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AGRICULTURA
Poco arroz para una vida
Tania Díaz Castro
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - Allá
por los años setenta y durante mis labores
como periodista en la prensa oficial de Cuba,
escuché una historia que lamentablemente
puse en duda. Decían algunos colegas al
nivel de pasillo que en la visita a La Habana
de Leonid Brezhnev presidente del extinto gigante
soviético, éste le había
propuesto a Fidel Castro la idea de suprimir la
libreta de racionamiento que todavía controla
las ventas de productos alimenticios a la población.
La respuesta de Castro fue rápida: era
asunto de los propios cubanos hacerla desaparecer.
Además, la libreta ofrecía la posibilidad
de llevar una vida austera, sin despilfarro. Conclusión:
que a Fidel Castro no le gustó la idea
de que el pueblo pudiera comer libremente.
Bajo el lema "El arroz es vida", este
año 2004 fue declarado por la ONU como
"Año internacional del arroz",
debido a que este cereal es fundamental para la
alimentación de la humanidad.
Por estos días he recordado la historia
que he contado. Lamentablemente hoy no la pongo
en duda. Sobre todo porque si el modelo económico
impuesto a la Isla fue un fracaso desde los primeros
momentos, ¿qué lógica tiene
que continúe?
A lo largo de 45 años el castrismo sólo
ha brindado a la mesa de cada cubano tres onzas
de arroz diarias, sin abundancia en otras opciones
como carnes, viandas y vegetales.
Haciendo un breve y sencillo análisis
de la producción nacional, se logra conocer
que la administración Castro nunca ha sido
capaz de producir la totalidad del consumo de
arroz de la población, que asciende a unas
670 mil toneladas al año. ¿Las causas?
Falta de fuerza de trabajo, puesto que en las
cooperativas no se construyen las viviendas necesarias;
poca ganancia y una gran necesidad de tecnología
y capacitación. Por estas y otras razones
la producción nacional no goza de buena
calidad y sólo satisface el 50 por ciento
de las necesidades de la población, compuesta
de doce millones, en un territorio con un cien
por ciento de tierras cultivables.
Cifras oficiales reportan que a partir del año
1990 la producción arrocera de Cuba descendió
considerablemente. Vale preguntarse por qué
no se aumentó la cuota de arroz en la etapa
anterior y por qué no se aumentó
después de 1996, cuando en estrecha colaboración
con China se hizo una inversión de doce
millones de dólares en maquinaria con vistas
a mejorar el rendimiento del cultivo y su eficiencia.
Hay que agregar a esto que el 70 por ciento del
sector popular no cuenta con regadío, un
sector que abarca a cientos de pequeños
productores y pese a que su producción
de 2003 se igualó a la estatal.
Datos ofrecidos por la prensa estatal no brindan
mucha claridad. En el año 2003, por ejemplo,
se dice que se alcanzó un notable incremento
en este cultivo con un 15 por ciento respecto
al año anterior, "no debido a los
productores privados, sino a la aplicación
de nuevas tecnologías".
¿Cómo se explica entonces que en
febrero del año actual la producción
a pequeña escala supere las 220 mil toneladas,
cantidad que cubre la tercera parte del consumo
nacional? Por otra parte, la misma prensa señala
que gracias a que el Estado se decidió
en 1990 a entregar tierras ociosas -unas mil hectáreas-,
180 mil campesinos privados son acreedores de
estos éxitos, aunque no haya desaparecido
la escasa cuota de la libreta ni se regularan
los precios del mercado libre.
En sólo quince años, después
de una prolongada guerra, los vietnamitas se han
situado en el segundo lugar como exportadores
de este cereal a escala mundial, con granos de
excelente calidad. Este logro se debe a que el
mayor peso de la producción recae sobre
entidades privadas. Vietnam ha suministrado grandes
cantidades de arroz a Cuba, satisfaciendo el 55
por ciento del consumo nacional.
Pero Cuba sigue igual o peor respecto a su producción
de arroz. Seguramente por eso se ha visto obligada
a acudir al mercado de los Estados Unidos, país
que en sólo tres años se ha convertido
en su más importante abastecedor.
Concluye ya el mes de septiembre y aún
no sabemos si se ha podido lograr la meta fijada
de aumentar en un 10 por ciento la producción
nacional de Cuba con respecto al año anterior.
Sin embargo, ni asomo de que pueda desaparecer
la libreta de abastecimiento. Como bien dijo un
colega: el libro más manoseado en la Cuba
ascética de Fidel.
Nota: Para la realización
de este trabajo se tomaron datos de: Granma, febrero
2004, agosto 2002, diciembre 2001 y junio 2000;
Juventud Rebelde, diciembre 2001.
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