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REPRESION
Del 13 de julio a la fecha
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
Del 13 de julio hasta estos días de agosto
se ha hecho sentir nuevamente el terrorismo de
estado en La Habana. Las bandas de respuesta rápida
han golpeado en las calles y amenazado en sus
casas, prohibiéndoles salir de ellas, a
opositores pacíficos y periodistas independientes.
Esta modalidad de terrorismo el régimen
de La Habana la llevó a su punto más
alto en 1980, cuando los sucesos de la embajada
de Perú, detonante del éxodo de
Mariel, que llevó a los Estados Unidos
a cerca de 130 mil cubanos.
Antes de llegar al poder en 1959, las huestes
castristas ponían bombas en cines, bares,
portales de tiendas, acueductos, contenedores
de basura; junto a postes del tendido eléctrico
y en cualquier sitio que les pareciera conveniente
para evitar que la sociedad siguiera su ritmo
normal de vida.
Luego, para cuidar el poder, han empleado -como
el terrorismo les dio resultado- y continúan
haciéndolo la forma de aterrorizar o tratar
de hacerlo, lanzando a sus seguidores a la calle
para neutralizar cualquier peligro político.
Un popular dibujo animado cubano presenta entre
sus protagonistas a una rata que con un encendedor
en ristre dice iracunda: "Si no me dejan
hacer lo que me dé la gana le pego candela
al bosque".
Los actos de repudio se basan en la misma psicología:
si se oponen a mi permanencia indefinida en el
poder golpeo en la vía pública,
mando a la cárcel a quien haya que mandar;
amenazo, chantajeo.
Lo grave de esta situación es que la oposición
pacífica no parece que va a detenerse ante
esos avatares. Nadie desea, como sí lo
hicieron ellos, los enfrentamientos violentos,
las bombas, los atentados y los sabotajes.
Al mismo tiempo el régimen, por voluntad
propia, no va a detener su ofensiva. Pero a pesar
de todo ya el comunismo murió en esta isla.
¿Qué van a hacer las personas que
siguen a ese grupo, ya ancianos, que ha detentado
el poder por más de 46 años, y se
prestan para los abominables actos de repudio
y para perseguir y maltratar físicamente
a los opositores pacíficos y periodistas
independientes?
Es lógico pensar que habrá nuevos
prisioneros políticos. Más personas
seguramente irán a padecer enfermedades
y humillaciones en la cárcel debido a sus
ideas. La represión puede ser aun más
terrible. De todas formas, son los ecos de un
régimen que sucumbe porque no pertenece
a la época actual de la humanidad. De la
actitud que se asuma internacionalmente ante los
desmanes del gobierno de La Habana, dependerá
que el final demore más o menos tiempo.
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