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REPRESION
Crónica de una muerte no anunciada
Guillermo Fariñas Hernández,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org)
- Los pocos o muchos a quienes interesa el dinosáurico
caso cubano fueron tomados por sorpresa cuando
con el advenimiento del nuevo siglo XXI, el ya
anciano y deteriorado Dr. Fidel Castro retomó,
con unos bríos insospechados, el tema del
regreso a la isla de un niño nombrado Elián
González Brotons.
Desde el momento en que el gobierno de los Estados
Unidos de América dio señales inequívocas
de que el retorno del infante en litigio era cuestión
inminente, el gobernante varió la esencia
de su discurso: "La lucha contra el Coloso
del Norte no se detendrá, porque si nos
devuelven a Elián, vamos a continuar con
esta Batalla de Ideas, para exigirle a los norteamericanos
justicia con respecto a otros temas".
El máximo magistrado cubano usurpó
la frase del apóstol José Martí
y Pérez, que reza: "Trincheras de
ideas valen más que trincheras de piedras"
para explicar a sus seguidores de la necesidad
imperiosa de desencadenar una conflagración
ideológica en todas las dimensiones contra
sus opositores, tanto dentro como fuera del país.
Bajo el manto de la "Batalla de Ideas",
se combatió por los cinco espías
de la red Avispa, encarcelados en territorio norteño,
se defendieron los programas emergentes de formación
de profesionales deficitarios, se justificaron
los genocidios del irakí Sadam Huseim,
se explicaron los inexplicables cortes eléctricos,
se santificó al sanguinario gobernante
balcánico Slodovan Milosevich y se aduló
hasta la desvergüenza al proveedor de petróleo
venezolano Hugo Chávez Frías.
Incluso el propio Castro proclamó en uno
de sus maratónicos discursos: "Tenemos
que aprender a discutir con nuestros adversarios
políticos, porque estamos seguros que poseemos
la razón; debemos escucharles para después
argumentarles con nuestras ideas y sobre todo
a tener paciencia con ellos, ya que la verdad
esta de nuestra parte".
El octogenario presidente insular no realiza
nada nuevo en la práctica política
del totalitarismo, pues la táctica de mantener
constantemente a las masas en vilo y creándoles
la expectativa de que la solución a sus
problemas será inminente si se termina
satisfactoriamente la campaña "revolucionaria"
de turno.
Sin embargo, desde el pasado 13 de julio, cuando
turbas encabezadas por el Segundo Secretario de
la Unión de Jóvenes Comunistas,
Hassan Pérez Casabona, golpearon a mansalva
a un grupo de pacíficos, públicos
y cívicos opositores al régimen,
que homenajeaban en el Malecón habanero
a las víctimas del alevoso hundimiento
del remolcador "13 de Marzo".
El 22 del mencionado mes, las pandillas regresaron
a las calles de Ciudad de la Habana, para impedir
una pacifista protesta frente a la embajada de
Francia radicada en la capital, por considerar
una parte de la disidencia criolla que la posición
del gobierno galo fluctuaba entre la indiferencia
y la complicidad, con respecto a los notorios
progroms castristas.
Pero en la luctuosa fecha del 26 de julio, el
mismísimo Comandante en Jefe, en una inusual
comparecencia televisada a puertas cerradas a
la que sólo fueron invitados sus más
fanáticos partidarios en el teatro "Karl
Marx", ponderó la actuación
agresiva de los que lo consideran una especie
de semidios, y peligrosamente les conminó
a usar la violencia ante el contrario político.
Tras esto se ha destapado la caja de Pandora
del ejercicio de la fuerza por encima de la razón.
Los que hasta ahora olvidados "actos de repudio"
del llamado "pueblo enardecido" contra
los demócratas del archipiélago
se han convertido en el pan nuestro de cada día.
La cara más pública de esta "Batalla
de Ideas" desde su inicio ha sido el diario
espacio televisivo Mesa Redonda, en él
ninguno de los "Tanques Pensantes" que
la dictadura autoriza a allí comparecer
ha dado a entender ni someramente que La Batalla
de Ideas falleció o murió, pues
sería reconocer que quienes no profesan
sus ideales no son convencibles, y por tanto ellos
no son dueños de la razón o la verdad,
y perdieron la paciencia.
Un vecino, cuando le comenté sobre el
tema, con ironía me aseguró: "La
Batalla de Ideas continúa, compadre. La
frase de Martí ahora El Comandante no la
está aplicando a pies juntillas",
sólo la esta parafraseando a su conveniencia".
Le respondí: "De verdad que no te
entiendo, ¿Puedes explicarme, por favor?"
"Si, parece que lo que el Apóstol
escribió es: 'Trincheras de piedras valen
más que trincheras de ideas".
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