PRENSA INTERNACIONAL
Abril 4, 2005
 

Mariel, 25 años después

Por Luis de la Paz Diario Las Américas, 3 de abril de 2005.

La realidad cubana de la segunda mitad del siglo XX puede seguirse y definirse como una historia de éxodos, lo que corrobora, por un lado, la ausencia de libertad en la isla por el inmenso tiempo que lleva en el poder el régimen dictatorial, y por el otro, el fracaso total de ese proceso llamado revolucionario, con toda la pesada carga de consecuencias para la nación cubana.

Además de las significativas migraciones que ha habido en la isla (se calcula que dos millones de cubanos viven dispersos por el mundo), han ocurrido tres notables éxodos masivos por mar, todos dirigidos a Estados Unidos. Camarioca (1965), desplazó a cinco mil personas en pocas semanas, y el de los balseros (1994), movilizó treinta mil almas. Estos acontecimientos constituyen contundentes hechos políticos y sociales, pero el éxodo del Mariel en 1980, del cual se está conmemorando en estas fechas un cuarto de siglo, y que trajo a las costas de Cayo Hueso a 125,000 refugiados, tiene el ingrediente adicional de haber sido también un fenómeno cultural, cosa rara en estos tipos de riesgosas migraciones.

Durante el Mariel el número de creadores y artistas que utilizaron esa vía para abandonar la isla fue impresionante. Escritores como Reinaldo Arenas, figura literaria emblemática del éxodo; Carlos Victoria, quien destaca como una de las voces más notables; Nicolás Abreu, autor Al borde de la cerca, un vívido testimonio sobre su estancia en la embajada del Perú, pero autor también de novelas como El lago y Miami en brumas; Roberto Valero y Reinaldo García Ramos, quienes fueran editores de la mítica Revista Mariel, que impactó significativamente en el panorama artístico y literario de Miami. Sobre la influencia de la Revista Mariel en el marco cultural de Miami, García Ramos expresó: "Mariel aportó a la cultura cubana del exilio muchos ingredientes estimulantes; pero el más importante fue el bagaje de nuevas experiencias y puntos de vista que traíamos de la isla y que no habíamos podido expresar hasta entonces. Hubo un contraste evidente entre ese bagaje y el tono usual de la cultura del exilio, pues en muchos casos expresábamos vivencias y sentimientos, actitudes políticas, estéticas y existenciales que no se parecían a las expresadas por los escritores que habían estado más tiempo fuera de Cuba. Pero entendíamos que ese contraste nos enriquecía culturalmente a todos: queríamos entregar nuestro mensaje tan peculiar, pero también insertarlo en la tradición literaria cubana".

Juan Manuel Salvat presidente de Ediciones Universal y editor de muchos de los autores venidos por el Mariel comenta: "Desde los inicios de este largo y penoso exilio los creadores cubanos se esforzaron por dejar testimonio de la situación política de Cuba. Sin dudas, por el Mariel llegó un numeroso grupo de hacedores de la cultura, que provocó un salto hacia adelante de esa creación. Este impulso todavía hoy, 25 años después, es notable y ha enriquecido la cultura cubana".

Otros campos de las artes se vieron enriquecidos por este éxodo masivo. Llegaron por esa vía, entre otras importantes figuras, el destacado actor Evelio Taillacq; también María Montoya, actriz y ahora presentadora del noticiero del Canal 51; el conductor de Noticias 41 y brevemente empresario teatral, Angel Zayón; músicos como Alfredo Triff y Arturo Fuertes; pintores talentosos como Carlos Alfonso, Víctor Gómez, Juan Boza y Gilberto Ruiz; el coreógrafo y bailarín Pedro Pablo Peña, actualmente director del importante Festival Internacional de Ballet de Miami.

Pero el Mariel no sólo fue una historia de éxitos y triunfos, sino también sus participantes tuvieron que afrontar rechazos e inesperadas situaciones adversas. Muchos de los recién llegados eran enviados a campamentos para refugiados en Arkansas, Pensilvania y Wisconsin, donde permanecieron largos períodos esperando patrocinadores, otros fueron directamente a las cárceles norteamericanas tras declarar haber cometido delitos en Cuba. Un pequeño grupo fue a parar a la Ciudad de las Carpas, instalada bajo la autopista 836, donde tuvieron que enfrentarse a condiciones jamás imaginadas en un país como Estados Unidos.

El profesor del Miami Dade College Juan Clark recuerda que "el gobierno cubano vació sus cárceles de criminales y sus manicomios con la intención de desestabilizar a los Estados Unidos y demostrar que el éxodo lo constituía la escoria de la sociedad cubana. Incluso posteriormente alentó una ola de secuestros y el desvío de aviones comerciales hacia la isla". Sin embargo, concluye, "la evidencia es clara, todo el negativismo que hubo al principio de los ochenta ha quedado definitivamente atrás". A la euforia inicial de los cubanos exiliados recibiendo a sus compatriotas, sobrevino una cautelosa acogida. Martha Méndez, ama de casa, confiesa haber sido muy generosa con ellos, pero que en determinado momento sintió cierto resquemor. Desde la ventana de su casa, que daba acceso al patio de un negocio, veía a unos muchachos lavándose en una pila de agua. "Ninguno tenía donde bañarse, pero todos tenían pistola", recuerda con tristeza. "Desde entonces comencé a temerles, pero hoy día me arrepiento, eran unos pocos, la mayoría buenos hombres y mujeres, trabajadores, que deseaban hacer una nueva vida y darle lo mejor a sus hijos. La historia lo ha demostrado".

Los sociólogos han abordado los distintos ángulos del fenómeno Mariel. Una mirada panorámica 25 años después, deja claro la inmensa capacidad de la sociedad norteamericana para asimilar a un número considerable de refugiados, y el valor individual de un grupo social, abriéndose camino en un medio nuevo. Sobre el tema el profesor Clark expresa: "Ha habido un proceso asimilativo donde han desaparecido los estereotipos que se crearon en aquel entonces. Ya la palabra "marielito" no se usa con el sentido peyorativo que se empleaba en aquel entonces. Con el tiempo las aguas fueron cogiendo su nivel. Aquel elemento delincuentil, que era una minoría, fue eliminada, en algunos casos se eliminaron entre ellos mismos". Luego concluye: "La historia total del éxodo del Mariel arroja un saldo muy positivo".

Sobre ese particular el reverendo Marco Antonio Ramos, historiador y profesor universitario comenta que: "El éxodo del 80 señala todo un nuevo período en la historia de Cuba, incidiendo significativamente tanto en la isla, como en el exilio. Sobre Cuba porque el gobierno se libró deliberadamente de un sector que no está conforme, pero esto repercute negativamente en su imagen ante los movimientos revolucionarios del mundo, por las circunstancias de desprestigio que acompaña la situación. Al exilio le aporta sangre nueva, creando las condiciones para que progresivamente se produzcan algunos relevos dentro del liderazgo y dentro de la visión que se tiene de la situación cubana. Desde el punto de vista económico (aunque al principio causó dificultades), la gran mayoría de los emigrados del Mariel se integraron a la economía, contribuyendo a la misma, dándole nuevos bríos a una nación que relaciona su desarrollo con la emigración".

Maikel Alfonso, presidente de Florida Banker Insurance, es un ejemplo de triunfo personal y de aporte al avance económico del Sur de la Florida. Llegó con 13 años, fue electricista de aviones, diskjokey y vendedor de alarmas, hasta que en 1996 abrió su propia agencia de seguros, que hoy tiene 15 empleados y genera 10 millones en ventas. Califica estos 25 años como: "Un triunfo personal que cada año valoro más, pero que no hubiera sido posible sin mis tíos que fueron a buscarme al Mariel. Veo estos 25 años con un profundo sentido de gratitud hacia mi familia y desde luego al país que me acogió. En Cuba bajo Castro jamás hubiera podido obtener lo que aquí he logrado".

Transcurrido un cuarto de siglo de aquel explosivo Viernes Santo del 4 de abril de 1980, se pude concluir que los refugiados del Mariel, desde los obreros hasta los intelectuales, desde los empresarios hasta los detenidos indefinidamente en las cárceles norteamericanas después de haber pagado su deuda con la sociedad que, por fortuna, ahora están siendo liberados por un dictamen de la Corte Suprema, han triunfado, porque el verdadero triunfo, el más preciado, ha sido alcanzado: la libertad.

 

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