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ECONOMIA
¿Un
tigre en el Caribe? (I)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
La información de que la economía
cubana creció en un 7.3% en el primer semestre,
y se estima aumentará alrededor de un 9%
en el año, brindada por el presidente Fidel
Castro en el acto central por la celebración
del 26 de julio podría hacer pensar a un
observador extranjero que Cuba está convirtiéndose
en el Tigre del Caribe.
Tigre o Dragón, como algunos prefieren
denominarlo, es un término económico
con implicaciones sociales otorgado a varias naciones
asiáticas, en principio cuatro: Taiwán,
Singapur, Hong Kong y Corea del Sur, que partiendo
de niveles de desarrollo económico muy
bajos -en 1960 inferiores al que había
alcanzado Cuba en esa fecha- han florecido económica
y socialmente mediante altas y sostenidas tasas
de crecimiento del PIB, convirtiéndose
en sociedades ricas y prósperas, donde
la pobreza ha descendido aceleradamente. Historia
repetida hoy, con distintas variantes, en otros
países del mismo continente: China, Malasia,
India, Tailandia y Viet Nam, entre otros.
Desafortunadamente, al analizar todos los datos
aportados en el discurso del 26 de julio afloran
muchas interrogantes sobre la realidad de tan
espectaculares avances. En primer lugar porque
fue reconocido un decrecimiento del 4% en la generación
de energía eléctrica en la primera
parte del año. Así, vuelve a repetirse
un fenómeno presente en 2004, cuando hubo
un descenso en la producción del vital
fluido del 1.4%, según reportes oficiales,
o sea, se ha producido una reducción sobre
otra reducción.
En una economía moderna existe una decisiva
correlación entre el crecimiento económico
y el consumo de electricidad. En realidad, puede
haber un incremento en el grado de eficiencia
del uso del factor energético, pero es
poco posible que pueda hacerse en las magnitudes
anunciadas ahora en Cuba, máxime en una
economía que siempre se ha destacado por
el despilfarro energético.
Como si fuera poco, el supuesto incremento del
7.3% tiene entre sus bases el engrosamiento de
13 de las 22 ramas de la industria, lo que significa
que nueve ramas -el 41% del total- no crecieron.
Esto arroja dudas adicionales sobre la exactitud
de los éxitos logrados.
Entre las ramas en las cuales se indica que existieron
los más prominentes incrementos están
algunas que descuellan por ser altas consumidoras
de energía, como metalurgia ferrosa (15.5%),
metalurgia no ferrosa (9.2%), gráfica (21.7%)
y confecciones (7%). Sería bueno que los
asesores económicos que brindaron tales
impresionantes resultados productivos explicaran
cómo pudieran hacerse las "portentosas"
coladas de metal, cómo fueron producidas
las barras de acero, y cómo funcionaron
"impecablemente" las rotativas e impresoras
de la industria gráfica, entre otras "proezas
laborales", en medio de continuados y prolongados
cortes de electricidad. Igual incertidumbre existe
al reflexionarse sobre los pretendidos crecimientos
en la construcción (8.2%) y en la esfera
de los servicios (nada menos que un 13.3%), todo
realizado bajo interminables apagones.
Del sector agropecuario no fue aportada ninguna
cifra. Unicamente se reconoció que el impacto
de la sequía, presente en el país
desde 2003 hasta el pasado mayo, ocasionó
pérdidas por 1,200 millones de dólares.
Hubiera sido deseable alguna información
sobre los resultados de la pasada zafra azucarera,
que según estimados cuasioficiales no sobrepasó
1.3 millón de toneladas, casi un 50% inferior
a la de 2004 (2.52 millones), y similar a los
montos de las zafras de inicio del siglo XX, cuando
Cuba no alcanzaba la población actual de
la ciudad de La Habana.
Como consecuencia, resulta imposible que el sector
agropecuario haya engrosado en la primera mitad
del año. El hecho más probable es
un decrecimiento porcentual de dos dígitos,
que hace más improbable el supuesto 7.3%
de aumento del PIB en el primer semestre.
Tampoco parece viable que las ventas en las Tiendas
de Recaudación de Divisas, las conocidas
"shoppings", hayan crec ido en un 6.1%
en términos constantes hasta el 30 de junio.
Un porcentaje poco creíble si se tiene
en cuenta el desabastecimiento existente en esos
centros comerciales.
Además, a finales de la primera mitad
de 2004 hubo un aumento general de precios, que
osciló entre el 10 y el 30% en las "shoppings".
De forma subrepticia han continuado las alzas
de las cotizaciones de los diversos artículos
ofertados en esas tiendas. Un caso concreto es
el petróleo, que fue aumentado de 45 centavos
de dólar el litro a 55 centavos el 24 de
mayo de 2004, un encarecimiento del 22.2%. El
17 de enero de 2005 se produjo otro incremento.
Esta vez el precio se fijó en 75 centavos
de dólar el litro, lo que representa un
alza del 67% respecto al precio de mayo de 2004.
Al aumento de los precios habría que añadir
los efectos de la sustitución del dólar
estadounidense como moneda de curso legal por
el Peso Convertible Cubano (CUC), o chavito, como
popularmente se le conoce. Este proceso conllevó
paralelamente una penalización del 10%
sobre el dólar US al cambiarse por el CUC.
Como si fuera poco, el peso cubano convertible
fue reevaluado unilateralmente en un 8% frente
al dólar US y otras monedas convertibles
el 9 de abril pasado, lo que, unido al margen
de compra y venta impuesto por el Banco Central
de Cuba, hoy por cada dólar cambiado sólo
se reciben 80 centavos de chavito.
Así, el citado litro de petróleo,
que valía 45 centavos de dólar a
finales de mayo de 2004, tiene un precio equivalente
actual en dólar US de 94 centavos, comprendido
el incremento de precios y las citadas manipulaciones
monetarias.
Pudiera señalarse que si el supuesto 6.1%
de las ventas en las "shoppings" fue
estimado sobre la base de precios corrientes,
desechándose la inflación, la penalización
del dólar US y la unilateral apreciación
del CUC frente a la moneda estadounidense y otras
divisas, lo que este indicador muestra en términos
reales es una caída de las ventas en un
porcentaje con toda probabilidad de dos dígitos.
Un resultado que en vez de servir para vanagloriarse
debería preocupar y hacer reflexionar a
las autoridades cubanas.
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