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ECONOMIA
¿Un tigre en el Caribe? (II y final)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
En el análisis de los datos sobre el incremento
del PIB en el primer semestre de 2005, no puede
obviarse el estimado de crecimiento brindado de
alrededor del 9% para todo el año. De ser
válida esta meta, significaría la
concurrencia en la segunda mitad de 2005 de un
aumento de aproximadamente 11%, sin considerar
la asimetría existente en la actividad
económica cubana, por motivos estructurales,
entre el primer y el segundo semestre del año.
En los primeros seis meses se efectúan
las principales faenas económicas en la
Isla: las zafras azucarera, citrícola y
tabacalera; las cosechas principales de hortalizas,
vegetales y tubérculos, y la mayor parte
de la temporada alta del turismo. Además,
el primer semestre, con exclusión de junio
y parte de mayo, normalmente es un período
poco lluvioso, favorable para la construcción,
minería y la preparación de la tierra
en la agricultura, entre otras actividades.
En el segundo semestre se concentran las etapas
de vacaciones, es cuando más afectan los
fenómenos meteorológicos (septiembre
y octubre en especial) y están presentes
los meses más calurosos y poco propicios
para el esfuerzo laboral.
Debido a los factores enunciados, incluso un
11% del PIB en el segundo semestre sería
insuficiente para garantizar un crecimiento real
del 9% de la economía cubana en su conjunto
en el actual año.
En este 52 aniversario del 26 de julio también
fueron efectuadas una serie de promesas que hacen
recordar los tiempos en que Cuba iba a romper
todos los récords mundiales en materia
azucarera, producción de leche y carne
vacuna, cosecha de café, recolección
de arroz, entre otras metas productivas que prometían
hacer de la Isla un paraíso en la tierra.
En la generación eléctrica, al
no poderse mejorar el servicio en este verano
como fue vaticinado, se plantea que con algunas
inversiones el problema de los cortes de electricidad
quedará solucionado a partir del segundo
semestre de 2006, con la instalación de
una capacidad de generación que duplicará
la actual. Sin dudas podrían haber mejoras
momentáneas, con determinados parches al
sistema energético nacional, pero a la
larga su reconocida obsolescencia y mal estado
técnico, no ofrecen otra opción
que una total y completa reconstrucción.
Respecto a la vivienda, uno de los problemas
más serios que afronta la sociedad cubana,
fue indicada la meta de construir cien mil unidades
en 2006. De acuerdo con las estadísticas
disponibles, la cifra más alta de viviendas
edificadas en Cuba fue de 57,318 en 1996, cantidad
que ha venido disminuyendo paulatinamente en los
últimos años. En 2004 únicamente
se construyeron 14,700, y en el primer semestre
de 2005, según el propio discurso del 26
de julio, fue posible terminar 7,300. Por ello,
el objetivo de construir cien mil viviendas en
2006, con las inversiones inducidas que este ciclópeo
programa demandará, parece algo irreal,
máxime cuando paralelamente deberá
enfrentarse el deteriorado estado del fondo habitacional
y las decenas de miles de viviendas dañadas
por los fenómenos meteorológicos
que en los últimos tiempos han azotado
el país, aún por reparar.
En materia alimentaria, las promesas son todavía
más impactantes. De una situación
de precariedad extrema actual, el gobierno prevé
una relativa abundancia en 2006. Se propone alcanzar
una producción de 2,200 millones de huevos,
un fabuloso salto productivo si tomamos en consideración
que en el año 2002 fueron producidos 1,681.5
millones (no están disponibles datos estadísticos
más recientes).
Asimismo, existen otras metas como elevar la
capacidad de las plantas de yogurt de soya para
que progresivamente procesen un millón
de litros diarios, la elaboración de 25
mil toneladas anuales de chocolate con leche,
la producción y distribución de
café sin materias extrañas (soya,
chícharo, etc., como es vendido actualmente
a la población), un aumento en la producción
de pastas alimenticias de 70 mil toneladas, la
adquisición de dos nuevas plantas de procesamiento
de cacao con capacidad de 25 mil toneladas cada
una, la producción de 80 mil toneladas
de carne de puerco en pie en 2006, y cien mil
toneladas en 2007, un objetivo cumplible e incluso
superable con el concurso decisivo del sector
privado.
Como puede apreciarse, la lista de aspiraciones
alimentarias, incompleta, resulta impresionante.
Lamentablemente, son desconocidas las fuentes
de suministro del cacao, el café, la leche,
la soya y las materias primas para la elaboración
de los piensos, dado que las disponibilidades
nacionales son exiguas, seguramente habrá
que recurrir al comercio exterior y a nuestros
sponsors venezolanos.
Adicionalmente existen planes especiales para
la rehabilitación del transporte ferroviario
y automotor, así como para el incremento
de los servicios en materia de salud pública
y educación.
Ciertamente, en estos dos últimos aspectos
se han efectuado fuertes inversiones para evitar
el continuado deterioro de estos importantes sectores
a partir de la pérdida de las subvenciones
soviéticas. En la salud pública
se han reconstruido hospitales, policlínicos,
y se han adquirido costosísimos equipamientos.
Sin embargo, hasta el momento se siguen observando
carencias de materiales de curación y otros
artículos de amplio consumo.
También persiste la falta de motivación
económica en el personal médico
y paramédico. El último incremento
salarial, aplicado hace unas semanas, que representó
57 pesos mensuales como promedio, no llenó
las expectativas del personal del sector, que
se sintió defraudado, ya que esperaba que
por lo menos se le otorgaría un pequeño
complemento en pesos convertibles.
Una situación parecida está presente
en el sector de la educación, donde las
plantillas docentes han tenido que cubrirse con
jóvenes sin experiencia, formados apresuradamente,
en un ambiente de improvisación que redundará
necesariamente en una deficiente preparación
académica de los educandos.
Ahora, en el sector de educación hubo
también un pequeño incremento en
los salarios, que como promedio alcanzó
43 pesos mensuales, menos de dos pesos convertibles,
y que también ha traído como consecuencia
un alto grado de desilusión entre los educadores.
En este discurso, aparentemente se vio la carencia
de un programa integral para la economía
cubana, y poder hacer frente a la crisis que por
15 años azota el país, con consecuencias
altamente negativas, no sólo en la economía,
sino también en todos los aspectos de la
sociedad, provocándose una continuada pérdida
de valores espirituales.
El presidente, en este discurso, fue particularmente
agresivo contra la disidencia y la oposición
interna, calificándolas con duros epítetos.
Valdría la pena que valorara la información
económica brindada por sus asesores, porque
de sus adversarios siempre recibirá una
oposición transparente, pero todo indica
no existir la misma disposición de sus
colaboradores.
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