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DEPORTES
Los Industriales y nuestro pasatiempo nacional
Adrián Leiva
LA HABANA, marzo (www.cubanet.org) - Para la
mayoría de los pueblos de nuestro continente
el fútbol constituye el deporte más
seguido y practicado, a diferencia de Cuba, donde
el baseball, la pelota, como ha sido cubanizado
su nombre, es el juego que mueve las pasiones
de sus habitantes.
La práctica de esta disciplina en la Isla
se remonta a más de un siglo. Aunque se
considera como primer juego organizado aquél
que se celebrara en el parque matancero de Palmar
del Junco, ya desde años atrás se
pitcheaba y bateaba en numerosos terrenos locales
e incluso las autoridades coloniales llegaron
a emitir un decreto prohibiendo el juego, porque
a su amparo se realizaban en alguna que otra ocasión
actividades vinculadas al movimiento independentista.
Desde entonces el deporte de las bolas y los
strikes ha sufrido transformaciones en sus reglamentos,
en busca de su perfeccionamiento. Lo único
que se mantiene invariable a pesar del paso de
los años, es el entusiasmo que despierta
entre sus seguidores y la emoción de los
inesperados desenlaces.
Durante la primera mitad del pasado siglo existieron
en Cuba varias ligas de baseball, tanto en las
llamadas amateurs o de aficionados como en las
profesionales. Por las Grandes Ligas norteamericanas
han transitado peloteros cubanos de alta y reconocida
calidad, que han contribuido al colorido de aquellos
juegos. La modalidad del deporte rentado quedó
suspendida en Cuba después de 1960, decreto
que afectó a la pelota. Esto trajo como
consecuencias que la pelota cubana sufriera un
cambio en su estructura al formar parte de los
programas deportivos planificados por el Instituto
Nacional de Deportes y Recreación (INDER).
Buscar la fórmula más atractiva
para el público ha sido desde hace décadas
motivo de numerosos cambios en la conformación
de las series nacionales celebradas en este período.
En la actualidad la liga nacional está
conformada por dieciséis equipos que se
disputan la supremacía en dos zonas, la
occidental y la oriental. Finalmente el ganador
de su respectivo grupo debe discutir el trofeo
nacional en una serie de siete juegos, en los
que se debe ganar cuatro. Las provincias están
representadas con un equipo, a excepción
de la capital que tiene dos, uno de ellos la novena
insignia de los Industriales,
sin duda el más polémico del país
y uno de los que más aporta en cualquier
encuentro.
Industriales ha ganado su fama no sólo
por su calidad o por ser el conjunto que más
campeonatos ha ganado desde la prohibición
del profesionalismo en Cuba. Cuando este equipo
se presenta a jugar genera una fraternal discordia,
tal vez con algo de banalidad, entre provincianos
y los capitalinos. Las motivaciones de cualquier
otro equipo por derrotarle dan como resultado
enfrentamientos donde los contrincantes de todo
el país ponen todo su empeño en
obtener la victoria. Su presencia en cualquier
terreno de pelota hace que la concurrencia de
los aficionados sea mayor que la de los enfrentamientos
de cualquiera de los restantes equipos. El ambiente
se carga entonces de acaloradas discusiones entre
fanáticos.
Durante las dos últimas temporadas, Industriales
ha conquistado el título de campeón
nacional y en la actual temporada clasificó
como el quipo más ganador. Pero este año
ya no estarán en las finales. No siempre
se puede ganar, pero a pesar de su ausencia en
la revalidación del título, Industriales
ha reafirmado una vez más que gane o pierda,
con su sola presencia el que verdaderamente siempre
gana es el baseball nacional.
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