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POLITICA
Telesur: no para cubanos
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Agosto (www.cubanet.org) -
El nuevo juguete mediático del discípulo
amado, la televisora Telesur, también estará
vedada para al televidente cubano. El "más
alto nivel de dirección política
del país" así lo determinó.
Las razones son obvias. Existe el temor de que
la "CNN de los pueblos" abra un incómodo
espacio de opción independiente.
Entre otras cosas le quitaría espacio
a la Mesa Redonda. Ni qué decir sobre los
discursos desconsideradamente largos del Comandante.
Aunque el proyecto es político en su esencia,
nada tiene comparación con el bloqueo informativo
que se impone al pueblo cubano. Ni el discurso
del coro zurdo latinoamericano le parece bueno
al régimen.
Lo que sucede en Cuba bajo el régimen
castrista es único en su género.
Sólo una dictadura absoluta como la impuesta
hace 46 años, da la medida de la infinita
maldad de este régimen. El proyecto televisivo
chavista está dirigido a ofrecer una imagen
mediática a tono con las ambiciones y proyecciones
del eje Chávez-Castro.
No obstante, esta proyección tendenciosa
y su muy discutible objetividad se quedan por
debajo de las expectativas totalitarias del régimen
de La Habana. Por lo pronto, quizás algún
funcionario pague con su cabeza la ingenuidad
de concertar el establecimiento de Telesur como
otra opción para el televidente de la Isla.
Algo parecido sucedió años atrás
con los "perestroikos". Estos creyeron
de buena fe que los aires de reforma que corrían
en aquel momento en la URSS terminarían
por llegar a nuestras costas. Al menos como el
alivio de una suave y refrescante brisa. Error.
Pensaron estar ante un sistema político.
Se trataba sólo de una dictadura.
Una dictadura caribeña tan bananera y
machista como las demás. Sólo que
más vieja, más resabiosa, más
desgastada y más cruel. Por supuesto, terminalmente
temerosa de su inevitable final.
Se avecina un dilema ético para el coro
zurdo latinoamericano: un país que copatrocina
Telesur, donde no se permite el acceso libre de
los ciudadanos a sus emisiones. Menudo problema
con el que tendrán que lidiar los periodistas
de la onda bolivariana.
Fidel Castro y Hugo Chávez tratan de hacer
potable y justificar la raíz de sus procesos
a partir de la supuesta relectura política
de Bolívar y Martí. Mientras Chávez
bolivariza con petrodólares, consignas
y populismo, Castro toca fondo y parece haber
agotado su viejo y aburrido discurso. Resulta
lógico el temor. Cualquier error puede
desestabilizar el tinglado.
Desde alguna protesta estudiantil en alguna oscura
provincia de un rincón perdido del mundo
hasta una huelga intrascendente en demanda de
más salarios. Los gobiernos impopulares
siempre caminan sobre el filo de una navaja. El
peor enemigo de las dictaduras es el pueblo que
las sufre.
Al gobierno de La Habana todo le ha entrado en
crisis. Han pasado cosas. El movimiento opositor
ha conquistado lo que hasta hace muy poco sólo
existía en los sueños de sus fundadores.
Ya tiene un poder de convocatoria básico.
Los vecinos de Centro Habana que el pasado 13
de julio le plantaron cara a la porra castrista,
lo hicieron al saber que "la gente de los
Derechos Humanos" estaba en las calles. Salieron
a dar respaldo a los suyos. Fue lo más
hermoso ocurrido este año. La mejor recompensa
para el dolor de los presos políticos,
para los muertos inocentes del remolcador 13 de
Marzo.
Los vecinos de Centro Habana no salieron alentados
por la quimera de un éxodo. Por primera
vez -al menos en La Habana- dieron la espalda
al mar y el frente a sus verdugos. Es por esto
que el régimen no puede conceder amplios
espacios a una televisora de izquierda, por más
antinorteamericana y tercer mundista que sea.
No habrá Telesur, no con acceso libre
y a cualquier horario. Enhorabuena. Después
de todo, y al cabo de tanto sufrimiento, el pueblo
de Cuba merece más. Está ganando
su derecho supremo a ser libre. Tesesur es peccata
minuta.
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