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POLITICA
La porra de nuevo
Tania Díaz Castro
LA HABANA, agosto (www.cubanet.org) - A la verdad,
no sé si esa mezcla de agresividad y melancolía
que veo en el rostro de algunos de mis vecinos,
en los que viajan en un ómnibus o caminan
por las calles se debe a la expresión huraña
y a las miradas belicosas del comandante Fidel
Castro cuando habla durante horas en las mesas
redondas de la televisión, o simplemente
es por causa del tiempo.
Julio y agosto han sido dos meses terribles para
el cubano. Mucho peor para aquellos cientos de
miles que viven en solares o casas de vecindad,
carentes de ventilación y luz natural.
Julio fue el cuarto julio más cálido
desde 1951, según el Instituto de Meteorología.
Permaneció el calor en todas horas del
día. En agosto, el mes más caluroso
del año, hemos sufrido temperaturas realmente
infernales en medio de los consabidos apagones.
Cómo será el próximo verano,
nadie lo sabe. Ojalá las averías
de nuestras termoeléctricas no se agraven
con el paso de los meses.
Se sabe que entre el tiempo y la salud existe
un vínculo directo. En Inglaterra, por
ejemplo, el tiempo del smog y del fog fue considerado
época de suicidas; que en Sicilia los tribunales
eran menos severos a la hora de condenar a quien
cometiera un crimen durante el período
en que un viento muy seco y cálido soplaba
desde el desierto africano hacia el norte, durante
las bajas presiones del Mediterráneo.
Entonces estoy por creer que en julio y agosto
el régimen de Fidel Castro sintió
fuertes dolores de cabeza y punzadas agudas en
el corazón. Es un régimen muy sensible
a los cambios de temperatura, por aquello de la
palabra CAMBIO. Seguramente por eso es que lanzó
a las calles a sus aguerridos asalariados o claque
gubernamental para que gritaran improperios a
los opositores pacíficos que permanecían
tranquilamente en sus casas soportando el calor
y los apagones.
Con el mal tiempo se puso en función la
porra castrista, algo que no inventó el
dictador Gerardo Machado en 1930, sino Benito
Mussolini un poco antes.
De acuerdo a una investigación realizada
por Adys Cupull y Froilán González,
quienes pudieron consultar documentos de las décadas
de los años 1920, 1930 y 1940, clasificados
como secretos en archivos de México, Italia
y Cuba, Mussolini hizo grandes esfuerzos por convertir
a Cuba en el primer estado fascista de América
Latina, con agentes infiltrados en nuestro país.
Todo aparece en el libro "Julio Antonio
Mella y Tina Modotti contra el fascismo",
escrito por Cupull y González. Se lee en
sus páginas que gracias a la investigación
fueron localizados varios descendientes de los
agentes de Mussolini en La Habana. Esto me intriga
más de lo normal. La porra cubana actual,
llamada por el gobierno "pueblo enardecido",
¿no guardará alguna relación
con aquellos enigmáticos agentes fascistas
cuyos nombres desconocemos?
¿O la porra en acción de julio
y agosto será pura descarga emotiva para
sobrellevar los 32 grados Celsius con sus apagones
como ingrediente habitual?
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