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EDUCACION
Cosas de locos
Adrián Leiva
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Cuando finaliza el verano las escuelas vuelven
a cobrar vida. Ya desde los últimos días
de agosto el movimiento en los planteles, todavía
silenciosos, se va haciendo evidente con el ajetreo
de la puesta en condiciones de las aulas. Los
maestros comienzan sus labores dos semanas antes
del inicio de las clases y los padres se vuelcan
a la compra de los materiales necesarios para
que sus hijos tengan mejores condiciones de estudio.
Nuevas mochilas, los uniformes y libretas son
objeto de interés inusitado en estos días.
El nuevo curso escolar está por descorrer
sus cortinas en septiembre.
En Cuba se ha organizado un sistema de enseñanza
masivo que es tomado como referencia en muchas
partes del mundo, pero que en definitiva no está
exento de algunas deficiencias que en ocasiones
pueden dejar anonadado al más pinto de
la paloma. Algo parecido ocurrió cuando
la pasada semana, al filo de las ocho de la noche,
tocaron a la puerta de la casa de Misleydis. Al
abrir se presentó una funcionaria de la
dirección municipal de Educación
que luego de los saludos de cortesía explicó
que su visita tenía como propósito
avisar a su sobrina para que se presentara en
los próximos días en su nueva escuela
para comenzar los estudios para maestra emergente.
Luego de escuchar estas palabras y casi sin salir
de su asombro, la madre de la muchacha no pudo
menos de preguntar si en Educación las
cosas se hacían a lo loco y sin consultar
con los profesores y familiares de los alumnos.
La funcionaria quedó perpleja ante el cuestionamiento,
que fue fundamentado por la señora con
el hecho de que su hija nunca se había
caracterizado por ser una estudiante de buenos
resultados académicos y que en este curso
que culminó suspendió varias asignaturas,
las cuales tuvo que revalorizar. Por otra parte
ella es sólo una adolescente de quince
años por lo que con toda lógica
cabe preguntarse cómo es posible que sean
tan superficiales los funcionarios que toman este
tipo de decisiones en Educación, que de
manera tan irresponsable pretendan formar maestros
forzando la vocación en jóvenes
carentes de aptitud e inclinación por la
pedagogía y además con mediocres
resultados en sus exámenes.
Con tales características cabe interrogarse
sobre la clase de maestros que podrá salir
de la selección. La funcionaria, sin inmutarse
ante tales argumentos, continúo alegando
que la joven había aceptado estudiar para
maestra emergente y debía presentarse en
la escuela en el próximo curso escolar.
Esta situación es ilustrativa de algo
que viene ocurriendo desde hace unos años
en nuestro país. La educación en
Cuba ha perdido calidad, tanto en el profesorado
como en la disciplina y los resultados docentes
del alumnado. A los encargados del sistema de
enseñanza sólo les importa cumplir
el plan de maestros emergentes para de esta forma
no tener que responder ante el nivel político
superior.
Otro tanto ocurre con la exigencia en la promoción
de los estudiantes. El promedio de alumnos aprobados
en cada curso debe ser superior al 98 por ciento,
situación que obliga a los profesores a
ser flexibles y en muchas ocasiones facilitar
el pase de grado a los que tienen pobre rendimiento
y de esta forma cubrir las deficiencias del sistema.
Desde hace años el bajo poder adquisitivo
real de los salarios llevaron a una desestimulación
de la docencia, por lo que muchos profesores con
experiencia optaron por abandonar la profesión
para buscar horizontes económicos mejores,
y en otros casos la edad de la jubilación
les tocó a las puertas.
Lo cierto es que la escasez de maestros ha obligado
a las autoridades a crear estos planes masivos
donde la calidad brilla por su ausencia, aunque
el costo de todo esto sea la disminución
de la exigencia en la docencia del alumnado cubano,
en un sistema donde prima más la incondicionalidad
política que la buena educación.
Ojalá que la hija de Misleydis logre obtener
buenos resultados en caso de que al fin matricule
en esta difícil y vital carrera. De lo
contrario será una más en el escalafón
de la mediocridad que rige en nuestra sociedad.
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