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SOCIEDAD
Puro milagro
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - Habrá
lugares en el planeta donde la escasez de milagros
sea patente. Estoy de acuerdo con que el
asunto de los milagros no es cosa de todos los días.
Pero sí, hay milagros en Cuba. Hasta
ahora institucionalmente, no han gozado de reconocimiento
alguno. Mas a nivel de puertas de calle, recibidores,
salas de casa, pasillos, cuartos, cocinas y traspatios
los residentes alzan sus voces en agradecimiento,
dirigen fervorosamente sus oraciones a sus santos
protectores. El clamor de las peticiones fue más
fuerte a raíz de la amenaza del huracán
Iván a la capital cubana.
Hay más de un buen centenar de edificios
en La Habana que aguantan sobre sus bases a pesar
de los años transcurridos, los cambios
de humor del clima y los fenómenos meteorológicos,
del tiempo y la falta de mantenimiento. Y nadie
sabe cómo resisten. Así sucede con
el edificio de San Miguel entre Galiano y San
Nicolás, en Centro Habana, propiedad de
la familia Solís.
Una buena amiga mía mantiene en la salita
de su apartamento-consulta una imagen del Sagrado
Corazón de Jesús desde hace mucho
más de diez años. Según ella,
y muchos de sus clientes, es justamente la imagen
del llameante Sacro Corazón quien sostiene
aún en pie los semi-derruidos pilares de
su inmueble. Rechaza abandonar su apartamento
bajo ninguna circunstancia, pues afirma serena
que el aliento de quien lo habita junto al pensamiento
dirigido por la devoción a la idolatrada
imagen han detenido el desastre final del inmueble.
Estará usted de acuerdo conmigo en que
"algo", entonces, existe, para que como
naipes al viento, no caigan las paredes que desde
hace tanto tiempo, vaticinan el inminente derrumbe.
Pues, sepa que hace muy poco escuché de
un especialista la causa del fenómeno.
Según las leyes de la Física, existe
lo que llaman "la estática milagrosa".
En realidad, jamás había imaginado
algo semejante, debido seguramente a mi ignorancia.
Pero, ¿y la Torre de Pisa? Puede que algún
descreído arguya risueño que en
Cuba las categorías de "lo real maravilloso"
fueron definidas por Carpentier, hoy en plena
celebración del centenario. Sin embargo,
solamente una definición tal puede denominar
a fenómenos de esa magnitud que se observan
en las calles habaneras.
¡Hay cada inmueble en tal estado de destrucción!
Y ahí usted los ve, contra viento y marea,
como se dice, con sus habitantes dentro.
El caso de María, en Galiano 311, es para
no creerlo. El muy añejo edificio, con
sus gruesas columnas del portal, cuenta con un
buen ciento de años entre sus muros y aunque
en ciertas partes de su interior los pedazos de
entrepisos y techo derrumbados dejen ver el cielo,
el subir y bajar de personas por la escalera y
las voces de los revendedores en los portales
parece obligarlo a continuar desafiando los años
y las inclemencias, créalo, es un puro
milagro, este caso de "estática milagrosa".
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