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Una visión sobre la
Cuba actual
Jorge MunguÍa Espitia.
Proceso,
México, 04 de abril de 2005.
Daína Chaviano es una
de las escritoras cubanas en el exilio más
renombradas. En su país impulsó
la novela de ciencia ficción y después
se ha avocado a explorar los mundos mágicos
cubanos con obras como Fábulas de una abuela
extraterrestre, que obtuvo por parte de la Academia
de Artes de Berlín el prestigiado Premio
Anna Seghers, e Historias de hadas para adultos,
entre otros.
En 1991 salió de Cuba e inició
un ciclo titulado La Habana Oculta, integrada
por cuatro novelas cuya intención es mostrar
las actuales condiciones de la isla. Hasta el
momento de esa serie ha publicado Gata encerrada,
Casa de Juegos y El Hombre, la hembra y el hambre
(Ed. Nueva Imagen. Col. Grandes Autores; México,
2005. 316 pp.), que logró en 1998 el Premio
Azorín de Novela.
El hombre, la hembra y el hambre inicia con un
diálogo entre dos amigos sobre sus recientes
parejas que han perdido de vista: Claudia, una
licenciada en historia del arte, y la Mora, una
bella prostituta. Rubén es un exprofesor
despedido por sus posiciones políticas
y ahora dedicado a la artesanía, y Gilberto,
un economista que renuncia a la burocracia para
trabajar como ayudante de carnicero. Ambos viven
mejor en los márgenes porque pueden obtener
ciertas ganancias y comprar en el mercado negro,
sin depender de las raciones del Estado. La posición
de privilegio les permite conocer a varias mujeres,
entre ellas a sus amadas, a quienes seducen con
mercancías extranjeras, dólares...
El hambre obliga a adolescentes, jóvenes,
mujeres maduras y ancianas a venderse para obtener
dinero o pan con qué alimentar a sus familias.
La misma necesidad lleva a Claudia y a la Mora
a entregarse, pero la relación que establecen
con Rubén y Gilberto es diferente, porque
reconocen que se estableció por la coacción
social y entonces buscan otras solidaridades y
ternuras para cambiar el sentido de los encuentros.
Además ellas mantienen una relación
con el arcano mundo cubano que las previene de
sucesos desagradables, aunque por ello tienen
que pagar en términos emocionales. Sin
embargo, diferentes vicisitudes enfrentarán
de manera sorpresiva a los protagonistas.
En esta novela Daína Chaviano presenta
la difícil situación de la sociedad
cubana. En la isla las condiciones de vida son
desastrosas. Los pocos bienes son acaparados por
el Estado y distribuidos con criterios políticos.
La mayoría de las personas tiene que buscar
otros trabajos para satisfacer sus necesidades
y entre estos está la prostitución.
La manera de hacerse de dinero o mercancías
es ofrecer, tanto hombres como mujeres, sus cuerpos.
Empero hay también una necesidad afectiva
porque la caótica situación hace
sentir a los individuos indefensos y buscan tanto
cariño como pasión. Así mismo
crean un mundo sobrenatural, basados en su cultura,
que les dé la esperanza de otra opción
de vida y los proteja de los problemas cotidianos.
El Hombre, la hembra y el hambre es una clara
denuncia de la oprobiosa situación cubana.
La autora retrata la vida cotidiana para mostrar
la opresión y recurre a la fantasía
para destacar el sentido lúdico de los
cubanos. Es aquí donde falla la novela
porque no logra integrar el discurso sobre la
realidad con el mítico, lo que genera una
confusión que obliga al lector a realizar
varias lecturas. No obstante, es una obra bien
escrita que indigna por la delación.
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