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SOCIEDAD
Los precios y los aumentos salariales
Rigoberto González Morales, Cubanacán
Press
SANTA CLARA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org)
- En la extensa exposición realizada el
8 de marzo último, el Sr. Castro anunció
la venta de ollas arroceras, ollas de presión,
reparación de equipos electrodomésticos
y otras mejoras para contentar a la población
y entretenerla.
Asimismo, adelantó que se efectuarían
aumentos en las pensiones y jubilaciones junto
al incremento del salario mínimo de los
trabajadores, "ya que la revolución
podía hacerlo en las circunstancias actuales",
según afirmó en esa fecha.
En esa ocasión y los siguientes "jueves
del comandante", anunció otras mejoras
que iban a tener los trabajadores y pueblo cubanos,
lo que mantuvo ocupados a una gran mayoría
esperando las mejoras prometidas, entre las que
también destacó la futura venta
de chocolate y café, como también
de productos enlatados procedentes de Venezuela.
Esto último quedó pendiente de
cumplimiento, pero las pensiones y jubilaciones
fueron incrementadas. Los salarios mínimos
aumentaron, por lo que en el mes de mayo el salario
promedio se elevó a 334 pesos, según
anunció el propio presidente el pasado
26 de julio.
Señaló además el "Rey
de la Inflación", que el 54% de los
trabajadores del estado se habían beneficiado
con el aumento de 225 pesos, a un costo de 1,065
millones de pesos.
Informó que el gobierno aumentó
los salarios a los trabajadores de salud y de
educación en más de 523 millones
de pesos. Asistencia social y seguridad social
tuvo un incremento de 1,190 millones.
Todos estos incrementos elevaron en mucho más
de 2,780 millones de pesos el circulante en el
país, que ya era desproporcionado en meses
anteriores. Pero lo más espectacular de
todo esto es que no provoca detrimento alguno
en la economía, pues según dijo
triunfalista, "todo esto es sin inflación".
Los economistas se preguntarán cuál
es el recurso que empleará el gobierno
lanzando billetes a la calle, que imprime él
mismo, sin provocar inflación y sin una
contrapartida en bienes y productos en el mercado.
¿Sacará el comandante las reservas
almacenadas como hizo en los años 90 para
recoger el circulante excesivo?
La única varita mágica que ha empleado
el gobierno a lo largo de décadas es el
aumento en los precios de todo lo que vende en
sus establecimientos comerciales, precios fijados
arbitrariamente sin tener en cuenta los costos
de producción nacional o los precios de
compra en el mercado internacional.
Productos de primera necesidad se venden el arroz
a 3.50 la libra; la malanga a 5.00 y el boniato
a 2.50 la libra. Los frijoles cuestan más
de 10 pesos la libra, la calabaza 1.50, y la carne
de puerco y embutidos a 20 y 30 pesos la libra.
Por su parte, los zapatos cuestan 120 y 200 pesos,
y los artículos "reciclados"
se venden, los pantalones a más de 70 pesos,
y las camisas a 30 y más.
Una sola comida de cuatro platos cuesta alrededor
de 80 fuera de la venta normada por la libreta
de racionamiento, que alcanza sólo para
10 días. ¿Dónde están
las mejoras? ¿Qué le queda al trabajador
para el resto de sus necesidades?
En las tiendas por moneda convertible los precios
son altos, también en el mercado negro
donde se encuentran los productos que escapan
del mercado oficial. El precio del café
subió 12 veces y media con la nueva distribución,
mientras que la venta del chocolate se dispondrá
a 15 pesos el paquete de 3/4 de libra.
Ante este panorama real, al cubano común
sólo le queda sacar cuentas o inventar
cómo va a comprar lo que necesita su familia
para vivir o hacer lo que muchos, que venden a
sobreprecio lo que adquieren en la canasta básica,
y después tratar de pasar el mes rapiñando.
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