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ECONOMIA
INFORMAL
Una competencia de león contra mono amarrado
Rigoberto González Morales, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Diciembre (www.cubanet.org)
- Una competencia de león contra mono amarrado
ha establecido el gobierno cubano en su intento
de maniatar a la población que, escurridiza
como el agua entre los dedos, se las ingenia para
ir escapando a través de la menor fisura
del controlador persistente.
Después de una arremetida en el mes de
octubre, la semana pasada fueron ocupados por
la policía más de mil libras de
cerdo, sacrificados por los matarifes en sus propias
casas, y multados por ejercer lo que llaman las
autoridades "actividad clandestina",
en los alrededores del mercado San Miguel.
Lo mismo sucedió con los vendedores de
otros productos de primera necesidad: huevos,
pescados crudos o elaborados y vendidos como minutas
rebosadas; aceites, refrescos y otros productos
como bocadillos y dulces.
Algunos vendedores se arriesgan y muestran las
mercancías en las calles y en la puerta
de sus casas; otros, menos incautos, los proponen
a los clientes y los llevan a los lugares de venta,
escondidos. Pero, vigilantes, cuando se aproximan
los policías, rápidamente desaparecen.
Para contrarrestar a los particulares, las empresas
estatales de comercio de servicios de reparación,
abrieron locales pequeños en los que ofertan
cárnicos y otros productos alimenticios.
Colocaron en casi todas las calles puestos para
la venta de pizzas, croquetas con pan, helados
en barquillos y carros rodantes para vender fritas
con pan en cada esquina, y pequeñas lonjas
de embutidos rebosadas, al precio de 1 peso las
primeras y a 4 los segundos.
Esta es la llamada "comida basura"
o "comida chatarra", catalogada así
por la prensa oficial, y consumida en países
extranjeros. Es todo lo que puede obtener el pueblo
cuando las tripas comienzan su concierto.
Los precios de los cárnicos ahumados son
más elevados: jamón embutido y costillas
ahumadas, 29 pesos la libra; lomo de cerdo ahumado,
32; huesos ahumados, 6 pesos la libra. Lo que
no es accesible para la mayoría de la población.
El único resultado que ha logrado el gobierno
en su lucha contra el libre comercio, es el aumento
galopante de los precios de los productos más
necesarios para la alimentación diaria.
El precio del cerdo en pie aumentó de
8 pesos la libra, a 12. La manteca, de 10 pesos
a 18 la libra. La carne de cerdo costaba 15 pesos
la libra. Ahora cuesta 20 y a veces 25.
En cuanto a las viandas, el boniato, de 50 centavos,
subió a 1.50; la malanga guagüí,
que se vendía a 3 pesos, cuesta ahora 4.
La yuca, 1.50, y la calabaza también 1.50.
Las frutas también han subido de precio.
La guayaba cuesta 1.50 la libra y la papaya 1
peso. Y lo mismo sucede con los granos: frijol
colorado 8 pesos la libra, y el negro, 10 pesos.
Para no ser tediosos, cuando el gobierno clausuró
el mercado libre campesino, el plátano
vianda se vendía a 25 centavos. Actualmente,
el estado lo vende a tres. ¡Ni que estuviéramos
en Europa!
La historia de la depauperación de los
cubanos se repite constantemente en cada ciclo
represivo que inicia el gobierno.
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