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SOCIEDAD
Exmilitares pajareros
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba -Agosto (www.cubanet.org) - Desde
finales de 1998, cuando comencé a escribir
para CubaNet, tengo en la mente hacer este relato,
relacionado con ese mundo interior tan desconocido
para mí de los jubilados de los cuerpos
militares del régimen de Fidel Castro.
Se traba de algo que vi, escuché y analicé
durante la primera mitad de los años noventa,
algo que, según he podido saber, ocurre
todavía.
Y se me ocurre hoy hacer esta crónica
porque en días pasados tropecé con
un artículo periodístico sobre un
veterano cubano que peleó en el Congo con
el Che Guevara en 1965, publicado en el diario
"Juventud Rebelde". Esto me animó
a escribir al fin lo que tanto había demorado.
La entrevista fue hecha a Manuel Medina, licenciado
de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y quien
luchó, según él, "por
el bien de la humanidad allá en los parajes
congoleños", guerra a la que Fidel
Castro pronosticó de cinco años
y que Medina aceptó "porque era buena
para la Revolución y para la libertad".
Así dijo.
El resultado de aquella guerra fue un rotundo
fracaso y una pérdida de tiempo irremediable.
En la prensa se ve a Manuel Medina, ya anciano
y rodeado de numerosas jaulas de pericos de Australia,
cada una con su respectivo nido. Este legendario
combatiente, nieto además de un capitán
mambí que escoltó a Antonio Maceo
por la invasión de Oriente a Occidente,
se dedica a la cría de pajaritos ornamentales
que se utilizan para el comercio nacional y extranjero.
En dicha entrevista no se dice, pero yo lo sé.
Como el señor Medina, cientos de ex militares
habaneros (no ex altos oficiales) pertenecen a
la Sociedad Nacional Ornitológica, no gubernamental,
la que se dedica a comprar estas aves de varias
especies por pesos convertibles (similares a los
dólares) a los criadores, para venderlos
a numerosos países a cambio de dólares
de Estados Unidos o euros.
Resulta curioso ver cómo estos aguerridos
hombres, acostumbrados a manejar cañones
de fusiles, tanques de guerra, han terminado criando
pajaritos en sus casas, algo que requiere de manos
delicadas, de ternura, de paciencia y sobre todo,
de un tremendo amor por estas aves tan indefensas
que cuando se escapan, terminan muertas por cazadores
infantiles en parques y avenidas.
No se trata de un secreto, aunque es algo que
en la prensa oficialista ni se menciona: militares
retirados de todo el país crían
pajaritos como una forma de buscarse honradamente
la moneda dura que necesitan para adquirir aceite
de cocina, puré de tomate, espaguetis,
desodorante, productos de primera necesidad que
no se adquieren con la moneda de los salarios
y mucho menos de las pensiones de los jubilados.
Según he podido saber, un buen criador
de pájaros, con años de experiencia
en pericos, canarios, personatas, isabelitas,
gorriones húngaros y otros, puede obtener
una ganancia de hasta cuarenta o cincuenta pesos
convertibles al mes.
¿Qué les parece? Curioso, ¿verdad?
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