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RELIGION
Ofrecen
testimonio en Iglesia Evangélica destacados peloteros
SANTA CLARA, Cuba - 17 de abril (José
Moreno Cruz, Cubanacán Press / www.cubanet.org)
- A pocas horas de las votaciones para la elección
de los delegados a la Asamblea del Poder Popular,
varias personas hicieron profesión de fe
en la Primera Iglesia Bautista de Santa Clara,
después de escuchar el testimonio de figuras
públicas, entre ellas la estrella del montículo
y lanzador zurdo cienfueguero Adiel Palma.
La noche del sábado llena de música,
oraciones y ricas experiencias en la que los jóvenes
bautistas realizan la Peña de la Esperanza,
Palma brindó su testimonio ante un templo
abarrotado de personas incluido pasillos y laterales
exteriores principalmente de jóvenes, quienes
lo aplaudieron cuando dijo: "No soy ningún
extraterrestre, Dios obra como él quiere".
Confesó que su vida ha cambiado rotundamente
y después de haberse entregado a Cristo
ha logrado resarcir su vida personal y como deportista,
al extremo de haber integrado el equipo Cuba a
juegos Panamericanos, preolímpicos, mundiales
y olímpicos, cuando ya pensaba en el retiro.
En su vida deportiva ha ganado más de 100
juegos y tiene en su haber más de 1,500
ponches propinados.
Un momento emotivo fue cuando narró lo
que le sucedió en Atenas con Humberto Rodríguez,
presidente del INDER, al decirle, ante la tensión
del campeonato: "Si Dios es con nosotros,
quién contra nosotros". Finalmente
el equipo Cuba obtuvo la medalla de oro.
Otro que brindó testimonio fue el ex miembro
del equipo Industriales Jorge Salfrán,
quien antes se había dedicado por completo
a la santería aprendida en su natal Santiago
de Cuba. Narró cómo se transformó
su vida al extremo que hoy trabaja en la Liga
Evangélica de Cuba y allí dirige
el ministerio de la Liga Evangélica de
Béisbol que se desarrolla en todo el país.
Inicialmente el pediatra Tomás Medero
Guzmán ofreció sus experiencias
luego de 37 años de trabajo como cirujano
en el hospital infantil José Luis Miranda
de la ciudad. "Era borracho, mentiroso, mujeriego
y agresivo, pero Dios me transformó en
un hombre de bien hasta convertirme en médico
misionero", dijo.
Finalmente ante el llamado de Salfrán,
y con la ayuda de Palma, tres decenas de los presentes
aceptaron en oración a Dios como su salvador.
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