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OLA
REPRESIVA
Amigo
José Moreno Cruz, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, marzo (www.cubanet.org) - Conocí
a Librado
Linares García en casa de otro amigo.
Me saludó y me dijo "bienvenido".
Ese día nos reuníamos para escucharle
disertar sobre el estado de la oposición
dentro de Cuba. Fue en el año 1999. La
sede del encuentro fue la vivienda de Trujillo.
Al término del amplio debate que suscitó
la conferencia nos tomamos una foto colectiva.
Allí conocí a Berta Antúnez,
Amado Ruiz, Manolo Sarduy, y otros activistas,
entre ellos algunos gestores pro democracia llegados
de la vecina provincia de Matanzas. Ellos eran
iconos que escuchaba en la radio. Ahora tenía
el privilegio de estrecharles la mano.
Después se convirtió en hábito
visitarnos mutuamente, especialmente en su casa
en Camajuaní. Allí compartí
con los miembros del Movimiento Cubano Reflexión
cientos de veces. Desde el primer instante sentí
admiración especial por aquel hombre delgado,
de piel quemada, pelo y ojos negros como el azabache,
y voz pausada, sonora. Impresionaba entre los
demás por su capacidad de dirección
y por los amplios conocimientos sobre cualquier
tema abordado, especialmente en lo referentes
a la sociedad y la política.
El éxtasis invadía mi ser escuchando
las disertaciones, reflexiones y polémicas
sobre diferentes temas con su colega Joaquín
Cabezas de León, un economista, poeta y
escritor, convertido en disidente por las propias
circunstancias de la vida.
Los tres navegamos por los mares de la imaginación
ideando proyectos y actividades. El concurso Espuelas
de Plata, una sección de prensa, el grupo
de estudios sobre la problemática social
cubana, actividades para el desarrollo horizontal
de los grupos autónomos de la sociedad,
un concurso de béisbol, otro sobre Los
Beatles o el de las carreras en bicicleta fueron
algunos de los proyectos en que participamos.
Yo era la última adquisición del
movimiento. Un novato, a diferencia de Librado,
que era todo un experimentado activista de los
derechos humanos.
En el lejano 1994, un 10 de diciembre, había
constituido el Movimiento Cubano Reflexión,
del cual es su secretario general. Un año
antes, cuando laboraba en el central Batalla de
Santa Clara como ingeniero de control automático
y pertenecía a las filas del Partido Comunista
había sido separado de la organización
y trabajo, debido a que diseñó y
presentó una propuesta encaminada a que
el país saliera de la crisis en que estaba
sumergido a través de la inversión
del capital extranjero.
En un primer intento de fundar la organización,
un operativo de la policía política
sin precedentes en Camajuaní desarticuló
el plan, y junto a otros compañeros fue
detenido por primera vez en los calabozos de la
Seguridad del Estado. Era el 12 de junio de l994.
Después participó en todos los
eventos importantes del movimiento pro democracia
en Cuba. Presidió la comisión No
11 de Concilio Cubano, apoyó el ayuno de
la calle San Miguel, participó en la Cumbre
Iberoamericana e integró el bloque Todos
Unidos.
Eran historias increíbles las que escuchaba
de su rica experiencia. Llegué a pensar
que podían estar dentro de la ciencia ficción,
y me torturaba el hecho de no haber sido uno de
sus protagonistas. Fueron razones suficientes
para que me entregara en cuerpo y alma al trabajo.
En el mes de septiembre fue mi bautismo de fuego.
Era la premiación del concurso de poesía
Espuelas de Plata. Temprano en la mañana,
ya en Camajuaní, sede del evento, me sorprendió
la noticia de que Librado y Joaquín habían
sido levantados en peso al amanecer por la Seguridad
del Estado. No se sabía nada de ellos,
y sólo faltaba por llegar Raúl Rivero,
presidente del jurado.
Allí estaba el invidente Juan Carlos González
Leiva, quien había llegado de Ciego de
Ávila, el tunero Néstor Cutiño,
varios santiagueros, así como otros concursantes
de Ciudad Habana, Pinar del Río y de diversos
municipios de Villa Clara. En el grupo se encontraba
Omar Ruiz Hernández, entonces periodista
de la Agencia Centro Norte del País (CNP
Villa Clara). Era, más que un evento de
premiación, una fiesta de intelectuales
y poetas.
Raúl llegó acompañado de
Marvin Hernández Monzón e Isabel
Rey Rodríguez, miembros del staff de Cubapress.
Alguien propuso comenzar y así lo hicimos.
Para mí era algo inusual, porque como moderador
debía compartir la rústica mesa
de la presidencia con ese hombre de letras, insigne
para la presente generación de cubanos,
llamado Raúl. A pesar del nerviosismo todo
salió bien. El premio se lo llevó
Adalberto Rangel, un poeta del también
villaclareño municipio de Manicaragua.
Cerca de las 4 de la tarde llegó Joaquín,
y después Librado. Habían sido dejados
abandonados en dos puntos distantes de la geografía
villareña. Joaquín fue abandonado
cerca de la ciudad de Cienfuegos y Librado en
un lugar desolado de la carretera norte que conduce
al poblado de Corralillo.
El júbilo nos invadió, mientras
que Joaquín bautizaba su rapto y abandono
como un "tour represivo" y así
quedó para la historia.
Repetimos el evento y quedó filmado para
la historia. Ellos narraron sus peripecias; Raúl
leyó sus poemas por segunda vez, y Rangel
volvió a recibir el diploma.
Después vendrían otros empeños
y sorpresas. La creación de la sección
de prensa del movimiento encaminado a canalizar
las violaciones de los derechos humanos en el
centro del país, la entrega de medicinas,
los almuerzos para los ancianos del municipio,
continuar el trabajo de ayuda a los presos políticos,
la creación del grupo de estudios y los
talleres del mismo. Recuerdo con especial motivación
las clases de formación de liderazgo que
Librado orientaba y controlaba, las conferencias
en los diferentes municipios y hasta la carrera
de bicicletas.
Fue en mi cuadra donde organizamos el espectáculo.
Varios jóvenes competían por ser
el campeón en velocidad o de habilidades
sobre las bici. La fiesta concluyó no con
todo el éxito esperado, pero fue algo más
y sugerente.
Un día muy especial fue cuando Cecilio
Monteagudo regresó al seno del movimiento
después de cumplir su condena política.
Aquel hecho marcó sustancialmente el quehacer
de la organización porque Cecilio traía
nuevos bríos de lucha, contagiándonos
con sus energías.
Pero si de algo no me puedo olvidar es aquel
día de abril de 2001. Habíamos terminado
de realizar varias protestas cívicas en
los exteriores de la prisión Nieves Morejón,
en apoyo de los familiares de Jorge Luis García
Pérez "Antúnez", quienes
realizaban allí un "plante" paralelo
a la que el reo de conciencia desarrollaba en
la enfermería del penal, pidiendo atención
médica. Personalmente había diseñado
con activistas de la ciudad de Santa Clara la
estrategia, para que todos pudieran participar
en la protesta junto con Berta y el resto de la
familia. En casa de Fernando se terminó
de redactar el "Llamado de Nieves Morejón".
Librado se me acercó, me dijo por segunda
vez "bienvenido" y me abrazó.
El resto de los muchachos lo imitaron. Lo tenían
todo planeado. Comprendí al fin de qué
se trataba. Casi tres años después
de estar trabajando con el Movimiento Cubano Reflexión,
me había ganado el derecho a ser un miembro
oficial del grupo.
Ahora Librado Linares García está
tras las rejas muy delicado de salud, sancionado
a 20 años de presidio político,
acusado del delito consumado de "actos contra
la independencia o la integridad territorial del
Estado", previsto y sancionado en el artículo
noventa y uno del Código Penal.
Al igual que la mayoría de los miembros
de la Causa de los 75 ya cumplió dos años
en prisión. Desde el Combinado del Este
fue movido para la cárcel de Ariza, en
la provincia de Cienfuegos, en 2004. A pesar de
las adversidades, su actitud ha sido vertical,
estoica, propia de un hombre de verdaderos ideales
y firme convicción política; símbolo
de ser humano, como elegido por la profecía
o llegado de otra galaxia: Ese es Librado, mi
amigo, mi hermano.
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