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SOCIEDAD
El rostro de la Cuba de hoy
Pedro Pérez, Cubanacán Press
SANTA CLARA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org)
- Impresiona el semblante de Fidel Castro al arribar
a sus 79 años. Se denota la felicidad que
encierra un onomástico. Las imágenes
más nítidas las he observado detalladamente
en la pantalla de la TV a todo color.
Con el paso inexorable de los años, queda
muy poco de lo que fue aquel joven altivo y seductor.
Ahora las arrugas, las largas y escasas canas
de su barba, la osamenta facial aflorando en los
pocos espacios, y la nariz roída con los
años separando a sus ojos de águila
cansada; constituyen la verdadera imagen de la
Cuba de hoy.
Lo he visto sentado mucho tiempo balbuceando
en el idioma de Cervantes, rascándose constantemente
el hombro dañado en la caída que
sufrió en Santa Clara. Lo he observado
de pie, siempre apoyado de otros, utilizados como
muletas. Otros comandantes de la Revolución
ofrecen instantáneas similares.
Ha pasado casi medio siglo de poder totalitario
castrista. La generación que la concibió
indudablemente se ha puesto vieja, corroída
por el paso del almanaque. Es la fotografía
de todo un país, desvastado por una estirpe
caprichosa, empecinada en dominarlo y controlarlo
todo.
Si damos un simple vistazo a lo que fue nuestra
primera industria, la misma en que Cuba hizo historia
después de la revolución haitiana,
sólo encontramos soledades y remembranzas
de lo que fue el renglón básico
de nuestra economía. Una historia perdida
entre surcos, guardarrayas y trapiches, ahora
con un militar que ha derrumbado más torres
que el propio Bin Laden.
Los campos cubanos llenos de cultivos y ganado
en la época prerrevolucionaria, hoy sufren
el abandono y la miseria. De hecho al campesino,
desprotegido y sin incentivos, no le interesa
producir. Robado por el propio Estado, también
es asediado a cada minuto por bandas de ladrones
dispuestos a llevarse lo mismo el ganado que los
cultivos. Las consecuencias han sido muchas, pero
las principales se concentran en la pobre producción,
la aparición de inmensos marabuzales y
el exterminio de la masa ganadera.
Las industrias abandonadas unas y cerradas otras,
no producen ni siquiera la mitad de lo que se
producía en los años de esplendor.
Sólo la turística ha avanzado en
infraestructura y experiencia al modelo capitalista
gracias a las inversiones.
Las ciudades adolecen de falta de pintura, adornos
y los coloridos de la vida moderna. En ellas predomina
el paisaje insalubre, la pobreza constructiva
y de mantenimiento arquitectónico. Pos
sus calles los huecos paralizan el tráfico
de caballos, carretones y bicicletas, como si
la civilización aún no tocara las
tierras de la isla. Las aceras están pobladas
de horcones y maderas apoyando a las estructuras
de concreto y cemento, mientras a las ventanas
afloran rostros estropeados con el paso de los
años.
Pocos son los lugares que pueden ofrecer una
imagen, diferente. Son los dedicados al turismo
internacional como espejo de la obra más
colosal emprendida por país alguno.
¿Para qué buscar más? Cuba
está desvastada de punta a cabo, no por
el último ciclón tropical que azotó
la isla en el mes de junio, sino por otro que
bien pudiera llamarse Fidelismo.
Las riendas están tensas. No se ofrecen
oportunidades. Se cierran todos los espacios.
Fidel acaba de cumplir 79 años. Hasta
cuándo estará en el poder no lo
sé, pero aspiro que se vaya pronto, para
que la imagen empobrecida de mi país cambie,
como ha sucedido en otros países donde
han tocado los aires de la democracia participativa.
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