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DESDE
LA CARCEL
Motivos
Víctor Rolando Arroyo, condenado a
26 años, que cumple en Guantánamo,
a mil kilómetros de su hogar
PRISION PROVINCIAL DE GUANTANAMO, abril (www.cubanet.org)
- El periodista independiente y prisionero de
conciencia Víctor Rolando Arroyo, condenado
a 26 años de prisión en la ola represiva
de 2003, dedicó a su esposa el siguiente
poema, en el Día Internacional de la Mujer.
La esposa del confinado vive en la angustia.
En su lecho se marchitan las sonrisas.
Ella carece de placer y reposo,
su destino es un intranquilo dormir
pendiente al incierto despertar.
Mañanas, tardes y noches
en que añora los furtivos latidos de amar.
Se pregunta por cuántos días, meses
y años no estarás,
por cuánto tiempo la embargará la
bruma de la soledad.
Hay detalles que no dejan surgir el olvido,
para ella están en todas partes los recuerdos
del ser amado.
Por los rincones del hogar siente la presencia
en el armario, un suéter que aún
guarda su olor,
sobre el solitario escritorio una foto da gestos,
besos y sonrisas,
eternizan el momento feliz.
En las calles
por las que a diario transitaran
se repiten los diálogos de cada día
sin advertir que él no está presente.
La amante del confinado
pierde cada madrugada horas de sueño,
siente pena cada mañana
al desayuno. A solas
mira con anhelo a los rostros impasibles.
¿Qué haces? Se pregunta inquieta.
¿Qué pasa, allá, tras esos
muros?
La compañera del confinado siente dudas:
¿Por qué pagar un precio tan alto?
¿En nombre de qué civilización
le arrancaron su corazón?
Su dolor tiene en la espera
la paciente confianza de que un día
los torcidos motivos que la lastiman
se desvanezcan.
Como un modesto regalo y un eterno
recuerdo de un día muy feliz
besos y perdurable amor.
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