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SOCIEDAD
A mal tiempo vamos bien
Rolando López
LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - "Vamos
bien" es la frase escrita junto una foto
de Fidel Castro en un gran cartel ubicado en la
intersección de las avenidas Carlos III
y Rancho Boyeros en La Habana. La frase fue dicha
por el presidente cubano en un discurso televisado
en el que anunció la distribución
de ollas arroceras y cocinas eléctricas
para su venta a los núcleos familiares.
Si no fuera trágico sería risible
que comenzando el siglo XXI, en la era de Internet,
repartir las ollas eléctricas anunciadas
por el jefe de estado pretenda constituir una
señal de prosperidad. Desde aquel anuncio
ése es el tema latente en la prensa y en
los hogares de Cuba. Pero no sólo son las
ollas el último logro de la revolución,
sino que un futuro muy cercano ya no tendremos
apagones, tomaremos chocolaticos y café
sin chícharo.
Desde aquel discurso en el que el comandante
hiciera el gran anuncio, cada jueves el máximo
líder comparece en la televisión.
Los discursos son muy importantes, pues podemos
aprender hasta cómo poner ablandar los
frijoles junto con la sazón. De los anuncios
más recientes el que ha tenido más
popularidad es el aumento de las pensiones, que
aunque significativo, a pesar de todo muy insuficiente,
pues aquellos jubilados que dependen de estos
únicos ingresos para vivir continuarán
viviendo en la miseria.
En Cuba, 150 ó 200 pesos equivalen a 8
ó 10 CUC, que es la moneda con la que los
ciudadanos pueden satisfacer sus necesidades básicas.
Otra de las medidas anunciadas por el comandante
es la sobre valoración en un 8 por ciento
del CUC con respecto al dólar. Como si
todos los cubanos o la mayoría de nosotros
fuésemos ingenuos, se ha presentado esta
medida como una ganancia. Se nos dice que ahora
con un peso convertible adquiriremos 8 por ciento
más de la divisa norteamericana. Pero la
realidad es que hemos sido afectados, pues la
remesa que los cubanos recibimos del exterior
es mayoritariamente en dólares, y es necesario
cambiarlas por pesos convertibles, que es el dinero
de curso legal en los centros comerciales y de
servicios del país que operan en divisas.
Ahora recibimos menos CUC por las remesas, por
lo que más del cincuenta por ciento de
los ciudadanos de la isla -el porcentaje de cubanos
que según datos oficiales reciben remesas
del exterior- han visto reducidos sus ingresos.
Ahora son más explotados los compatriotas
que envían con esfuerzo ayuda a sus familiares
en Cuba.
Esta afectación económica para
un amplio sector de la población no la
compensa ni la distribución de ollas y
cocinas eléctricas ni el aumento nominal
de las miserables pensiones de los jubilados.
Como siempre ocurre desde 1959, los aparentes
beneficios le salen bien caros al pueblo y además
se nos dice que estamos ganando.
Como escuché decir a un cubano con el
humor que nos caracteriza, ahora tenemos ollas
pero no tendremos dinero para comprar algo que
echarle dentro. A otra señora, ama de casa,
le escuché decir: "Con los dólares
que me quitan podía comprarme dos kilogramos
de pollo, que me quedaban muy bien en mi cazuelita
de hierro con mi fogón de luz brillante.
Ahora se quedará apagada mi cocina eléctrica,
y el arroz hecho en olla arrocera me lo comeré
solo. Pero no importa, ya lo dijo Fidel: Vamos
bien, pero bien j
"
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