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SOCIEDAD
"El futuro de Cuba va a ser construido por los
cubanos": James C Cason, jefe de la Sección de
Intereses de los Estados Unidos en La Habana
Roberto Santana Rodríguez
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
James C. Cason dice sentirse como un latino, un
hispano que piensa en español, que disfruta
la samba, el charango y el son cubano. Dice tener
una gran colección en discos de música
cubana. Un cubano al que no le gusta la chispa
de tren (ron casero de mala calidad), prefiere
el whisky, que desayuna tortillas y en lugar de
papas consume yuca. Es casado, tiene dos hijos,
uno de ellos residente en el Brasil y otro destacado
como piloto de helicópteros en la marina
de los Estados Unidos.
Su padre, militar, viajaba constantemente por
el territorio estadounidense por lo que el señor
Cason dice que tuvo una infancia y juventud itinerantes,
vivió en muchos lugares del territorio
norteamericano a tal punto que cada dos años
preguntaba a su padre: "Bueno, y ahora ¿a
dónde vamos?"
En 2002 fue nombrado jefe de la Sección
de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Ahora
en 2005, al término de su misión
diplomática en Cuba, dijo que desearía
regresar a la Isla: "Yo quiero regresar,
este gobierno no me lo va a permitir, pero cuando
haya un cambio en Cuba quiero ser el primero en
el avión y ver a los amigos y la reacción
del pueblo ante la oportunidad de ser finalmente
libre otra vez teniendo su destino en las manos.
A este pueblo hoy le digo ¡Cachán
Cachán, días mejores pronto vendrán!"
P: ¿Estuvo realmente en el ejército
norteamericano?
R: Yo nunca, los cubanos me pusieron como militar
dándome el grado de Cabo, los verdaderos
militares en mi familia son mi padre y mi hijo,
los cubanos me pusieron como Cabo, porque yo dije
muchas veces que no es cierto que vamos a invadir
a Cuba. Ellos, los cubanos, decían que
el general Powell supuestamente dijo: "...por
el momento no la invadiremos", pero después
dijeron: "¿Cómo vamos a creer
lo que dice el Cabo Cason si el general Powell
no descartó la posibilidad?" El gobierno
cubano ha tergiversado el significado real de
las palabras del general Powell. Todos nosotros
hemos dicho que queremos una transición
rápida, pero pacífica.
P: Hábleme sobre su carrera diplomática
antes de venir a Cuba.
R: Bueno yo he vivido en 15 países y hablo
ahora, contando el guaraní, cinco idiomas.
Siempre he estado viajando cada tres años.
Llevo 37 años en el servicio diplomático,
así que tengo muchas experiencias, que
han sido todas muy interesantes. Lo más
significativo probablemente, además de
Cuba, sea Portugal. Estuve allí durante
la revolución de los claveles y recientemente
me reuní con gente de aquella época
que están escribiendo un libro sobre el
papel jugado por Estados Unidos llevando la democracia
a Portugal, y creo que lo que hicimos allá
es parecido al caso cubano. Claro, con algunas
diferencias, porque fue después del fin
de la revolución, al salir del poder el
dictador Cayetano, que llegó la oposición
al poder. Los opositores se preguntaban: ¿Qué
debemos hacer y qué debe ser lo primero?
Fue una oportunidad que tuvo la comunidad internacional
democrática, incluyendo a Estados Unidos,
para dar consejos y ayudar en la construcción
de instituciones. Portugal ha sido un éxito
y estos participantes ya están escribiendo
un libro y me han invitado a recordar lo que hicimos
juntos.
También estuve en Granada, después
de la intervención nuestra allá.
Tratamos de ayudarlos en la reconstrucción
del país. Pienso que fue otro éxito.
Allí estuve poco tiempo, pero fue muy interesante,
y también estuve en Uruguay durante la
guerra entre Argentina e Inglaterra. Había
entonces allí una dictadura militar de
derecha y precisamente me echaron del país,
me declararon persona no grata los gobernantes
militares, por haber tratado de promover los derechos
humanos. Ellos tampoco estaban interesados en
los derechos humanos.
Cada lugar donde he estado ha sido para mí
muy interesante y siempre se puede hacer algo
para traer democracia y ayudar a la gente en el
país en los momentos en que están
tratando de llegar a la democracia. Esa siempre
ha sido mi meta.
P: Sr. Cason, ¿qué cargo ocupaba
al ser nombrado al frente de la Sección
de Intereses de Estado Unidos en La Habana? ¿Cómo
recibió el nombramiento? ¿Qué
metas se propuso desarrollar?
R: Era encargado de asuntos regionales para América
Latina. Si un tema tocaba a más de un país
era mi responsabilidad en más de 30 categorías,
como ayuda económica, militar, drogas,
derechos humanos, desastres. Todos temas internacionales
que no eran responsabilidad de una oficina solamente.
Por ejemplo, los asuntos de Nicaragua, están
incluidos en los temas regionales de América
Central.
Me preguntaron: ¿Tiene interés
en ir a Cuba? Dije, bueno, nunca había
pensado en ir a Cuba, pero lo pensé y decidí
hacerlo. Era una gran responsabilidad y pensé
que iba a ser algo muy difícil. Las metas
mías fueron las del presidente Bush, que
anunció en el mes de mayo de 2002, cuando
hizo su ofrecimiento a Cuba, a Fidel, mostrando
interés en una transformación democrática.
Dijo que estaba interesado en discutir temas como
el embargo. Entonces ellos decidieron como respuesta
buscar el 99% de firmas para el socialismo para
siempre, rechazando todos los ofrecimientos, diciendo
¡al carajo!, no vamos aceptar eso
no, no, no, fue su respuesta.
Vine convencido de que nuestra política
sería hacer lo posible por ayudar a la
gente en Cuba interesada en participar en la batalla
de ideas y crear su propio destino, algo interesante.
Le muestro las notas que traje ese primer día,
alrededor del 11 de septiembre de 2002: "Voy,
primero a reunirme con los opositores, no con
el gobierno porque éste no representa al
pueblo de Cuba, enfatizando en ese contacto que
mi política es la del presidente Bush,
que en su discurso del 20 de mayo dijo cuál
es su meta en Cuba, una transición democrática
y rápida hacia más prosperidad,
y que nosotros estamos aquí para apoyar
sus esfuerzos para lograrlo. Dije sus esfuerzos,
es su país, estamos aquí para ayudar,
no queremos hacerles daño, no estamos aquí
para dirigir, sugerir o interferir, queremos solamente
apoyarles. Así que con ese espíritu
estoy aquí, listo para escuchar y saber
que es lo que ustedes piensan que se puede hacer
dentro de ese espíritu. ¿Cómo
evalúan las cosas que hemos hecho? ¿Qué
creen que podemos hacer adicionalmente?
Que además quiero viajar al interior pronto
a ver la situación del país. Si
ustedes me avisan estoy disponible a ir adonde
ustedes crean conveniente y escuchar sus criterios".
Después expliqué quién era
yo.
Bueno en síntesis ése era mi plan
de trabajo, escuchar, apoyar y nunca decir nada
de mis ideas de lo que ustedes deben hacer. El
futuro de Cuba está en las manos de los
cubanos, no de los norteamericanos.
P: ¿Cómo lo recibieron las autoridades
cubanas?
R: Ellos me recibieron más o menos un
mes después de mi llegada, al decidir ellos,
porque obviamente no presenté credenciales,
no tenemos relaciones diplomáticas. Así
que yo estaba señalando que para nosotros
la oposición era lo más importante.
Poco después fui a ver a las autoridades
cubanas, y me recibieron cordialmente, pero rápidamente
me di cuenta de que no estaban interesados en
discutir nada serio, porque se tocaba cualquier
tema que no era de su gusto y la conversación
se convertía en inútil, polémica
y nada más. Así que hemos tratado
cosas de inmigración y de drogas y algunas
otras cosas. En eso se puede lograr algo, pero
normalmente los temas de real envergadura no quisieron
tocarlos. De ahí que llegamos a la conclusión
de que con las charlas migratorias de cada seis
meses no llegaríamos a nada, porque ellos
siempre decían que no iban a discutir ninguno
de estos temas que nosotros consideramos de gran
importancia.
P: Dígame su valoración sobre los
tres años de trabajo como Jefe de la Sección
de Intereses de los Estados Unidos en La Habana,
anécdotas o sucesos que Usted considera
más importantes.
R: En primer lugar si hemos tenido algún
éxito en nuestro trabajo toca a otra gente
decirlo. Yo diría que lo que más
recuerdo es aquella vez que fui a Caibarién
a reunirme con un grupo de ex balseros de la Asociación
que dirige Margarito Broche, un grupo de personas
muy pobres que respondieron a mi pregunta de por
qué querían ir a los Estados Unidos
diciendo que iban a seguir tratando de escapar
de Cuba, la que consideraban un infierno, hasta
lograrlo o ser devorados por los tiburones. Esto
fue muy impactante para mí. Hablé
con alguien que trataba de emigrar sin éxito
y él dijo que lo había intentado
26 veces y que había recibido tantas multas
que no las pudo pagar y ahora está cumpliendo
cinco años en la cárcel. Después
de esta reunión el gobierno tomó
represalias, encarcelando a Margarito. Supongo
que ése era el pretexto, pero realmente
fue porque él estaba organizando este grupo.
Otro episodio significativo en estos tres años
fue el del pirata aéreo. Me llamaron para
que ayudara, para que hablara con él y
explicarle que no sería bienvenido en los
Estados Unidos y fui hasta el avión, pues
él no creía que era yo. Fui hasta
el avión con mi carné, esto fue
una sorpresa para los cubanos, para Colomé
y toda la gente que por primera vez me conocían.
Hablé con el secuestrador y le expliqué
lo que iba a suceder y que debía deponer
su actitud, que existían otras maneras
de ir a los Estados Unidos y él respondió
que prefería ir a prisión 20 años
que quedarse en la cárcel grande que es
Cuba. No tuve éxito, el pirata recibió
22 años de cárcel por el delito
que cometió. Después no hubo más
secuestros, yo envié una nota a los periódicos
refiriendo nuestra política con respecto
a los secuestros de naves aéreas y marítimas,
y para mi sorpresa la publicaron en Granma, órgano
oficial del Partido Comunista de Cuba. Otro hecho
que contribuyó a esto fue lo que hizo Fidel
cuando mató a estas tres personas que secuestraron
una lancha.
Hemos tratado de dar publicidad al hecho de que
éste es un gobierno que viola diariamente
los derechos humanos de los cubanos y que mantiene
en una terrible situación a sus presos
políticos. Es imprescindible recordar a
todos que el cubano no es un buen gobierno, es
un gobierno totalitario que a cada momento viola
los derechos humanos de sus ciudadanos y trata
de esconder al mundo lo que sucede en sus cárceles,
que son las únicas que no han podido ser
visitadas por observadores extranjeros desde 1986.
En la Base Naval de Guantánamo la gente
ha podido ver lo que sucede con transparencia.
P: Y sobre la llamada Guerra de los Carteles,
ocurrida en la Navidad de 2004, ¿qué
me puede decir?
R: Ah sí, eso fue para recordar precisamente
al mundo, en la Navidad, tiempo en el que la familia
se reúne y siendo tan importante para nosotros
las familias cubanas sobre todo las que tienen
a sus padres encarcelados por motivos políticos,
que en Cuba existen tales prisioneros, no sólo
75, ese número es simbólico, hay
realmente muchos más, era necesario dentro
del espíritu navideño recordar al
mundo esta situación. Fue bastante efectivo,
no era nuestra intención tener una guerra,
sólo queríamos que cualquier cubano
que pasara por la Sección se enterara de
que en su país hay presos políticos,
la mayoría de conciencia reconocidos por
Amnistía Internacional, que muchos no lo
saben. Esto cayó mal al dictador y sus
lacayos y seguidores que dijeron que si no quitábamos
eso iban a hacer todo lo que hicieron después
y yo dije, bueno, no lo voy a quitar hasta el
fin de la Navidad, salvo que pudiera poner 00
en vez de 75, 0 presos políticos. Esta
es la realidad, 75 es un símbolo, hay más
presos políticos y el gobierno trata de
negar esta realidad.
P: A su modo de ver, ¿cómo era
la Cuba que encontró en 2002 y cómo
es la Cuba que deja a su sucesor en 2005?
R: Bueno, yo no conocía mucho de la realidad
de Cuba antes de venir en 2002, hay que llegar
aquí y verlo con sus propios ojos para
apreciar realmente el desastre y la tragedia en
la que está sumida Cuba. Fue una sorpresa
para mí ver el gran estado de deterioro
de las ciudades del país, porque las fotos
que tenía de Cuba eran de antes de 1959.
También fue impactante para mí ver
el grado de desesperación de los cubanos,
lo que tienen que hacer para resolver sus problemas,
para sobrevivir diariamente. Algunas de estas
cosas las había visto en gobiernos dictatoriales
tanto de derecha como de izquierda, pero por primera
venia a un país con un gobierno totalitario,
con todo el significado del totalitarismo. Esto
nos pasó a todos los funcionarios y abrimos
los ojos a esta realidad tan trágica, tan
triste. Esa fue la impresión inicial, que
se ha reforzado en estos tres años viviendo
aquí y conociendo más de los cubanos,
habiendo viajado 7 mil millas a través
de la Isla en los primeros cuatro meses de estancia
cuando nos permitían salir; ahora estamos
limitados a la Ciudad de La Habana. Las cosas
son peores en el interior de Cuba. Así
que salgo entendiendo muy bien el precio que las
personas tienen que pagar por vivir en un país
con un gobierno totalitario y entiendo mucho mejor
por qué la gente quiere salir y mucho más
respeto a los que se quedan y luchan por cambiar
las cosas.
P: ¿Qué impresión se lleva
del pueblo cubano?
R: Es un pueblo muy amable y lleno de vida, es
un pueblo alegre y emprendedor que quiere participar
en el mundo libre como el resto de los que profesan
las ideas democráticas y de respeto a los
derechos humanos, cosa ésta que no les
ha sido permitida durante más de 46 años.
Han perdido mucho ustedes en ese tiempo, ha sido
muy grande el precio que ha tenido que pagar Cuba.
¿Para qué? ¿Para una olla
de presión y una junta de refrigerador?.
Un dictador hablando al pueblo hora tras hora,
que voy a regalar algo y ¿lo que tenían
antes? El precio que han pagado es terrible. El
pueblo cubano merece lo mejor para su futuro y
yo sé que todos quieren cambios, tienen
miedo de hablar porque ése es el mensaje
del gobierno que dice: si hablas y no estás
con nosotros, mejor cierra la boca porque si no,
mandamos las turbas a golpearte y lanzarte piedras
o te encarcelamos.
P: Acerca de la oposición al gobierno
de Fidel Castro, los defensores de derechos humanos
y los miembros de la incipiente sociedad civil
cubana ¿qué papel piensa que desempeñarán
en la transición a la democracia en la
Isla?
R: Todo el papel, porque el futuro de Cuba va
a ser construido por los cubanos, y los cubanos
son los que decidirán su futuro. Nosotros
solamente queremos ayudar, si alguien nos pide
ayuda. Creo que la gente aquí, la sociedad
civil, los valientes opositores que pagan un precio
tan alto por lo que quieren hacer y por lo que
piensan, ellos son los que más cuentan,
y merecen todo el respeto y apoyo moral del mundo
democrático. Y eso es lo que hemos tratado
de hacer, darles ánimo diciéndoles
que les respetamos por lo que están haciendo
y que cuentan con el apoyo del gobierno de los
Estados Unidos, del Congreso y de todos nosotros.
Ojalá que tengan éxito. Es muy importante
lo que están haciendo, creando las bases
de la nueva democracia. El futuro de Cuba es de
ustedes, no de nosotros, no queremos dirigir sino
apoyar.
P: Acerca de los dibujos animados que sobre su
persona han aparecido en la televisión
cubana: ¿qué piensa? ¿Cuál
es el verdadero mensaje, a su juicio, de estas
caricaturas?
R: Yo creo que ellos trataron de ofenderme, pero
yo me río con los dibujos. Tengo una colección
con los ocho que han salido y se los regalo a
mis amigos y a mis colegas diplomáticos.
Cuando los embajadores de países democráticos
terminan su misión en La Habana les doy
una medalla de amistad del cabo Cason con el Cachán
Cachán. Tengo además una varita
mágica. La salida de estas caricaturas
ha sido contraproducente, y pienso que es un error
garrafal del gobierno. Creo que el propósito
que persiguen es meter miedo al pueblo, decirles
que si viene un cambio las cosas serán
peores para el pueblo en cuanto a salud, educación,
viviendas, no van a poder ver las mesas redondas.
Están diciendo que mejor es tener una sucesión
que una transición, para que las cosas
queden igual y yo sé que la gente no quiere
eso. La realidad es que la transición traerá
la mejoría en la situación para
bien y prosperidad de una Cuba democrática
y libre en el futuro. He hablado al pueblo cubano
por Radio Martí diciendo que no deben creer
esos mensajes porque días mejores pronto
vendrán, Cachán Cachán.
P: Específicamente sobre el contenido
de los dibujos animados, aparece su representación
diciendo ¡Sí soy el elegido! Entonces
le ponen un discurso determinado y después
siempre termina recibiendo el ataque del "pueblo
enardecido", ¿Qué piensa al
respecto?
R: Primero, yo no soy el elegido, pero Fidel
no es elegido, nunca ha sido elegido, los electores
son los cubanos, es el pueblo el que debe tener
el derecho de elegir libremente el gobierno que
desea tener, él debe darles ese derecho.
Los cubanos deben tener el futuro en sus manos
y elegir el nuevo gobierno democrático.
La violencia es la respuesta que dan siempre en
Cuba. Cuando los gobernantes o sus acólitos
están en desacuerdo con las ideas de alguien,
le mandan las turbas, le hacen actos de repudio.
Están diciendo que el pueblo no tiene derecho
a discutir su futuro democráticamente,
porque si se atreven a hacerlo vamos a agredirlos
o a tirarles piedras o a darles duro en la cara.
Los dibujos reflejan la intolerancia del gobierno
cubano ante cualquier idea de cambio para mejor
del país. Esto se ha visto recientemente
en los actos que opositores realizaron frente
al Malecón para recordar el 11 aniversario
del hundimiento del remolcador 13 de Marzo. Ellos,
el gobierno, saben que hay disgusto, que el pueblo
quiere cambios y tienen gran temor de cualquier
grupo de 2, 3 o más personas que se reúnan.
P: Sr. Cason: si usted fuera dibujante, productor
o simplemente quisiera responder a los dibujos
animados, ¿qué haría?
R: Yo tendría una serie de dibujos mostrando
qué va a ser una transición dirigida
por cubanos que han tenido la oportunidad de discutir
entre ellos proyectos y en forma democrática
escoger su futuro, el futuro que desean. Mis dibujos
serian de cubanos discutiendo, mostrando la realidad
de la Cuba de hoy, no desde el punto de vista
humorístico ni tratando de ofender a nadie.
Yo viajé hace unos meses a Holguín
para ver a unos presos comunes nuestros, y al
regreso, al pasar por Camagüey, estaban mostrando
frente al hotel en un bar el dibujo de la vacuna.
La gente me vio y me reconoció, al fin
del dibujo animado me miraron y yo dije "Cachán
Cachán", y todos aplaudieron. Me han
hecho una figura en el país, esto no conviene
a Fidel, esto ha sido como un boomerang para ellos.
Es Fidel quien tiene la varita mágica en
sus manos, pero lejos de usarla a favor del pueblo,
lo hace en su contra. El pudiera aliviar la situación,
por ejemplo, de los trabajadores por cuenta propia,
y por el contrario cada vez restringe más
esta muestra de iniciativa privada en la Isla.
P: ¿Cuál es su valoración
acerca del caso Posada Carriles, sobre el cual
el gobierno cubano ha desatado una intensa campaña
de prensa?
R: Puedo decir sobre eso que Fidel siempre busca
algo afuera del país para justificar, para
distraer la atención del pueblo de sus
problemas diarios, de transporte, vivienda, alimentación,
salud, de falta de electricidad, de todos esos
grandes problemas que tiene. El busca de afuera
para divertir, siempre es fan de circos, veo que
están construyendo un circo allá
por la Quinta Avenida para que la gente se olvide
de lo mala y triste que es su vida diaria. Sus
discursos y manifestaciones son para que la gente
se enfoque en algo de fuera del país.
P: Sobre las relaciones Cuba - Estados Unidos
a través del tiempo, ¿qué
puede decir y cómo serían en la
Cuba post Castro?
R: La realidad es geográfica, somos vecinos,
siempre entre países grandes y pequeños
hay ciertos tipos de problemas, esto ocurre en
cualquier parte del mundo. Siempre hemos tratado
de ser buenos vecinos de los cubanos. Queremos,
cuando haya democracia en la Isla, ser los mejores
vecinos, Cuba va a ser muy próspera aprovechando
la proximidad que tiene con los Estados Unidos,
van a venir millones de turistas, va a venir mucha
inversión, porque hay muchos cubanos en
el exilio que han podido realizar sus sueños
y tienen prosperidad. Ellos quieren invertir en
Cuba, para mejorar las condiciones del país.
Creo que el comercio entre Cuba y los Estados
Unidos va a ser fabuloso y que Cuba, cuando finalmente
sea un país democrático otra vez,
va a convertirse en uno de los países más
ricos del mundo. Antes de 1959, recuerda que Cuba
tenía mejores condiciones económicas
que Japón e Italia. Cuba nunca fue una
república bananera como Fidel quiere hacer
ver y hacer creer al 70% de la población
que nació después de 1959. Cuba
en esa época fue uno de los países
más exitosos y con mejores condiciones
de vida para sus ciudadanos. Existían problemas,
sí, como en todas partes, por ejemplo de
distribución de las riquezas con los campesinos,
pero Cuba nunca fue un país pobre. Es la
tragedia de Cuba, lo que se ha perdido en estos
46 años, el alto precio de retroceso que
han tenido que pagar los cubanos por 46 años
de totalitarismo. Siempre termino diciendo que
días mejores pronto vendrán. Las
relaciones bilaterales con mucho respeto serán
establecidas, siempre va a haber diferencias,
eso es obvio, ahora, vamos a hacer todo lo posible
por ayudar en la transición y en la recuperación
de este desastre.
P: ¿Desea añadir algo señor
Cason?
R: No, eso es.
P: Ha sido un placer y un honor que usted concediera
esta entrevista, le agradezco infinitamente.
R: No hay de qué, era una sorpresa que
nadie de la prensa independiente cubana me hubiera
pedido una entrevista, pero yo me dije, bueno
ésta es la prensa más importante
para nosotros, porque ustedes están informando
sobre la realidad diaria de la Isla. Fue un gran
placer.
P: Muchas gracias.
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