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RELIGION
Un agente de Dios en la tierra
Guillermo Fariñas Hernández,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) -
En la primera página del Granma del viernes
8 de abril apareció el titular: "Juan
Pablo II, hombre excepcional y luchador tesonero
e incansable", refiriéndose al recientemente
fallecido Papa de la Iglesia Apostólica
Católica y Romana.
La ética ante la muerte de un ser humano
no se puede confundir con la hipocresía
burlesca usada por el régimen, para oportunistamente,
como en este caso, sobredimensionar sólo
las posiciones antibelicistas y antiliberales
del Sumo Pontífice.
Castro, como todo gran actor, trató de
convencernos en su discurso del día anterior
que Karol Vojtila no fue un campeón de
la democracia y luchador incansable a favor de
los derechos humanos y acérrimo luchador
contra el comunismo.
El órgano oficial del Comité Central
del Partido Comunista de Cuba en su segunda columna
de la página de apertura tiene un verosímil
subtitular: "El Papa no destruyó al
campo socialista", intentando convencer al
lector de las tendencias filosóficas del
Obispo de Roma.
La respuesta a esta sarta de mentiras e hipocresías
del Comandante de Verde Olivo está implícita
en la revista "El Militante Comunista"
de Noviembre de 1986 el cual textualmente expresa
sobre Juan Pablo II: "Sabemos que la elección
de un Papa polaco, fue una operación encubierta
de la CIA para sacar a Polonia del campo socialista
y lograr un enfrentamiento de la URSS contra EUA".
En estos tiempos en que el socialismo propugnado
por los fidelistas de la isla está en franco
retroceso no es conveniente un encontronazo ideológico
con la imagen del primer Papa eslavo de la historia
de la humanidad, por lo que para el castrismo,
el famoso sucesor de San Pedro no jugó
papel alguno en la caída del socialismo
europeo.
En ese mismo periódico se observa una
foto elocuente, en la que aparece Castro como
una semisonrisa mezcla de cinismo con sardonismo,
mientras se refería al jefe del estado
del Vaticano por 26 años.
Mucho más gratificantes son los tres personajes
que aparecen detrás del barbudo Mesías:
el viceministro primero del interior General de
División Carlos Fernández Rondín,
represor por antonomasia; el General de Brigada
Harry Villegas (Pombo), quien llevó la
violencia terrorista a África y a América
Latina, y junto a ellos Juan José Rabilero,
Coordinador Nacional de los Comités de
Defensa de la Revolución, la organización
paramilitar encargada de vigilar o golpear a los
no confiables, según las circunstancias.
Llegará el día en que todo nuestro
pueblo aplique la lección del Sumo Pontífice
cuando en nuestra tierra dijo a los cubanos: "No
tengan miedo".
Por lo pronto, aunque ya existe un nuevo Papa
en el Vaticano, los nacionales seguimos rindiendo
merecido homenaje al hombre que sí fue
un agente, aunque no de la CIA, sino un agente
de Dios en la tierra.
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