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DE CUBA El
Nuevo Herald Disidente cubana
busca en Miami ayuda para su hijo enfermo Wilfredo Cancio
Isla, El Nuevo Herald, 1 de abril de 2005. Aún angustiada
y tensa por la partida al exilio, la periodista independiente María Elena
Rodríguez llegó ayer a Miami con su hijo adolescente y la esperanza
de salvarle la visión a éste, afectado por una enfermedad viral
contraída en Cuba. ''Responsabilizo al gobierno de Fidel Castro por
la enfermedad de mi hijo, a quien le negaron el debido tratamiento en las instituciones
médicas cubanas'', declaró ayer Rodríguez tras su arribo
al Aeropuerto Internacional de Miami en vuelo procedente de Cancún, México. Julio
César Carvallo, de 17 años, padece de toxoplasmosis, un virus contraído
en un hospital de La Habana. El joven, un jugador de béisbol que integró
equipos en juegos nacionales y topes internacionales, ha sufrido pérdida
paulatina de la visión como resultado de diagnósticos desacertados. Rodríguez
afirma que visitó 15 hospitales cubanos y escribió cartas al entonces
ministro de Salud Pública Carlos Dotres, pero que nunca recibió
respuesta para el caso de Julio César. ''Confío en que Julio
César no se quede ciego'', manifestó entre lágrimas la periodista,
quien rompió con los medios oficiales en 1992 para sumarse al trabajo independiente. Rodríguez,
de 43 años, fue identificada durante años como la voz de la madrugada
en la emisora Radio Rebelde. Al abandonar la locución, laboró como
reportera de la agencia Havana Press y estuvo vinculada a labores divulgativas
con la ilegal Asociación para Promover la Sociedad Civil (APSC), que dirige
la disidente Martha Beatriz Roque. ''La situación en Cuba está
muy tensa y la represión está acosando a los disidentes que pretenden
hacer la cumbre el próximo mes'', relató. ``Pero espero que este
20 de mayo se convierta, como dice el refrán, en un verdadero 20 de mayo
para Cuba''. Hostigada por la Seguridad del Estado debido a sus actividades
disidentes, Rodríguez se acogió al programa de refugiados de EEUU
y recibió visa para emigrar en marzo del 2003. Pero las autoridades cubanas
retrasaron su viaje e impidieron que tomara el avión a finales del pasado
año. ''He dejado atrás a mis padres, a mucha gente querida que me
aconsejó que me mantuviera tranquila en el exilio y me olvidara del tema
de Cuba'', contó Rodríguez. ``Pero desde aquí quiero seguir
ayudando a los opositores''. De inmediato, Julio César será
evaluado por los médicos del Instituto Oftalmológico Bascom Palmer
del Hospital Jackson Memorial. La familia será acogida por la exiliada
cubana Josefina Valdés, residente en Fort Lauderdale, quien conoció
por primera vez del caso durante una intervención de Rodríguez en
la radio local, en el 2002. ''María Elena nació tres días
antes de que yo saliera de Cuba, el 31 de octubre de 1961: no la conocía,
pero sentí la necesidad de ayudarla a ella y a su hijo'', manifestó
Valdés, quien por tres años les envió dinero y medicinas
para la vista, y costeó parte de los gastos del viaje. La
música judía llega a Cuba y provoca emociónAssociated
Press, La Habana, 01 de abril de 2005. Diego Mattar está
emocionado, con sus 37 años es la primera vez que escucha en vivo tanta
variedad de música sefardí, la tradición de sus abuelos y
que ahora refrescó con la presencia en esta capital de la cantante española
Julia León. ''Sefarad es el nombre de la península Ibérica
en hebreo, por eso se llaman sefarditas a los judíos expulsados en 1492'',
indicó León a la AP antes del concierto. Con su voz cristalina
y el acompañamiento de los vascos Iñaqui Aguirre (guitarra, laúd
y bouzuky), Asier Suberbiola (violón), Iker Tellería (percusión)
y el cubano Gastón Joya (bajo), la intérprete Julia León
desplegó una docena de canciones del romancero de esta comunidad. Su
último concierto en la isla se produjo el miércoles a la tarde en
el Museo de Bellas Artes y antes se presentó a lo largo de una semana en
una sinagoga y en un festival de danza. ''A partir de la expulsión
se hacen dos tradiciones sefarditas, la oriental y la occidental en dependencia
de dónde se instalen'', explicó León, quien interpretó
canciones de ambas tendencias. Los que se quedaron en occidente (Argelia
o Marruecos) siguieron en contacto con la península y desarrollaron una
sonoridad parecida a la castellana; los de oriente (Turquía o Irak) ''se
quedan en la época arcaica del siglo XV e incorporaron melodías
de los lugares donde han llegado'', destaca León. ''La música
sefardí es una mezcla, la síntesis de las culturas mediterráneas'',
comenta con entusiasmo la intérprete. Cantada en ladino --el dialecto
sefardita--, con algunas estrofas en otros idiomas, las composiciones relatan
historias de familia, bodas, nacimientos y hasta enseñanzas del Antiguo
Testamento como las del Rey Salomón. ''Trabajé el romancero
sefardí, es apasionante, ha conectado con algo muy potente en mi'', indicó
León. |