoría indígena. La gran pregunta
es si esto se va a dar con apego a la ley, o a
través de un ''golpe de calle''. Si Morales
gana las elecciones limpiamente, todos --incluyendo
el presidente Bush-- deberán aceptar su
victoria, aunque su discurso a favor de la dictadura
cubana no suene muy democrático. Si gana
por la presión callejera o por la fuerza,
en cambio, sentaría un terrible precedente,
no sólo para Bolivia sino para el resto
de América Latina.
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