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DEPORTES
Un profesor "de la base"
Roberto Santana Rodríguez
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - De
la base, o sea, de abajo, es un profesor de judo
de los humildes, de los de a pie, de los que como
él mismo dice, no disfrutan de privilegios,
de prebendas, de viajes. Es de los olvidados,
de los que se enfrentan cada día a las
peores condiciones de trabajo, a las carencias
de todo tipo y sólo disfruta de la recompensa
espiritual que ofrece su esfuerzo cotidiano, reflejada
en el cariño de los niños y el agradecimiento
de los padres.
Su nombre es Humberto Yobal Núñez
Torres. Tiene 26 años y es natural de Santiago
de las Vegas, en el municipio capitalino de Boyeros.
P: Háblame de tu carrera como deportista
activo en el judo.
R: Se extendió por espacio de 14 años,
desde 1984 hasta 1998, en que terminó de
manera abrupta y triste.
Comencé a los 6 años con el entrenador
Daniel en el Consejo Voluntario Deportivo de Santiago
de las Vegas. Estuve en la Escuela de Iniciación
Deportiva, en la Escuela Superior de Perfeccionamiento
Atlético y en la academia de la Sala Kid
chocolate.
Nunca pude participar en una competencia nacional.
En 1998 cuando tenía 20 años fue
mi gran oportunidad, ese año le gané
a todos en la provincia. Mi entrenador Guillermo
D' Nelson me aseguró que no habría
problemas, pero a última hora me comunicó
que mi división (56 kilogramos) no sería
convocada en el torneo nacional.
Después me enteré que sí
la habían tirado, y que habían llevado
por La Habana a Yosmel Nakamura, un joven al que
había derrotado, pero él tenía
palanca, su padre contaba con influencias. Mi
papá fue a reclamar, pero al final nada
se consiguió
Este suceso me decepcionó completamente
y decidí abandonar la práctica del
judo.
P: ¿Qué pasó después?
R: Estuve alejado del deporte por dos años,
trabajando en la Corporación GERSEL que
se dedica al montaje de tiendas. Me iba bien allí,
pero el judo es mi vida, y cuando mi antiguo entrenador
de la EIDE, Pedro Basabe, me llamó, asistí
al examen para obtener el II Dan, lo aprobé
y con el advenimiento del curso escolar, comencé
a trabajar en el mismo Consejo Voluntario Deportivo
donde me inicié, sito en calle 11 entre
4 y 6, en Santiago de la Vegas.
P: ¿Cuáles han sido los resultados
de tu trabajo en estos cuatro años?
R: Al llegar, Boyeros estaba en el lugar 15 (el
último), en la categoría 9-10 años.
En ese mismo año 2000, logramos el 5to
lugar, que hemos mantenido hasta ahora.
P: Sobre las condiciones de trabajo que enfrentas
diariamente, ¿qué puedes decirme?
R: Las condiciones son pésimas. Y eso
desde el mismo comienzo: no había ligas
ni sogas para trabajar la fuerza dentro de la
preparación física, no había
trajes para entrenar ni para competir, el colchón
estaba deteriorado. Ahora está peor, este
curso no me pueden exigir resultados deportivos,
ya los niños han comenzado a afectarse
de la garganta y de hongos en los pies por esta
causa.
No hay bombillos, o están fundidos, con
poca visibilidad para los últimos turnos
de clase, no hay transporte para las competencias.
Tuve que conseguir "por fuera", las
ligas, la soga. Los padres le compran la tela
a los niños, yo les doy una muestra del
judogi, y entonces una costurera los confecciona.
Para competir tengo que viajar en camellos (metrobus)
desde Santiago de las Vegas hasta la Habana Vieja,
o sea, de un extremo a otro de la ciudad. Los
padres me acompañan con cerca de 10 niños.
P: ¿Qué piensas sobre la actuación
de Cuba en tu deporte, en los pasados juegos Olímpicos
de Atenas?
R: Creo que estuvo por debajo de lo esperado,
las mujeres sacaron la cara, aunque podían
haber ganado medallas de oro, por ejemplo, Savón,
Driulis, Laborde, Beltrán. Los hombres
estuvieron mal, sólo Arencibia ganó
un bronce en los 56 kilos.
P: ¿Por qué había lágrimas
en los rostros de atletas que habían ganado
medallas de bronce?
R: La presión sobre estos deportistas
es demasiada, es un factor psicológico
añadido que puede conspirar en su contra
a la hora de obtener un resultado.
La medalla de oro es muy importante, la remuneración
es mayor y mejor, hay que ganar oro para que se
reconozca al atleta; esto marca la diferencia
en cuanto a si andas en bicicleta, camello o carro.
P: ¿Piensas que el deporte en Cuba es
amateur o profesional?
R: En el país el deporte es profesional,
los atletas de alto rendimiento no trabajan, tienen
licencia deportiva siempre; los aficionados practican
el deporte después de su jornada laboral,
pero no todos los que participan tienen el derecho
de llegar a los planos estelares. En Cuba hay
mucho "amiguismo" (te hago un favor,
luego me lo devuelves), hacen falta influencias
o la clásica palanca. Los entrenadores
usan a los atletas para su beneficio: "Tú
vas, pero tienes que traerme esto o lo otro".
Ellos saben que si no lo hacen no viajan más.
Con la excepción del volleyball y el béisbol,
al parecer los preferidos del Comandante, y el
atletismo, el pago que reciben es muy bajo, una
parte en divisas y la otra en moneda nacional.
El que no está en un equipo nacional come
tierra, y aún allí es dificil, muchos
van en bicicleta o camellos al entrenamiento,
mientras otros afortunados viajan y traen dólares
y pacotilla. Se ahí las deserciones, ya
que el sistema no les permite desarrollar sus
habilidades para beneficio personal y familiar,
sin intermediarios que se queden con la mayor
parte.
P: ¿Qué opinas sobre el sindicato,
la administración, las organizaciones de
masas y políticas en el INDER?
R: Son todos lo mismo. Prometen y nada cumplen.
Nosotros, los técnicos de la base, somos
los olvidados, los marginados, los que no viajamos
ni tenemos ninguna posibilidad de desarrollo,
ni vemos un futuro acorde con la metas de prosperidad
en la vida que se traza todo ser humano. En mi
caso, menos, porque milito en el Partido pro Derechos
Humanos de Cuba, afiliado a la fundación
Andréi Zakharov y temo que en cualquier
momento pierda el puesto laboral y el tercer año
de licenciatura en deportes que curso en La Mariposa
(Instituto Superior de Cultura Física y
Deportes Manuel Fajardo, de Santa Catalina y Boyeros
en Ciudad de La Habana).
El sindicato nada hace, sólo está
para que paguemos la cuota y además el
día de haber para las milicias.
Las fiestas que se organizan son con los platos
y cosas que nosotros, los trabajadores buscamos,
los jefes van sólo a comer gratis, últimamente
ni los invitamos.
En el año 2003 tuve un intento de salida
del país, fuí devuelto y al llegar
al combinado, Noda, el director municipal me dijo
que había causado baja, me fajé
y entonces respondió que cuando viniera
la Seguridad de todas formas me tendría
que sacar. Esto se quedó así, pero
en las vacaciones de este año me dijeron
que mirara a ver si no me perdía otra vez.
Además los administrativos me atosigan
con papeles y visitas de todo tipo, en estos cuatro
cursos no he podido obtener una buena evaluación
porque no participo en las actividades políticas
(marchas, concentraciones y tribunas abiertas).
P: Nárrame un día de trabajo.
R: Me levanto a las 5 de la mañana para
trabajar jardinería, por 20 ó 40
pesos diarios, porque con mi salario de 220 pesos
no me alcanza para vivir. A las 12 del mediodía
voy para el combinado e imparto los turnos de
clase de 2-4, de 4-6 y de 6-8 de la tarde, en
éste se presentan las dificultades con
los bombillos que no hay o están fundidos.
Esto era en los cursos anteriores, este año
no se puede dar clases en el colchón, está
demasiado deteriorado.
P: ¿Quieres añadir algo más?
R: Sólo que en este país no veo
perspectivas para mí, me veo marginado
por mi manera de pensar y de actuar. A veces hablo
"de más", y los jefes me mandan
a callar, nada más podemos hablar lo que
ellos quieren que hablemos.
Vivo en inseguridad y temor, he sido citado en
varias ocasiones por la Seguridad del Estado,
para amenazarme con la cárcel por mis actividades
opositoras. Me truncharon mi carrera como deportista
y ahora como entrenador no veo mejora alguna,
sólo me reconforta el cariño y el
agradecimiento de los niños y sus padres.
De los jefes sólo recibo exigencia, intolerancia,
ingratitud y olvido.
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