PRENSA INTERNACIONAL
Abril 12, 2005
 

Después de todo, la chusmería

Por Reinaldo Bragado Bretaña. Diario Las Américas, 12 de abril de 2005.

Siempre supe que todo se resumía a la chusmería más rampante, de ahí que los cálculos y pronósticos siempre salgan mal porque lo encargados de hacerlos piensan en términos de seriedad y cordura y nunca desde una posición chusma. El dictador totalitario Fidel Castro ha elevado la chusmería a un rango estatal. En fin, es cierto que Castro es un estadista, pero de la chusmería y apoyado por la chusma. Sus declaraciones más recientes lo confirman. La semana pasada el dictador dijo que la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas le "importa un bledo". Así como lo leen. La frase completa no tiene desperdicio: "Hagan lo que les dé la gana, a mi me importa un bledo, al pueblo cubano le importa un bledo la Comisión de Ginebra". Castro insiste en confundir su persona con la del pueblo cubano. Pero eso lo de menos en este caso, lo que quiero subrayar es la vulgaridad del supuesto estadista de nivel internacional. De baja ralea, dirían mis abuelos chapados a la antigua.

En otra intervención separada y refiriéndose a la histórica visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, el dictador Castro dijo que entre los acompañantes del Papa había tres asesores de Jesse Helms, y uno de los tres era Roger Noriega. Castro, echó mano de nuevo a la chusmería y dijo que Noriega era un "bandido" y "sinvergüenza". Como ven, no pierde una oportunidad de mostrar su naturaleza vulgar y su falta de refinamiento.

Volviendo a las declaraciones relacionadas con Ginebra y los Derechos Humanos, Castro tuvo un momento sin duda simpático cuando acusa a los países que conformaban el bloque socialista -ya desaparecido gracias a Dios, digo yo- de alinearse con Estados Unidos. Castro dijo que esos países "pasaron de una órbita satelital, a otra órbita satelital más grande". Hay que tener cara reforzada con acero y concreto para decir eso. Recordemos que el dictador incluyó en la Constitución de Cuba Socialista un acápite donde se declara -como parte de la constitución- la amistad eterna a la Unión Soviética. Es el colmo de la sumisión y de la entrega nacional incluir semejante barbaridad en la carta magna de la nación, aunque sea la carta magna hecha por una dictadura. Basta pensar en las miles de ocasiones que Castro acusó a los gobiernos de la república de ser títeres de Estados Unidos, de padecer de neocolonialismo, algo que todavía nadie sabe a ciencia cierta qué es, si la corrupción de los países latinoamericanos -la propuesta de negocios sucios por parte de sus gobernantes a los inversionistas extranjeros- o la expansión de la ayuda internacional y los negocios por parte de Estados Unidos. ¿Neocolonialismo la base de Guantánamo? Por favor, ¿y la de Lourdes qué es? ¿Y los cohetes de la crisis de los misiles de 1962? Lo que más le molesta a Castro es que lo perciban como un sumiso, y eso es lo que siempre fue, un sumiso. Basta recordar aquellas comparsas callejeras después que Nikita Kruchov se llevó los misiles de Cuba. La turba -la chusma de Castro- gritaba, "¡Nikita, Nikita, lo que se da no se quita!"

Y qué hace Castro cada vez que ve amenazado su poder, por ejemplo, cuando la salida masiva por el Mariel en 1980, pues recurre a las turbas y a la chusma para golpear, insultar, escupir y vejar a los ciudadanos que no quieren verlo más. ¿Y qué hizo contra los activistas de Derechos Humanos dentro de la isla? Lo mismo: tirar la chusma a la calle en lo que él calificó de actos de repudio. La chusmería de Castro es proverbial y consistente. No hay un solo momento de su historia en el que se haya comportado como un hombre decente, ni siquiera cuando asiste a convenciones internacionales rodeado de presidentes de verdad, legítimos, elegidos y educados. Y si sacamos el cálculo por los hombres que lo rodean, ni hablar. Más vulgar y atorrante que el asesino Guevara no hay dos, por no hablar de Efigenio Ameijeiras, Juan Almedia y Ramiro Valdés, personajes, además de chusmas, siniestros. Uno de los males que vamos a heredar de la dictadura cuando se reinstaure la república es la chusmería. No sé qué podremos hacer, pero hay que luchar para volver a las buenas costumbres, a los tiempos del "buenos días" y el "Usted primero, por favor".

rbragado@bellsouth.net

 

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