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POLITICA
¿Un gazapo de TELESUR?
Ariel Delgado Covarrubias
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Recientemente hemos sido testigo del surgimiento
de una nueva televisora regional, TELESUR, que
tiene como principal característica que
se denomina independiente de las llamadas transnacionales
de la información televisiva.
Integran la televisora cuatro países:
Venezuela, Argentina, Uruguay y Cuba, esta última
con un aporte del 19 % de sus acciones, por lo
que los televidentes cubanos creímos tener
un quinto canal, que aunque con una óptica
izquierdista, saliera del razonamiento monopólico
estatal que "gozamos" en nuestras pequeñas
pantallas.
Pero muy pronto despertamos a la realidad de
que la producción del nuevo coloso informativo
iba a ser manipulado. Su producción sólo
se puede ver en uno de los canales educativos,
con el eufemístico nombre de "lo mejor
de TELESUR". Además de que las informaciones
"seleccionadas" por los censores informativos
servirían de materia prima para los espacios
nacionales de noticias.
Confieso que no he tenido la oportunidad de seguir
los materiales transmitidos en el patio de la
nueva facturadora. Pero una reciente denuncia
ha llegado a mis manos, proveniente del presbítero
Valentín Sanz González, Rector de
la Iglesia San Francisco de Asís de Santiago
de Cuba, dirigida al señor Lázaro
Cristóbal Consuegra, jefe de Redacción
del Noticiero Nacional de Televisión (NTV).
El hecho es que el pasado 30 de julio en la emisión
del mediodía del gigante informativo cubano
se presentó una información acerca
de la detención en el aeropuerto de Caracas
de un obispo católico que encubierto por
su sotana transportaba una carga de cocaína.
Y como fuente del hecho se mencionó a TELESUR.
Aunque la información no fue retransmitida
en la emisión nocturna del noticiario (la
estelar) muchos fieles la vieron y consternados
indagaron ante el denunciante la veracidad de
los hechos. Este, a su vez, decidió investigarlo
ante la gravedad de la existencia de un narco-obispo.
La existencia de curas pedófilos ha afectado
la credibilidad de los misioneros de la Santa
Iglesia, pero los laicos consideran que es consecuencia
del celibato y las restricciones que en el ámbito
sexual tienen los eclesiásticos católicos
en su vida privada. Pero nada justifica que un
sacerdote, y menos con la categoría de
obispo, se dedique al narcotráfico, que
lejos de salvar vidas las destruye.
Es así que el sacerdote Sanz González
se dedicó a investigar, con profesionalidad
periodística, la veracidad de los hechos,
y fue su primer asombro el descubrir que la información
había sido generada en febrero de este
año. Efectivamente, el hecho era cierto,
pero la posterior investigación demostró
que el delincuente no era obispo ni nada por el
estilo, por lo que el desmentido de su condición
eclesiástica no se hizo esperar por los
distintos medios que la transmitieron. Nada de
eso se dijo en la citada emisión de la
TV Cubana.
Ante tamañas verdades, surgen entonces
otras dudas: ¿Cómo es posible que
TELESUR transmita un hecho que ocurrió
hace ya medio año cuando todavía
la emisora no se había inaugurado? ¿Cuál
es la verdadera intencionalidad de esa falsa noticia?
Todo hace parecer que el triste gazapo informativo
no corresponde a la televisora regional. Irresponsabilidad
es un adjetivo demasiado débil para los
que se prestaron a tan grande difamación.
Es una vergüenza profesional para los que,
desde una posición hegemónica en
la información de este pueblo, pretenden
crear estados de ánimo y opinión
en contra de una institución como la católica,
que tiene tantos fieles y seguidores en esta isla.
El presbítero Valentín Sanz González
no sólo cumplió su deber como sacerdote
al limpiar la mancha de su institución,
sino que también cumplió su deber
intelectual al desenmascarar tan burda maniobra
ideológica. Y que conste, como alega en
su documento, es miembro de la UNEAC (Unión
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba), institución
oficiosa que reconoce su valía personal
como intelectual. Copia de su documento fue enviado
también a la Oficina de Asuntos Religiosos
del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba, a la Nunciatura Apostólica y a
la Conferencia de Obispos Católicos Cubanos.
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