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HISTORIA
DDT, un semanario que hacía humor en serio
Miguel Saludes
LA HABANA, Cuba - Abril (www.cubanet.org) - En
1987 el semanario humorístico cubano DDT
recibió en Italia el premio Forti di Marbi,
en reconocimiento por ser la mejor publicación
cubana de su tipo en aquellos momentos. La distinción
no sólo fue justa, sino que en la Isla
no ha existido desde entonces un tabloide que
haya sido capaz de superar la calidad del humor
que se facturó en aquellas breves páginas,
desaparecidas desde hace algún tiempo de
nuestros medios.
Palante, que es la decana del humor gráfico
impreso en la etapa revolucionaria, aún
continúa saliendo de manera irregular,
pero su contenido mayoritariamente de carácter
político nunca ha gozado de la popularidad
que tuvo el DDT. El periódico Juventud
Rebelde mantiene algunas tiras cómicas,
remanentes de lo que fuera aquel tabloide, pero
donde el peso de la crítica está
concentrado en un humor ideológico, con
fuerte dosis anti imperialista.
Pensaba en todo esto cuando hace un tiempo volví
a ver a uno de los integrantes de aquel equipo
de trabajo que hizo de la década de los
ochenta y parte de los noventa la época
dorada del DDT. Si a usted le hablan de René
García Cañizares, quizás
el nombre dicho de esta manera completa no le
diga mucho. Pero si le hablan de René el
caricaturista, y usted ha paseado por la vida
durante algo más de treinta años,
seguramente recordará aquel semanario que
salía los miércoles lleno de dibujos
y textos con un variado sabor satírico.
Si en algo se caracterizaba era porque en él
no predominaba el chiste político, sino
más bien las alusiones al sexo, la crítica
social y una amplia variedad de humor gráfico.
Los escritos eran muy bien redactados y todavía
se recuerda con agrado las colaboraciones del
grupo Nos y otros, Barrios, entre tantos.
En un recodo de la Plaza de la Catedral, René
disfruta y aprovecha su arte, haciendo retratos
caricaturizados de los rostros de turistas, que
se detienen ante él para comprobar su destreza
o toman un refrigerio en las sillas de la cafetería
el Patio. La triste enfermedad que desde hace
años le mantiene postrado en una silla
de ruedas no es obstáculo suficiente para
que siga desparramando sobre el papel la gracia
con la que un día hizo reír a muchos.
Con estos dibujos ocasionales René, quien
recibe un retiro por su enfermedad, ayuda en la
economía doméstica. Reconoce que
sus hijos le apoyan, pero para él hay una
razón más fuerte que le impulsa
a ir durante las tardes a este céntrico
lugar de La Habana, y es la necesidad de seguir
trabajando en lo que ama. Algunos amigos y vecinos
le auxilian en la nada fácil tarea de bajar
los cuatro pisos donde vive con su madre en la
misma parte vieja de la ciudad y acompañarle
hasta su regreso al hogar.
Un día le abordé para ofrecerle
mis saludos y el reconocimiento por la parte que
le correspondió en aquellas páginas,
junto con Ajubel, Aries, Carlucho o Manuel. Su
voz, apenas audible, resumió sus sentimientos
en una frase sencilla al decir que ésa
fue una época maravillosa, de la cual no
conserva nada más que el recuerdo. La fructífera
labor, plasmada en las hojas del DDT, que atesoraba
en su archivo personal fue destruida por un incendio
fortuito cuando durante uno de aquellos apagones
memorables una vela se viró provocando
un pequeño incendio, y aunque no hubo pérdidas
mayores que lamentar, toda su colección
privada del semanario desapareció.
En la biblioteca Martínez Villena está
conservada una buena parte de los ejemplares publicados
desde de 1986 hasta 2001. Cuando se les recorre
con la vista, aún los de fecha más
reciente, es posible comprobar que el DDT tenía
una personalidad propia y que en más de
diez números consultados, la carga ideológica
nunca fue predominante. .
Mirando algunas de las pinceladas vuelven a asomar
la risa y los recuerdos llenos de nostalgia.
-¿Tu no eres promiscuo? Le dice una mujer
al compañero de cama. -Yo no gano para
eso, soy periodista. Es la mordaz respuesta.
Una manifestación porta carteles con signos
de admiración. De pronto al grupo se une
un individuo cuyo emblema es un signo de interrogación.
Las pancartas quedan en el piso y la manifestación
disuelta, mientras los que desfilaban parecen
preguntarse con estupor el por qué un cartel
diferente al suyo.
El sueño de Tolousse Lautrec. El célebre
artista pasea con mirada indiferente ante las
bailarinas de Can Can. Igualmente pasa, sin prestar
atención, junto a los borrachos y mujeres
de mala vida sentados en una mesa. Prefiere irse
a casa a disfrutar la prensa. En los recortes
de periódico pueden leerse noticias anacrónicas:
una que la policía norteamericana reprimió
una protesta, otra habla de más palestinos
muertos y de un matrimonio anciano que peleó
en Kosovo hasta la muerte. Otro cintillo recuerda
que en Estados Unidos uno de cada cinco niños
vive en la pobreza; capturan a un ugandés
acusado de... Lautrec hace un gesto aburrido y
aparece en el siguiente recuadro entre dos prostitutas
y rodeado de botellas de bebida.
Una pareja de turistas en el Malecón habanero,
celebra la belleza y el romanticismo del lugar.
Dos negritos les observan diciendo: -Dos más
que están arrancaos.
Arafat y Simón Pérez intercambian
anillos de paz. En la otra mano ambos esconden
una granada.
Una Estatua de la Libertad llena de mordidas,
está rodeada de ratas que tiene puesto
las siglas de FPI, DIA, CIA, NSA. Es la mayor
alusión crítica a Estados Unidos
en todos estos últimos números y
pertenece a un sirio que participó en una
bienal del humor en La Habana. A su lado está
la de un ruso que dibujó un rostro con
la boca cosida y la lengua saliendo por una de
sus mejillas.
La pluma de René retrataba más
bien lo cotidiano, Manuel chistes de la cama,
Carlucho era más universal y sus dibujos,
muy trabajados en lo simbólico, carecían
de diálogo. Tommy enfocaba con más
fruición la temática política.
No obstante existen momentos en que todos hacen
su aporte a esta problemática, sobre todo
en etapas donde la situación internacional
o interna requería de una intensa campaña
ideologizante.
Entonces los dibujos reflejan momentos de diferentes
etapas de la vida sociopolítica del país.
Estas alegorías también aparecen
en efemérides como las del 4 de abril,
las campañas contra la deuda externa y
sobre todo en los momentos álgidos del
noventa cuando el socialismo estaba viviendo mundialmente
la mayor crisis de su historia. Eran tiempos en
que había que mostrar combatividad, y el
colectivo del DDT no fue menos que nadie: Las
tres tazas de caldo que aparecen en la mesa del
Tío Sam identificadas con el dicho: "Al
que no quiere caldo tres tazas: Mi Onda es la
de David, 21 y Palante, Socialismo o Muerte";
el diálogo entre un capitalista y un obrero:
-Pero ¿tu no querías capitalismo?
Sí pero no tanto, bajen los precios; las
anunciadas agresiones: "Una cosa piensa el
gusano y otra el artillero" o la reacción
ante lo que se denominó "Tele-agresión".
No obstante algunos siempre se destacaron por
la cantidad de sus aportes a este tema.
Pero a pesar de lo anterior aparecen luces de
otras tonalidades, a veces bastante atrevidas
haciendo notar que el DDT tenía algo de
TNT:
¿Por qué está la mesa y
el mantel tan sucios? Pregunta un comensal en
el restaurante. El camarero, sucio y desgreñado,
responde: -¿Usted no sabe, compañero,
que hay un bloqueo?
Fue precisamente en los finales de los ochenta
cuando aparecieron notas altas en el humor crítico
de este semanario. Incluso es el único
que hizo una caricatura del gobernante cubano
en todos estos cuarenta años, cuando aparece
en la portada del número 11 del 87. La
firma del dibujo, además de ocurrente,
es sugerente en su firma que atribuye la responsabilidad
al Colectivo.
¿Por qué desapareció DDT?
Nunca se ha dicho. Cuando se produjeron grandes
recortes que afectaron a la prensa cubana, la
publicación estuvo entre las que desaparecieron.
Después volvió a salir de manera
espaciada hasta hace cuatro años. La justificación
de que sigue viviendo reducida a una de las últimas
páginas del dominical no es consuelo. Quizás
esta declaración, aparecida en una de sus
salidas y firmada también por El Colectivo,
sea la clave:
"Esta es una publicación de oposición:
a la negligencia, al reunionismo, al despilfarro,
al facilismo, a la burocracia, al mal gusto y
a la falta de gusto que nos disgusta, al abuso
de poder y la arbitrariedad, al mal servicio,
a los esquemas, al temor absurdo a la crítica,
al populachero, a la malversación, a la
falta de respeto al pueblo, a la delincuencia
y al marginalismo, al que está leyendo
esto y no se siente de acuerdo, a los Salieri,
a la falta de entusiasmo, al 'yo no cojo lucha
mulato', a los conceptos anquilosados, al pequeño
burgués way of life, a los problemas en
los medios de difusión masiva, al que se
contenta con un 'se acabó mijito, vuelve
la semana que viene', a determinada prensa ineficaz
y a las determinaciones de ciertos ineficaces
en la prensa, al sociolismo, a los amigos de sus
amigos, al machismo, a la falta de amor, al destrozo
del idioma, a la prepotencia, a la falta de ejemplo
de algunos padres, a las plantillas infladas y
en general a todo lo mal hecho, hecho sin ganas
o dejado de hacer. Lo expuesto aquí en
el número 7 del 86 conforma todavía
en el 2005 el programa de quienes siguen estando
opuestos a la mayoría de estas situaciones
y buscan cambiarlas para lograr una sociedad mejor.
Ya saben, amiguetes, nos vemos el próximo
mes".
Con esta despedida cerraban casi siempre cada
edición. Una de ellas fue la última
y sin saberlo quedamos esperando la inminente
salida del número siguiente.
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