PRENSA INDEPENDIENTE
Agosto 17, 2005
 

ECONOMIA INFORMAL
Lelo, el viejo pillo caramelero de Caibarién

Ibrahim Dionisio Rodríguez, Villa Blanca Press

CAIBARIÉN, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) - Lelo Oramas vivía al lado de mi casa en la década de los años setenta. Era cantinero del desaparecido hotel "Comercio". Años más tarde fue administrador de la pizzería "Mar azul", en Caibarién.

Lo que nunca imaginó Lelo fue que se convertiría, ya en la vejez, en un merolico. Es uno de los tantos ancianos negociantes que merodean por las esquinas del pueblo, exhibiendo su mercancía, por supuesto a escondidas de los inspectores estatales y los policías.

Lelo, el "caramelero", anda por los 80 años. Recibe una pensión que apenas le alcanzar para sufragar los gastos del hogar. Aunque vive en soledad, Lelo consume sus ahorros y las ganancias de sus ventas en el litro de leche diario, algunas libras de carne de cerdo y plátanos enanos que lo acompañarán a la hora de las comidas. "Me gusta comer bien. Yo vivo para eso", asegura Lelo a los vecinos de su cuadra, sentado sobre un taburete de cuero de carnero, en el portal de su casa, mientras recibe la brisa que viene del mar. A su lado, los paquetes de caramelos que pregona con su tradicional estribillo: "Arriba, caramelos para endulzar tus anhelos".

Los caramelos que comercializa Lelo son pequeñas melcochas envueltas en recortes rectangulares de jabas de nylon que ofertan los establecimientos en divisas, lo que le proporciona buena presencia al producto que vende Lelo.

En ocasiones lo visito para conversar sobre la Cuba de los años cincuenta en la sala destartalada de su vivienda. El anciano no sólo vende caramelos amelcochados. Ahora también ofrece turrón de maní, rebanadas de piña, libros y revistas Bohemia de 1959. "Con todo y eso me las veo negras", me dice Lelo, sentado en un viejo sillón.

El viejo pillo, como lo apodan los moradores de la calle Goicuría donde reside, lleva diez años vendiendo caramelos, y no sólo complace a los más pequeños, sino también a los adultos, que prefieren endulzar sus noches amargas debido a los apagones.

Lelo es conocedor como nadie de la receta exacta para fabricar caramelos. Aprendió de su padre, que también fabricaba y vendía la apetecida golosina.

Lelo, el viejo pillo, caramelero de la Villa Blanca, nunca tendrá días aciagos. Él resolverá el pan diario para su mesa con su esfuerzo y creatividad.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster